Es tiempo de cuidar al trigo y la cebada

En la estratégica zona del sur bonaerense, un relevamiento mostró que este año hay que estar muy atentos al avance de las malezas y las enfermedades.

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Es tiempo de cuidar al trigo y la cebada
03deOctubrede2013a las06:48

El trigo y la cebada están ingresando en un período sensible para la toma de decisiones en cuestiones sanitarias y, así, el correcto control de las malezas y de las enfermedades será clave para evitar reducciones significativas de los rendimientos.

En este escenario, los ingenieros Fidel Cortese y Ramón Gigón recorrieron campos en Necochea, Tres Arroyos, González Chávez, San Cayetano y Coronel Pringles, en el sur y sudeste de la provincia de Buenos Aires, una región clave para estos cereales, para evaluar cuál es la situación.

Según Gigón, de la Chacra Experimental Integrada Barrow, de INTA, “hay un pico histórico de avena fatua para este mes”. Y agregó: “Este es el momento en el que nacen las malezas y por lo tanto hay que estar muy alerta, sobre todo en aquellos lotes sembrados con cebada tardía que recién muestran una o dos hojas, y que no fueron tratados. Con respecto al raigrás, que este año apareció muy temprano, se ven escapes que vienen del barbecho”.

Gigón dijo también que se registra una gran presencia de sanguinaria (Polygonum aviculare L), una de las malezas más reconocidas de hoja ancha en el invierno. Sin embargo, como ocurre todos los años, el principal problema siguen siendo las malezas de hojas finas, como la avena fatua y raigrás perenne (Lolium perenne).

Al igual que ocurre todos los años, la avena fatua y raigrás (Lolium perenne), crecen con más fuerza luego de las lluvias y con el aumento de las temperaturas medias a partir de la llegada de la primavera.

En lo que hace al clima del sur y sudeste bonaerense de los últimos meses, a mediados de julio se registraron en la zona fuertes heladas y mucho viento. Esta combinación permitió que estas malezas de hoja fina salieran de su estado de latencia y dormición, y en los días posteriores, con el sensible aumento de las temperaturas, se favoreció su emergencia.

“La recomendación técnica con estas especies es controlarlas lo más temprano posible, sobre todo porque la competencia es ejercida en los primeros estadios del cultivo. Cuando la maleza compite con el trigo y la cebada que ya encañó, no afecta tanto los rendimientos y el desarrollo de las plantas como sí ocurre cuando la competencia se produce en las etapas iniciales. En estos casos, la reducción en el rendimiento puede llegar al 70 por ciento”, sostuvo Gigón.

Por otra parte, en cuestiones de enfermedades, en la última campaña en la cebada se presentó tempranamente la escaldadura temprana y, más tarde, mancha en red, sostuvo el técnico Fidel Cortese. Además, la zona sudeste también sufrió un importante ataque de Ramularia.

En este último caso es muy importante el monitoreo, ya que los síntomas se advierten muy pronto, sobre todo cuando las condiciones ambientales son de extrema humedad y pocas horas de sol. Es importante tener en cuenta que el inóculo de esta enfermedad está en el lote, aunque no siempre se manifiesta.

En el caso del trigo, los principales problemas pasaron por la mancha amarilla y la Septoria.

“Las recientes lluvias nos llevan a realizar nuevos monitoreos porque seguramente aparecerán los primeros síntomas. Hoy los lotes de trigo no poseen grandes incidencias de mancha amarilla, aunque la situación puede cambiar en las próximas semanas. Si bien los precios de los cereales han bajado, el costo de los fungicidas no tiene incidencia en la ecuación total del cultivo. Hay que estar alerta para realizar aplicaciones oportunas”, afirmó Cortese.

Malezas y enfermedades constituyen un dúo muy dinámico que ocasiona grandes perjuicios. Está claro que no hay que perderles pisada para, de esa manera, evitar males mayores.

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