Seguros agrícolas 13-14, situación incierta

A que se debe el retraso en la salida de las cotizaciones por parte de las compañías de seguros. Qué podemos esperar de cara a la campaña 13-14.

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Seguros agrícolas 13-14, situación incierta
24deSeptiembrede2013a las10:00

El mercado de seguros agrícolas en Argentina viene experimentando hace unos 15 años una reducción paulatina y gradual pero incesante de los costos de las coberturas. Su principal motivo es la competencia y en algunos casos, la mala suscripción de algunas compañías de seguros en su intento de captar mayor participación de mercado. Durante el mismo período se evidenció un incremento en la frecuencia de ocurrencia de eventos climáticos adversos que, para las compañías, implica el incremento del número de denuncias recibidas en las distintas campañas agrícolas.

 En la campaña 13-14, que comenzó con la siembra de cultivos de invierno en mayo de este año, se está verificando cierta lentitud en la salida de las cotizaciones solicitadas por los productores agropecuarios. La respuesta de las compañías que más se repite es: “…aún no tenemos cerrado nuestro contrato de Reaseguro…” Lo cual es verdad en muchos casos y en otros, puede suceder que estén esperando los valores con los que sale la competencia. 

¿Y por qué se da esto bien avanzado el mes de septiembre? La realidad es que hace al menos dos campañas que el mercado casi en  su totalidad pierde plata. Al descontar los siniestros pagados a la prima cobrada el resultado es negativo; y las compañías deben, además rendir cuentas a sus socios extranjeros: reaseguradoras alemanas, suizas, inglesas y españolas que apoyan a las aseguradoras en argentina agrandando sus espaldas para cubrir riesgos climáticos en el sector Agro. 

La conclusión es que seguramente tendremos esta campaña costos de seguros agrícolas superiores a los de la campaña 12-13 y coberturas restringidas en lo que a ubicación geográfica se refiere. Desde la producción veremos al mercado mucho más cauto a la hora de cotizar observando cada asegurado en particular, y analizando detalles como escala, distribución geográfica y distribución por cultivo.

En el cuadro, se puede observar la nómina de costos de una hectárea de soja que paga 260 u$s/ha. de arrendamiento y la participación porcentual de cada uno de los mismos. Es por eso que desde el productor nada debe cambiar en la forma de analizar este servicio y seguirlo tomando como un insumo más, cuyo impacto en el costo total de producir una hectárea de soja es muy inferior al la importancia que tiene en defensa del capital invertido.

La sugerencia es NUNCA dejar de lado esta herramienta; son muchos los ejemplos de lamentos al final de las campañas.

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