Tensión en el mercado argentino de maíz

Hay 1 millón de ha menos sembradas con maíz respecto del año pasado para esta fecha. Es muy posible que la caída interanual del 7% que hoy muestran los guarismos oficiales en superficie maicera se vea superada.

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Tensión en el mercado argentino de maíz
16deNoviembrede2013a las06:53

El volumen de negocios de maíz en el mercado de físico local, orientado mayormente a la exportación, es paupérrimo, con alguna presencia puntual de compradores desde el lado de la exportación. Los valores que se conocieron para el cereal con ese destino estuvieron entre $1.040 y $1.050 durante esta semana, pero siempre respondiendo a un requerimiento puntual de un comprador. El consumo que se conoce en la plaza rosarina cerró en niveles de $ 980 sobre Fortín, en provincia de Córdoba, y $ 1030 sobre Classon, aquí en Santa Fe, aunque abierto a escuchar dependiendo del volumen. Otros consumos tocaron los $1100, lo que estaba en sintonía con los US$ 170 que cotizaba ROFEX para la posición de futuros Diciembre.

Esta clara disminución en el volumen negociado del cereal se percibe en un par de indicadores. En esta semana habrían arribado menos de la mitad de los camiones de la semana pasada a las terminales portuarias del Up River, lo que correspondería a negocios pactados hace algún tiempo. Además, las compras domésticas de la exportación han estado en torno de las 40 mil toneladas semanales en el último mes. El sector lleva comprado 18,86 millones tn de maíz 2012/2013, cuando ha cumplido con el despacho de 16,1 millón de toneladas, lo que significa que tiene un stock de 2,8 millones tn. Por otra parte, no se advierte que ese stock se encuentre comprometido con embarques de maíz cercanos. Si se estudia la programación de carga de buques no está incluido el maíz en los próximos 25 días y las previstas son de cereal de origen paraguayo.

En este momento, el maíz argentino carece de competitividad en el frente externo. Las primas FOB Up River para mercadería de origen paraguayo mostraban puntas de 85 y 75 centavos de dólar por bushel, vendedor y comprador, para el embarque en diciembre. Mientras tanto, el maíz argentino mostraba puntas de 120 y 80 para el embarque en los últimos 10 días de noviembre, y no se conocían ofertas de venta para el resto de las posiciones de embarque de la presente cosecha.

La tensión en los precios del maíz argentino no hace más que responder a los problemas de la demanda doméstica por conseguir maíz, que no parece encontrarse en volúmenes importantes en manos de productores o acopios. Considerando que las distintas industrias pueden llevar adquirido unos 5,8 millones tn de maíz, les restaría comprar algo menos de 3 millones de toneladas para cerrar el ciclo comercial.

Esta firmeza de precios de la vieja cosecha argentina, teniendo enfrente el último trimestre de la campaña, se da en un entorno de cotizaciones de Chicago relativamente flojas. Mientras que la cosecha vieja continúa divorciada del entorno externo, la nueva se ve influenciada por la incertidumbre en cuanto al resultado de la nueva campaña. Los valores a cosecha del maíz quedaron en US$ 155 para entrega en marzo/abril, mientras que para la tira marzo/mayo quedaron en US$ 150. También hubo valores de US$ 158 descarga en marzo en Lima. La presión sobre un final de campaña con ajustado volumen de maíz se nota en los valores más elevados cuando la entrega es más temprana.

Con la última serie de precipitaciones disminuyó el déficit hídrico que exhibían los suelos en buena parte de la región pampeana. Las expectativas son algo más optimistas para los cultivos de verano, particularmente porque, para los próximos días, los pronósticos siguen incluyendo condiciones favorables para la evolución de los cultivos. Las condiciones imperantes permitieron que la siembra de maíz se reactivara en determinadas regiones, aunque en la zona núcleo los planes ya viraron a la implantación de maíces tardíos o de segunda, o pasar directamente al cultivo de soja.

De acuerdo con información oficial, se habría cubierto el 40% del área de intención contra un 54% del ciclo pasado y un 66% de promedio histórico para las últimas cinco temporadas. Siempre con los datos oficiales, hay 1 millón de ha menos sembradas con maíz respecto del año pasado para esta fecha. Por otra parte, es importante el área cuya ventana de tiempo para el maíz de primera se habría cerrado. Es muy posible, entonces, que la caída interanual del 7% que hoy muestran los guarismos oficiales en superficie maicera se vea superada y más acorde con lo que percibe el mercado.

Mientras tanto, en Estados Unidos se está llegando al final de la etapa de cosecha para la campaña 2013/14. Según el USDA, ya se ha recolectado alrededor del 84% de una cosecha que se convertirá en el nuevo récord estadounidense.

En el Mercado de Chicago, la posición de futuros de maíz más cercana ha cerrado la semana a u$s 166,14/ton, un 1% por debajo del viernes anterior. Esta caída fue consecuencia de una mayor oferta por la amplia disponibilidad del cereal en EEUU y las previsiones de una menor demanda luego de conocerse una propuesta de la administración de Barak Obama de reducir el corte con biocombustibles para el año 2014.

En efecto, se ha propuesto reducir el objetivo de uso de biocombustible para el próximo año a 15.210 millón de galones, por debajo de los 18.150 millones estipulados en la ley aprobada en el 2007, aunque la Agencia de Protección Medioambiental no especificó el volumen que se produciría con maíz específicamente. Considerado que el uso para etanol representa el 38% de la demanda estadounidense total que el USDA estimó para la actual campaña, esta noticia ha tenido un fuerte impacto en el mercado.

En el escenario actual, el debilitamiento de la demanda del cereal genera una seria preocupación en el mercado ya que éste ha perdido un alto porcentaje de su valor respecto al año pasado. De momento el mercado apuntaba a que la fuerte subvaluación del maíz respecto a cultivos alternativos como la soja debería corregirse en el mediano plazo, sea mediante una suba del primero o una caída del segundo. Sin embargo, si merma la utilización del grano resulta incierto hasta qué punto éste debe recuperar atractivo para motivar el repunte de las siembras el próximo año.

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