La soja empieza a necesitar agua
Con escasas lluvias y temperaturas elevadas se complica el desarrollo normal de cultivo en la zona núcleo.
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En general, en el área de GEA las reservas de agua en suelo se encuentran al límite cuando el cultivo de soja de primera ingresa a su período crítico. De no llegar las tan ansiadas lluvias, el potencial de rinde se vería afectado. Mientras tanto, sigue disminuyendo el rinde mínimo esperado para maíz de primera. Sólo en zonas muy puntuales el cultivo presenta buen estado.
El bajo o nulo nivel de precipitaciones y las temperaturas extremas mantiene en vilo a los cultivos de verano. La soja de primera comienza a mostrar síntomas asociados al estrés termohídrico. Las reservas de agua en suelo están al límite respecto del ingreso del cultivo a su período crítico. Respecto a soja de segunda, presenta estadios muy disímiles según zona y se sigue reportando la dificultad para alcanzar su índice de área foliar crítico.
Aumenta la brecha de condición fisiológica entre los maíces que fueron sembrados temprano y los tardíos. Los primeros, castigados duramente por la ola de calor, presentan mermas definidas de hasta un 30% del rinde potencial. Sigue cayendo el rinde mínimo esperado, sobre todo en el noroeste de Buenos Aires. En el centro de Santa Fe prevén lograr entre 70 a 100 qq/ha y puntualmente para el este de Córdoba el pronóstico sigue siendo bueno. Los maíces tardíos están entrando en la etapa de crecimiento rápido.
Respecto de plagas, en esta última semana ganaron protagonismo el gusano cogollero y la isoca de la espiga en maíz y medidora en soja. Las regiones muy afectadas por sequía presentan poblaciones elevadas de trips y arañuelas.
