Una genética, dos actitudes

Por Arturo Vierheller (H)

24deMarzode2012a las07:53

Hay una arraigada convicción en el productor de que la genética es la clave del éxito de todo el negocio agrícola. Asisten a seminarios, charlas técnicas, contratan asesores y hacen todo lo que esté disponible para asegurarse de tomar las decisiones que mejor se ajusten a cada situación puntual de siembra y producción.

Las empresas semilleras, a su vez, utilizando toda la tecnología que va variando año a año, avanzan de la mano de la biotecnología y la genómica a una velocidad que asusta. Los granos son commodities y en su mayoría deben ser industrializados antes de llegar al producto final o al consumidor.

En la vereda de enfrente tenemos la ganadería y la cadena de la carne. Son los mismos campos, los mismos productores, los mismos gobiernos, las mismas instituciones, y el panorama es diametralmente diferente.

La carne tiene la particularidad -distinto que la mayoría de los granos- que es consumida en forma directa por la gente luego de su paso por el frigorífico y por lo tanto debería ser central para la calidad del producto, la búsqueda incesante de dar satisfacción al consumidor a través de atributos como la terneza, el sabor, la presentación del corte y la consistencia en la calidad, por nombrar algunos de los atributos más valorados.