La ex URSS, otro gigante que despertó

Años atrás, el ex bloque soviético era un importador neto de cereales, carnes y aceites. Hoy, sus países miembros lideran las ventas de trigo y son los segundos proveedores de maíz.

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La ex URSS, otro gigante que despertó
29deNoviembrede2013a las07:41

Un par de décadas atrás, en la historia de la comunidad agrícola mundial, la Unión Soviética (URSS) era uno de los principales importadores de alimentos. Trigo, maíz, carnes, aceites y harinas eran los principales commodities importados por el viejo Kremlin. La Argentina tenía con Rusia una alianza muy fuerte que era vista con mucho recelo por los Estados Unidos. Junto con la antigua Comunidad Económica Europea y la URSS, más de 70 por ciento de nuestras exportaciones se embarcaban a esos destinos. 

Hoy, luego de los fuertes cambios en el mundo, las grandes potencias importadoras del pasado son hoy las principales potencias exportadoras, y lo seguirán siendo en el futuro. 

El caso de la FSU-12 (ex Unión Soviética) es el más impresionante y trascendental; lo es desde el punto de vista de su inserción en el comercio agrícola mundial, no como importador sino como exportador. En estos momentos la ex URSS es uno de los principales exportadores de granos del mundo, compitiendo de igual a igual con Estados Unidos.

Ha logrado imponerse como el segundo exportador mundial de maíz detrás de los Estados Unidos. La FSU-12 exportara este año casi 21 millones de toneladas de maíz, de los cuales 18 millones corresponden sólo a Ucrania. Mientras que Brasil es desplazado al tercer lugar con exportaciones por 20 millones de toneladas y la Argentina, que supo ser el “eterno segundo” detrás de Estados Unidos, queda relegada al cuarto puesto con 18 millones. 

El modelo Argentino ha ido contra la corriente mundial en esta última década; mientras países como Ucrania, que no cuentan con adecuada infraestructura y logística para transportar los granos y exportarlos con eficiencia, ganaban su lugar en el competitivo mercado mundial. Argentina se dio el lujo de suspender, prohibir, cancelar, anular, las exportaciones de maíz, para salvar la mesa de los argentinos. Ya pasó, y hace mucho tiempo, la época de vender espejitos de colores. Sólo hay que ver cómo se embarcan los granos en el viejo Puerto de Odesa, en el Mar Negro, con tecnología del siglo pasado, y compararla con la súper modernidad de los puertos de Argentina, para darse cuenta que gran parte de la competitividad actual de Rusia se la debe a la sistemática destrucción del modelo agroexportador, por parte del Gobierno nacional.

También en trigo

Veamos ahora como la FSU-12 se ha convertido en el primer exportador mundial de trigo, con un volumen estimado para la actual campaña de 34,75 millones de toneladas. Rusia (16), Ucrania (10) y Kazajstán (8), son los principales exportadores de trigo de la ex Rusia. Superan a Estados Unidos que exportara en esta campaña 30 millones de toneladas y a la Argentina con exportaciones proyectadas de dos millones de toneladas, uno de los saldos exportables más bajo de los últimos 30 años. Nuevamente el éxito del modelo Argentino, limitando las exportaciones de trigo hasta llegar al asfixio económico de los productores, logró que el precio del trigo disponible llegara durante el actual año comercial a 780 dólares, al precio más alto en la historia a nivel mundial. Con este nivel de precios la, Argentina podía comprar trigo de Rusia o de los Estados Unidos, ir y venir tres veces con el barco cargado; aun así, el trigo importado sería más barato que nuestro cereal en el mercado local. El precio del pan en la Argentina supera al de Francia, Estados Unidos y muchos países de Europa; nuevamente el éxito del modelo ha logrado que los argentinos tengan que pagar el pan más caro del mundo. Por la tendencia actual de los mercados, el Gobierno argentino debería estar bajando hoy en forma urgente las retenciones al cereal; caso contrario, la producción 2014-15 apenas alcanzara para abastecer nuestra demanda interna.

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