Defienden la baja de los subsidios

De Vido dijo que esos fondos se volcarán "en los sectores que lo necesiten" y no para recomponer superávit fiscal.

30deNoviembrede2011a las08:00

El Gobierno afirmó ayer que en 2012 seguirá la estrategia de recortar los subsidios a los servicios públicos en forma "individual", para mejorar la distribución del ingreso y no para recomponer el superávit fiscal.

Así lo expresó el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en un discurso en la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción, donde defendió el "modelo" de política económica registrado desde 2003 y les garantizó apoyo a los empresarios del sector. Al respecto, dejó entrever que no habrá una quita de subsidios para ellos.

Previamente el ministro de Economía, Amado Boudou, afirmó que el país tendrá en 2012 "las divisas necesarias para tener autonomía en la toma de decisiones".

De Vido, quien casi no se despegó de su disertación escrita, sostuvo que la estabilidad económica "permite la quita paulatina" de los subsidios aplicados tras el estallido de la convertibilidad, a fines de 2001.

"Se busca individualizar a quién se subsidia y por qué se lo subsidia", afirmó el funcionario en el hotel Sheraton de Retiro, al justificar la fuerte suba que habrá para la mayoría de los usuarios en sus facturas de luz, gas y agua a partir de 2012.

También justificó la gran "masa de subsidios" aplicada en los últimos años, como el motor que "se volcó en el consumo interno y fue lo que permitió el fuerte crecimiento del PBI" registrado desde fines de 2002.

"En esta nueva etapa, iremos reorientando los subsidios a aquellos sectores que lo necesiten, como es el sector de la construcción", dijo, para alegría de la audiencia que lo escuchaba, una de las más amigables para este ministro clave en la asignación de obras públicas.

Además, De Vido se jactó de no tener que hablar de proyectos energéticos. "Este año no hablé de energía porque los resultados están a la vista: Atucha, Yacyretá, ustedes son testigos de los avances", dijo, sin mencionar el déficit de la balanza comercial energética de US$ 3000 millones previsto para este año.

Luego, enumeró el crecimiento del empleo formal, la obra pública y de las empresas de construcción desde la recuperación de 2002.

Reconocido como uno de los interlocutores de los empresarios y sindicalistas clave en el kirchnerismo, De Vido pidió a los ejecutivos del sector que mantengan su "compromiso" y reinviertan sus ganancias.

Con cierto cariño, prometió continuar cerca del sector más allá del cargo que ocupe luego del 10 de diciembre. "Me tendrán a su lado, desde el lugar que nos toque."

Las "realidades foráneas nos guiaron a la desindustrialización, la desocupación y a la miseria de grandes sectores de la sociedad; los necesitamos a ustedes y a los trabajadores".

En particular, aseguró que en el pasado el país tuvo que enfrentarse a recetas que, "cuando nos ponían metas de inflación generaban hambre, miseria", pese a que el único intento de aplicar este esquema fue con Néstor Kirchner y el presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay.

"Muchos países del llamado primer mundo llaman a recortar el gasto, pero nosotros sabemos que eso lleva a un ajuste inevitable, aumentando riesgos de ingobernabilidad y una convivencia utópica. En estos países ahora estudian el caso de la Argentina y de Brasil", dijo.

La razón, agregó, es que "hace unos años demostramos que el Estado no debe ausentarse".

Autosuficiencia

Por su parte, el vicepresidente electo, Amado Boudou, afirmó más temprano que "el año que viene la economía argentina va a generar el saldo comercial suficiente y contará con las divisas necesarias para tener autonomía en la toma de decisiones". El ministro no mencionó, a pocos días de dejar su cargo, la desaparición de los superávits gemelos (fiscal y comercial) frente

Temas en esta nota