Una mirada a un futuro de fierro

Las cosechadoras serán más livianas, potentes y flexibles. Las sembradoras, más anchas y precisas. El uso de sensores y la automatización se profundizará, según un experto del INTA.

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Una mirada a un futuro de fierro
25deEnerode2014a las07:24

La competitividad de las fábricas de maquinaria agrícola, que se concentran en la Región Centro es central para impulsar el desarrollo económico de ciudades como Las Parejas, Marcos Juárez, San Francisco y Firmat, por ejemplo, que laten al ritmo de la agroindustria. Lo que viene en los próximos años, y será estratégico no bajarse de ese tren, es una profundización de la “robotización”, la digitalización de la información en los fierros y una naturalización del paradigma de la agricultura de precisión en todos los equipos, que funcionarán mucho más integrados y conectados.

“La maquinaria agrícola del futuro será un robot muy inteligente, extremadamente preciso y amigable con los usuarios”, adelanta Mario Bragachini, referente en maquinaria agrícola del INTA, en un informe especializado que analiza las tendencias en el rubro hacia 2020.

Lo que imagina en unos diez años es a varios fierros trabajando juntos en el lote con un sólo operario controlando, que envían información a una plataforma web en tiempo real, para que las tareas puedan ser monitoreadas al instante. “En Japón, las cosechadoras robot ya son una realidad y en Europa se puede ver a dos o tres tractores trabajando juntos y uno solo conducido; los otros replican las operaciones por radio control”, cuenta el experto del INTA.

Para comprender el desafío que la revolución de la electrónica y las nuevas tecnologías de la información y comunicación suponen para los fabricantes argentinos, que generan puestos de trabajo directos e indirectos para 80.000 personas y exportan por unos 340 millones de dólares anuales, hay que ir rubro por rubro.

Las cosechadoras seguirán creciendo en tamaño, equipamiento electrónico, potencia, ancho de labor y capacidad de tolva. En la actualidad, las que más se venden son las axiales e híbridas, con una potencia promedio de 330 CV.

Bragachini asegura que los cabezales sojeros serán draper en un 100% y la barra de corte flexible flotante. Para el maíz aparecerán los cabezales que cosechan sin exigencia de distancia entre hilera; es decir, que trabajan indistintamente a 35 cm, a 42 cm, a 52 cm, a 70 cm y a 76 cm.

Esto será un punto importante porque la tendencia es a sembrar el maíz a la misma distancia de la soja sin modificar la sembradora. El distanciamiento a 35 cm y 42 cm es muy bueno para la soja y se va a querer sembrar maíz y soja con la misma sembradora neumática. “La siembra de maíz a menor distancia permite entre un 10% y un 15% más de plantas por hectárea y esto puede significar, en ciertas condiciones, más rendimientos”, destaca.

También se vienen nuevos materiales más livianos y resistentes, como chapas microaleadas e inclusive van a aparecer bioplásticos, algunos biodegradables en los cobertores y cabinas. Las cosechadoras, además, estarán más preparadas para trillar de noche, con iluminación “led”, y contarán con sensores de proteína y aceite en la noria, para poder segregar calidad de grano por ambiente.

En relación con la sembradoras, un rubro en el que los fabricantes nacionales son muy competitivos por el liderazgo argentino en el sistema de la siembra directa, la principal tendencia será que todas las máquinas tendrán una sola boca de carga de semilla y fertilizante, y eso estará asociado a un sistema de conducción de semilla y fertilizante por aire (Air Drill), con mayor autonomía y más fácil reabastecimiento.

Las sembradoras crecerán en ancho, pero habrá que resolver los problemas de traslado. Por eso es probable que se adopte el diseño de los equipos de plegado tipo libro, ya que los equipos son más sencillos de mover en las rutas.

La agricultura precisa vendrá de serie y dará la posibilidad de cargar en un monitor inteligente la historia del lote y un software específico que determinará la cantidad de fertilizante y semillas en cada uno de los ambientes, que se aplicará con precisión milimétrica.

