Base forrajera y desconfianza son un freno al crecimiento ganadero en Uruguay

Los campos uruguayos soportan cargas altas que los ponen prácticamente en el límite productivo. Por otro lado, la base forrajera no avanza como para descartar la escasez de ganado gordo en los próximos años.

Base forrajera y desconfianza son un freno al crecimiento ganadero en Uruguay
14deEnerode2014a las07:11

Los avances en la producción de carne por hectárea, la reducción de la edad de faena y la baja en la edad de entore, fueron parte de los grandes pasos que dio la ganadería uruguaya entre los `90 y 2013. Esto mostró el poder del rubro, pese a que en ese lapso perdió área frente a la agricultura granelera.

Pero, el crecimiento de la desconfianza entre productores e industriales, incentivada además por las declaraciones del presidente José Mujica que acusó a la industria de concertar una maniobra para reducir la faena y bajar el precio del ganado, se convierten en parte de los nubarrones que podrían opacar el crecimiento logrado a futuro. Más allá de esa desconfianza, hay otras luces amarillas, como las altas cargas ganaderas por hectárea que tienen los campos en la actualidad.

Con las lluvias, los productores ganaderos se olvidan de la amenaza que puede representar esa alta carga por hectárea si viene una sequía a la entrada del otoño o si se enfrenta un invierno más frío que lo normal. Tampoco reparan en los perjuicios sobre los precios del mercado que puede ocasionar sacar de golpe ese ganado sobrante.

Si no se resuelven estos desafíos, parece difícil pensar en que la ganadería uruguaya pueda consolidar el gran avance logrado para aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo ávido de proteínas de origen animal y alimentos.

Alerta

En la sequía 2008/09 el clima hizo perder casi 400.000 hectáreas de mejoramientos forrajeros que nunca se recuperaron. Hasta ahora, la productividad de la ganadería vino de la mano del clima y de la aplicación de algunas tecnologías, como el caso de la suplementación.

En 2010 el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) hizo algunas estimaciones para ver si era posible faenar 3 millones de bovinos anuales y demostró que es posible, pero para lograrlo hacen falta más cambios tecnológicos.

Entre ellos, se precisa que el 20% del área total ocupada por el sector esté mejorada con praderas, el nivel de destete debería ser de 75% y el servicio de las vaquillonas debería hacerse a los dos años de edad. Aplicando esas tecnologías se podrían producir más de 100 kilos de carne vacuna equivalente peso vivo por hectárea.