Cristina Kirchner postergó el viaje a Río Gallegos por los disturbios

Junto con sus ministros siguió en Olivos los hechos de Santa Cruz; viajaría hoy para el fin de año.

30deDiciembrede2011a las07:45

En un clima de profunda preocupación por la crisis política en Santa Cruz, la presidenta Cristina Kirchner postergó ayer su viaje de descanso a esa provincia y hasta anoche tenía previsto hacerlo hoy, sin horario confirmado. El motivo de tanta incertidumbre fue el conflicto entre sindicatos estatales y la policía provincial, con incidentes y heridos, originado en un ajuste fiscal que promovió el gobernador, Daniel Peralta.

No bien escaló la tensión, la primera mandataria resolvió no viajar a Río Gallegos, donde tenía previsto pasar la fiesta de Año Nuevo con su familia. De inmediato organizó una seguidilla de reuniones en la residencia presidencial de Olivos con funcionarios, ministros y con el vicepresidente, Amado Boudou.

El hermetismo oficial prevaleció durante toda la jornada. "Se supone que viajaremos mañana (por hoy). Pero no sabemos el horario y todavía no está confirmado que viajemos", dijo a LA NACION un miembro de la reducida comitiva presidencial que estuvo en Olivos a lo largo del día.

En medio de esa incertidumbre crecieron rumores sobre una posible intervención federal en Santa Cruz si Peralta no lograba dominar la situación política. Un dato que alimentó esas versiones consistió en que el ministro de Defensa y ex gobernador de Santa Cruz, Arturo Puricelli, se reunió con Cristina Kirchner por la mañana y regresó a Olivos por la noche.

Los trascendidos indicaban que, en caso de haber intervención, Puricelli podía ser candidato a ponerse al frente de la provincia.

La jefa del Estado no quería llegar a su provincia y estar allí en plena crisis, máxime cuando anteayer reclamó a gobernadores y gremios "prudencia y responsabilidad" mientras tenga que operarse y reponerse durante 20 días de un cáncer en la tiroides.

Sin embargo, al caer la noche, el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, dijo que el Gobierno no iba a comunicar oficialmente nada acerca de la crisis santacruceña y aseguró no saber si Cristina Kirchner se había puesto en contacto con Peralta, que quedó debilitado dentro del kirchnerismo. En cambio, Scoccimarro dio por seguro que la jefa del Estado viajará hoy, aunque no definió si a Río Gallegos o a su residencia de El Calafate.

La frágil situación política de Peralta quedó de manifiesto cuando ocho diputados provinciales de La Cámpora, el ala juvenil del "cristinismo", le retiraron el apoyo al paquete de leyes económicas de ajuste del gasto público y la emergencia económica que impulsaba el mandatario sureño. Además, ello significó la renuncia de una decena de funcionarios del gobierno local y la del jefe de la policía de Santa Cruz. Por ejemplo, renunció el ministro de gobierno Francisco Anglesio, también vinculado a La Cámpora. Y los ocho diputados provinciales rebeldes se separaron del bloque del PJ. "Si La Cámpora se retira del gobierno de Peralta, es un mensaje de la Casa Rosada", decían anoche desde el Gobierno.

En ese contexto, Cristina Kirchner monitoreaba minuto a minuto la situación para tomar una decisión. Puertas adentro de Olivos, se reunió dos veces con Puricelli y con el vicepresidente Amado Boudou. No se informó el contenido de esos encuentros de trabajo.

Se descuenta que, además de la crisis sureña, con Boudou abordó el interinato durante el cual el vicepresidente deberá ejercer el Poder Ejecutivo, entre el 4 y el 24 de enero próximos, cuando la Presidenta se tomará licencia por enfermedad. El miércoles 4, Cristina Kirchner será intervenida quirúrgicamente en el Hospital Austral por un carcinoma papilar en la glándula tiroides, un cáncer maligno con buen pronóstico de recuperación.

También en la quinta presidencial estuvieron el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los

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