Freno al ataque a Siria: analizan una propuesta rusa
Obama aceptó estudiar un plan para que el régimen entregue su arsenal químico

En un sorpresivo giro, el presidente norteamericano, Barack obama, aceptó ayer estudiar una propuesta de rusia para que Siria someta a supervisión internacional su arsenal químico, con lo que le abrió la puerta a una potencial salida diplomática que deje sin efecto la anunciada intervención militar en ese país.
La propuesta rusa llegó casi por accidente, después de que el secretario de Estado, John Kerry, dijera a la pasada en una conferencia de prensa que estarían dispuestos a frenar el ataque si el régimen entregara en el plazo de una semana sus armas químicas.
El Kremlin, firme aliado del presidente sirio, Bashar alAssad, no perdió el tiempo y de inmediato pidió la entrega de las armas, una propuesta que fue bien recibida por el régimen de Damasco.La sorpresa llegó cuando la Casa Blanca, con dificultades para que el Congreso apruebe su proyecto, dijo que iba a tomarse seriamente la propuesta. El Senado, en tanto, anunció que postergaría la votación prevista para mañana con el objetivo de analizar el plan ruso.
Obama, deseoso de obtener rédito político y disipar dudas sobre su gestión de la crisis, dijo que la puerta a la paz se abrió gracias a la existencia de una "creíble amenaza militar" de Estados Unidos. "Fue esa presión" la que hizo recapacitar a AlAssad, se jactó. Pero fue evidente el cambio de tono hacia la aceptación de la salida diplomática.
También dio a entender que el paso de Moscú no era sorpresivo para él. "Fue algo que hemos venido considerando durante meses" con su par ruso, Vladimir Putin, dijo.
"Es posible que alguno de los aliados de Al-Assad haya comprendido que cometió un error al usar armas químicas y ahora se encuentre también bajo la presión de ellos", añadió, en una sugestiva interpretación del giro.
Lo que espera ahora la Casa Blanca es que la promesa se ponga en marcha inmediatamente, "sin dilaciones ni excusas", aunque no especificó cómo evaluaría esa condición. "Es algo que nos vamos a tomar en serio", prometió Obama.
Con matices, dudas y alguna reticencia inicial, la alternativa recibió inmediata acogida internacional.
París, Londres y Berlín consideraron "interesante" la propuesta, que, como contrapartida, fue tildada de "operación dilatoria" por parte de grupos opositores al régimen sirio.
En Washington hubo una notable sensación de alivio. El discurso oficial pasó, con las horas, a una cierta flexibilidad y, al caer la noche, la diplomacia rusa tuvo efecto concreto sobre la agenda del Senado, que postergó sin fecha el voto del pedido de autorización para atacar Siria que había cursado Obama.
"Es recomendable que los senadores trabajen sin presión y pueda avanzarse en la consideración de esta nueva idea", dijeron voceros de la mayoría demócrata en la cámara, que, pese a esa condición, no tiene certeza del resultado.
"La verdad, no sé cómo saldría una votación en el Congreso", reconoció el propio Obama en el raid de seis entrevistas televisivas que concedió ayer.
Los sondeos muestran que la aprobación era poco menos que imposible ante la resistencia no sólo de los republicanos, sino de su propio partido. El presidente aceptó que aún "no había decidido" la posibilidad de atacar sin su aprobación.
Obama ratificó su presencia hoy en el Senado para hablar sobre Siria. Pero aclaró que la sensación de urgencia había desaparecido.
"No sé cómo funcionará esto. Pero cualquier cosa que signifique sacar las armas químicas de las manos de Al-Assad es bien recibida", concedió uno de los voceros republicanos en la cámara, Marco Rubio.
