"Las posibilidades del maíz no tienen techo"
El flamante presidente de Maizar, Gastón Fernández Palma, trazó un panorama de la actualidad del cultivo, y defendió el uso de la biotecnología para aumentar la producción. Aseguro que "Tenemos la obligación ética y moral de proveer los alimentos como lo dispuso la FAO".
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Maizar comienza una nueva etapa. Gastón Fernández Palma es su nuevo presidente, y en una entrevista exclusiva para ENTRE EL CAMPO Y LA CIUDAD, dio su opinión sobre el presente y el futuro de la producción. Además, Fernández Palma hizo una defensa tajante de la producción de transgénicos, y criticó a las posiciones ecologistas que quieren eliminarlo.
“Este momento del maíz es sumamente difícil desde el punto de vista del cultivo, de los mercados internacionales y la cuestión política en Argentina, que lleva una política equivocada para el desarrollo del maíz y de todos los clústeres que se pueden generar alrededor”, señaló el ex presidente de AAPRESID.
Fernández Palma destacó además que “el maíz es un cultivo tan maravilloso que es un hacedor de suelo. En aquellos ambientes donde se pueda implantar maíz y sorgo tendremos buena rotación de suelos, que serán productivos durante años. Además, es el cultivo bioenergético más importante del mundo. Las posibilidades que da no tienen techo. Aun en las peores situaciones, el maíz será altamente demandado. Una vez que superemos la coyuntura, tiene una enorme posibilidad por delante”.
Luego, el titular de la cadena de maíz y sorgo defendió el uso de alimentos genéticamente modificados, y criticó a los ecologistas que protestan contra ello. “Esto no es un ataque contra el maíz, es un ataque conjunto, muy bien organizado, contra la comunidad agroalimentaria”. Por si fuera poco, cuestionó a Sofía Gatica, vecina del barrio Ituzaingó anexo, de Córdoba, y denuncia en la famosa causa contra el uso de fitosanitarios en los alrededores del pueblo: “La señora Gatica está utilizando esto políticamente, mandada por un grupo que tiene un claro objetivo, destruir a la comunidad agroalimentaria”.
“Tenemos la obligación ética y moral de proveer los alimentos como lo dispuso la FAO. Es un ataque contra una muy buena política de gestión del uso sustentable de agroinsumos, contra todo el sector de los agronegocios y contra la propiedad privada”, agregó.
Por último, señaló que no tiene “nada en contra de una empresa (por Monsanto) que generó una fantástica revolución biotecnológica. La planta en Córdoba es para tratamiento de semillas. No tiene posibilidad de ser contaminante. Es imposible discutir con gente que esta dogmatizada”.
