Hasta 600 kilos menos por hectárea: los 5 errores en la sembradora que se repiten campaña tras campaña
Nivelación, manejo del rastrojo, singulación y desgaste de los componentes son algunos de los puntos que pueden definir la uniformidad de la implantación; qué revisar antes de entrar al lote

La planificación de una siembra puede contemplar la fecha, la población y la distribución buscada, pero una mala puesta a punto de la sembradora puede hacer que esos objetivos no se cumplan en el lote. Algunos errores de calibración, además, tienden a repetirse campaña tras campaña y pueden traducirse en pérdidas de rendimiento.
“Durante esta tarea hay errores comunes. Muchos de ellos no sólo pasan desapercibidos en medio de la vorágine de logística y de los imprevistos operativos que siempre se debaten durante los días de la siembra, sino que tienden a repetirse campaña tras campaña”, remarcan desde el Programa Aapresid Certificaciones.
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En este sentido, contar con un protocolo de revisión previo permite controlar parámetros como la profundidad, la distribución de las semillas y el funcionamiento de los componentes de la máquina antes de comenzar el trabajo.
“Contar con protocolos simples que sirvan de ‘check-list’ de calibración permite convertir esta tarea en una rutina concreta para no olvidar lo importante y empezar con el pie derecho: qué se debe revisar, qué valores controlar, qué ajustes realizar según el tamaño de semilla y la velocidad de trabajo y, fundamentalmente, cómo verificar que el resultado sea el esperado”, explican desde el Programa impulsor de Agricultura Sustentable Certificada (ASC).
Nivelación y manejo del rastrojo
Uno de los primeros puntos a controlar es la nivelación longitudinal del chasis. El objetivo es que los órganos de trabajo ubicados a diferentes distancias del tractor puedan trabajar a una profundidad similar.
Cuando el equipo no está correctamente nivelado, los abresurcos pueden perder capacidad para copiar las irregularidades del terreno y la transferencia de carga hacia ellos puede volverse irregular. El resultado es una profundidad de siembra desuniforme y, por lo tanto, emergencias desparejas.

