Asomado a la tecnología

Marcelo Ruiz, con su socio Carlos Miotti, viene creciendo hace 30 años en el difícil norte córdobés. Desde la siembra directa hasta el riego, más reciente, fueron abrevando de cada innovación. Hoy, son verdaderos referentes en la zona.

Asomado a la tecnología
18deEnerode2014a las06:45

“A principios de los noventa, cuando llegó la siembra directa a esta zona, se generó un gran cambio productivo: ahí se logró que el lote te diera un veinte por ciento más de producción, y sin erosión”, recuerda el productor del norte cordobés Marcelo Ruiz. A su lado, su socio, Carlos Miotti, aclara: “El negocio en realidad cambió en el 96, con la soja RR”.

Ruiz y Miotti trabajan juntos desde hace treinta años en la zona de Jesús María, y su estrategia empresaria parece incluir como requisito mantenerse a la orden del día con los hitos que transforman permanentemente el negocio agropecuario. Tanto años de evolución y crecimiento de la mano de los avances tecnológicos los llevan, ahora a la incorporación del riego en buena parte de sus lotes, para sacar el máximo provecho de los recursos y hacerlo durante todo el año.

Ruiz y Miotti se conocen desde la juventud y empezaron vendiendo insumos en un pequeño depósito, en los comienzos agrícolas de lo que era una zona tradicionalmente ganadera. Cinco años después empezaron a producir alquilando algunas hectáreas o asociándose con sus clientes.

Los dos socios ponían los insumos y el cliente ponía la tierra. Hoy, además de ser de los mayores proveedores de insumos de la zona, cuentan con un plantel de treinta personas y producen maíz, soja, trigo, girasol y garbanzo en 10.000 hectáreas entre Jesús María y Río Seco, una localidad ubicada 140 kilómetros hacia el norte que marca la frontera agrícola cordobesa. “La empresa tuvo siempre un crecimiento sostenido, a la par del desarrollo de toda la zona, pero el crecimiento más grande de la parte productiva se dio en los últimos diez años”, dice Miotti.

Los suelos de Jesús María -explican los productores- son bastante buenos, pero las lluvias son muy estacionales y caen solo en primavera y verano. El promedio de precipitaciones ronda los 800 milímetros anuales. “Por eso, en general se hace solo un cultivo anual de verano, pero bien hecho”, dice Ruiz.

En ese contexto, la incorporación de equipos de riego llegó para cambiar por completo la ecuación productiva. Ruiz comenta que este verano viene con buenas lluvias y que la soja sembrada en los primeros días de diciembre aun no necesitó ser regada, pero afirma que con la incorporación de pivotes han podido sumar en el invierno el cultivo de trigo, algo de garbanzo y girasol confitero. “Además de eso, hacemos los clásicos: soja y maíz. Y aprovechando el riego también estamos produciendo semillas de maíz para Monsanto”, explica el productor.

Actualmente, la empresa tiene 1.200 hectáreas bajo riego, y para el año que viene seguramente llegarán a cubrir 1.500 hectáreas con equipos de última generación. “El riego es una herramienta fabulosa, pero se tienen que dar varias condiciones: tiene que haber buena agua, electricidad… La inversión es de entre 2.000 y 3.000 dólares por hectárea”, dice Ruiz.

La napa en estos campos está a unos 40 metros de profundidad, pero las perforaciones son de hasta 180 metros. Luego, cuando el riego ya está disponible, se debe calcular bien el uso del recurso; por eso, antes de empezar cada campaña se hace un análisis de agua disponible. Este año, Ruiz y Miotti les dieron al trigo unos 300.

La zona en la que trabajan tiene un alto porcentaje de maíz y, de hecho, la venta de semillas del cereal es uno de los principales negocios de la empresa. Por eso, Ruiz y Miotti dedican casi la mitad de su superficie a este cultivo. “Siempre nos resultó negocio, y además es positivo para el sistema productivo. El maíz tiene un rinde más estable”, dice Miotti. Ruiz remarca que la Argentina tiene un problema gravísimo de monocultivo de soja, y que las condiciones están dadas para hacer mucho más maíz. “Acá por suerte el problema no se da tanto. Además, tenemos la opción de dejar el maíz para más tarde”, dice.