El mal oculto de la explotación agropecuaria por el "cociente maldito"
"Lo vemos en el sur de Santa Fe pero ocurre en todo el país", advierte un agrónomo con más de 50 años de experiencia en el campo
PorEn la previa al Día Internacional de la Conservación del Suelo, que se celebra el 7 de julio de cada año, la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) organizó un encuentro junto a especialistas para alertar sobre la importancia de esta temática.
En diálogo con Agrofy News, el ingeniero agrónomo Fernando Martínez, uno de los oradores del encuentro, realizó un repaso sobre cómo están los suelos en la actualidad y en dónde está la clave para comenzar a regenerarlos.
Día Internacional de la Conservación del Suelo: "Mi corazoncito siempre estuvo en el suelo"
"Mi más exitoso fracaso es la conservación del suelo", describió Martínez, que trabajó unos 50 años en la región pampeana norte. "Empecé de chico en un campo de invernada que se transformó en agrícola. Y me vino la vocación por agrarias". Entró en el año 1978 a la agencia Casilda del INTA y desde entonces se identificó con un gran compromiso territorial.
"Tuve que identificar un sujeto de trabajo que son los chacareros y un objeto que es el suelo", repasó y aclaró: "Casi es que es como un sujeto para mi el suelo". Martínez sembró soja desde 1972 y estuvo junto al INTA Marcos Juarez con la siembra directa en 1975: "Pero mi corazoncito siempre estuvo en el suelo".
"Sabemos cuáles son las causas, son muy difíciles de remover, porque es un aspecto cultural del agro pampeano. Puse mis mayores esfuerzos y capacidades para trabajar en este tema, y no he tenido éxitos. Si tuve éxito en la producción sojera y maicera", repasó.

Martínez apuntó que en la conservación del suelo, los casos exitosos tienen que ver con política de estado: "No es algo que encare la actividad privada", considera y advierte que "el agronegocio no hace las cuentas bien, los costos ocultos no se considera, el suelo está ahí y da lo mismo".
"La sensación que tengo es que (para la conservación del suelo) se necesitan políticas de Estado, y eso tiene dos patas: liderazgo técnico y voluntad política. Carecemos de las dos cosas, no hay liderazgo técnico y menos hay voluntad política para trabajar en la conservación del suelo", alertó.
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Casos exitosos de conservación del suelo: Estados Unidos y Uruguay
Martínez explicó que la revolución agrícola norteamericana comenzó en 1930 con el ciéntifico Hugh Hammond Bennett y Henry A. Wallace (vicepresidente de Franklin D. Roosevelt). "La revolución agrícola norteamericana arrancó y no terminó todavía", comentó.
Cabe señalar que el Día Internacional de la Conservación del Suelo se celebra cada 7 de julio en honor al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, quién dedicó su vida a demostrar que el cuidado del suelo influye directamente en su capacidad productiva.

Al mismo tiempo, repasó el caso de Uruguay: "Se generó el liderazgo técnico de Fernando García Préchac y la voluntad política del frente amplio, con Tabaré Vázquez y Pepe Mujica. Imaginate una reunión en Arequito sobre conservación de suelo en la que vaya el presidente de la Nación y que les diga a los productores hay que hacer conservación del suelo y punto".
"A qué tiempo estamos de qué vaya un presidente a una reunión de conservación del suelo para que pida que lo hagan ¿50 años?¿un siglo? Carecemos de liderazgo técnico y voluntad política", resaltó.
El agrónomo y especialista en suelos apuntó también a que el sistema de relacionamiento de la sociedad argentina con el suelo se llama explotación agropecuaria, "y explotar es destruir". "La Constitución de la provincia de Santa Fe dice que tiene que haber una explotación racional del recurso suelo, eso no lo entienden los que lo escribieron. No hay una explotación racional del suelo, porque el suelo se puede usar o utilizar pero no explotar".


Cambiar la "explotación agropecuaria" del campo
"El sistema que se usa en Argentina es explotación agropecuaria, todo el mundo lo dice y lo hace. Es mineria. Es destruirlo al suelo. Hay lugares del país en los que no hay más suelo, porque se destruyó antes. Tenemos la suerte de que el suelo en muchos lugares es resiliente, todavía se la aguanta", indicó en diálogo con Agrofy News.
De esta forma, considera que el tema es cambiar el sistema de relacionamiento: "En mi opinión tenemos que apuntar a la agricultura de conservación".
"Implica un cambio cultural, porque la explotación agropecuaria tiene que ver con modalidades culturales. El producto básico del agro pampeano, que ahora tiene forma de soja, y que antes fue el maíz o el trigo, es la renta. Esta renta está regulada por el 'cociente maldito': es una cuenta elemental de ingresos en efectivo dividido egresos en efectivo. Se trata siempre de disminuir el denominador. Y ahí aparece la explotación agropecuaria, y es lo que seguimos haciendo. Nos estamos gastando el tesoro de la abuela", resumió.
Durante la charla, puntualizó: "Lo vemos en el sur de Santa Fe pero ocurre en todo el país".
Bajo este marco, graficó que un barco que exporta unas 40.000 toneladas de soja al exterior se lleva unas 3600 toneladas de nutrientes. A modo de ejemplo, reponer el Fósforo que se va en ese barco al exterior costaría US$ 400.000: "Son las cuentas que no hace el productor, ni el país ni la región".

"Estamos produciendo 150 millones de toneladas, con una intensificación racional prodríamos producir el mismo tonelaje con menos de 20 millones de hectáreas y estamos sembrando 33 millones. Y si en esos 33 millones de hectáreas haríamos las cosas bien podríamos producir más de 250 millones de toneladas", calculó sobre el impacto de la agricultura de conservación.
"Implica cambiar el objetivo básico del agro pampeano que es la renta. En el resto del mundo se pone plata para producir más, no para gastar menos. Es una cosa cultural. Por eso digo que se necesitan políticas de Estado", comentó y señaló: "Las retenciones son un impuesto pésimo porque gravan a la producción y eso lo sabemos. Lo que tiene que haber en lugar de retenciones tiene que ser un correcto impuesto inmobiliario, pero también te sacan el 33% de la soja, que es una grosería. Si hubiese un impuesto inmobiliario adecuado contribuiría al cambio del hábito del 'cociente maldito'. Porque es un costo fijo que obligaría a producir más", cerró.