“Nadie va a parar la sembradora para cargar fertilizantes”, asegura Bragachini, ya que los fertilizantes sólidos irán desapareciendo y quedarán los líquidos o microgranulados muy concentrados.

En tractores habrá dos tendencias bien definidas: los que vienen con marcha ultra lenta y reversor para ponerles una pala y que traccionen un mixer; y los de alta velocidad y agilidad, pensados para el manejo de las tolvas.

“También aparecerán los tractores gemelos; o sea 2 o 3 tractores y un solo operario, los otros copiarán por radio control lo que indique el tractor con operario. En la Argentina hay técnicos capaces de fabricar esta tecnología”, destaca el referente del INTA.

Como viene sucediendo, las pulverizadoras autopropulsadas son las que van a salir a la cancha, con más potencia y capacidad en el tanque. Los diseños tenderán a ubicar el tanque en el centro de gravedad, ubicando el motor adelante, el tanque en el medio y el botalón atrás Habrá avances en cortes por sección y para el barral aparecerán nuevos materiales como la fibra de carbono -una innovación argentina- y otras alternativas para alivianar el peso y el automatismo en el control de altura para que no se produzcan oscilaciones laterales.

“Serán autonivelantes, con sensores que actuarán instantáneos en tiempo real a 20 km/h para mantener una altura pareja del pico , ya que este es el principal factor que afecta la calidad de aplicación”, explica Bragachini.

Son todos cambios que van en la línea de una agricultura más eficiente y de mayor escala, pero que también tiene en cuenta la trazabilidad, una barrera en ascenso en los mercados internacionales, y una mayor sustentabilidad de las labores agrícolas.

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La precision sera la gran tendencia

En el futuro cercano, la agricultura de precisión pisará más fuerte en el lote. El INTA estima que el 50% de los tractores tendrán equipamiento de autoguía satelital y el 90% de las cosechadoras vendrán con monitor de rendimiento y un alto porcentaje con sistemas de autoguía.

En el caso de las sembradoras, el 70% saldrán con monitores de siembra y un alto porcentaje de dosis variable, dominando, por ahora, el sistema hidráulico y mecánico. “Pero en los próximos tres años aparecerá el sistema electrónico con motores eléctricos de bajo amperaje y se quedarán con el mercado, como está pasando en Estados Unidos y Europa”, anticipa Mario Bragachini, especialista del INTA.

Las maquinas listas para intensificar

A pesar de las dificultades que la ganadería y la lechería enfrentaron en los últimos años, Mario Bragachini, experto en maquinaria agrícola del INTA, está convencido de que el sector crecerá en un 50% en la próximos años, a partir de la aceleración de la intensificación en los planteos productivos.

Los fierros van a ser una pata central de este proceso. Las picadoras vendrán con sensores para detectar la madurez de un lote de maíz o sorgo y el mejor momento para picarlo. Y serán de mayor potencia, con cabezales más grandes y quebradores de granos. En el futuro también contarán con sensores en la jirafa de salida del silo para analizar si conviene aplicar o no aditivos y regular la dosis de ensilado.

“En henificación, de una vez por todas, la Argentina debe adoptar, al menos para alfalfa, el sistema de corte por discos sobre plataformas flotantes acompañado por acondicionadores a rodillos. Y se generalizarán las máquinas cortadoras/acondicionadoras autopropulsadas”, anticipa Bragachini.

Las estiercoleras se van a poner de moda. En la Región Centro ya hay varias fábricas que las fabrican y la demanda crecerá por el aporte que hacen los efluentes a la fertilidad del lote y por las exigencias ambientales a los tambos, feedlots y granjas aviares y porcinas. “Los distribuidores de sólido que más se están requiriendo son aquellos que primero desmenuzan el material y, luego, con platos lo distribuyen de manera uniforme por el lote”, cuenta el experto del INTA.

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