Hay menos soja de la que se cree
Quedan sólo cuatro millones y medio de toneladas de soja sin comercializar, mientras que el Gobierno cree que es casi el doble.
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El sector de la producción agropecuaria estima que quedan sólo 4,5 millones de toneladas de soja sin comercializar y le reclamó una "deuda" de 2.000 millones de dólares al gobierno, por fondos de retenciones que le adelantó a cuenta en su momento.
Así lo estimó el economista jefe de la Sociedad Rural, Ernesto Ambrosetti, quien así amplificó la polémica entre el gobierno y el campo por una supuesta "retención" de cosechas que estaría perjudicando el nivel de reservas.
Ambrosetti sostuvo que el escenario para los productores agropecuarios es de "aumento de costos" con una "pérdida de rentabilidad muy importante".
El especialista evaluó que quedan sólo cuatro millones y medio de toneladas de soja sin comercializar -el gobierno dice que son más de 8 millones- según estimaciones propias y de las Bolsas, "lo demás está procesado, vendido y exportado".
Se quejó de que el Gobierno le adeuda a los exportadores que le habían adelantado derechos de exportación por 2.000 millones de dólares y luego el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no autorizó las exportaciones, así que se los debe, aparte de los reintegros de IVA".
Ambrosetti estimó que esos 4,5 millones de toneladas de soja representan unos 1.500 millones de dólares que le aportarían al Gobierno 500 millones de dólares "en concepto de derechos de exportación, no es plata ni un monto significativo porque el Banco Central viene perdiendo 190 millones de dólares por día".
"Hoy no sólo el sector agropecuario está en un stand by sino todos los sectores de la economía, esperando un reacomodamiento de los precios relativos porque una devaluación nominal del tipo de cambio no mejora la competitividad real de la economía, porque la inflación que está descontrolada licua la devaluación, a pesar de los acuerdos que implementa y pretende implementar el Gobierno", advirtió Ambrosetti.
El economista aclaró que "dentro de este escenario donde no hay un plan integral para controlar la inflación, bajar el gasto
público e impulsar el ingreso de divisas, lo más probable es que la competitividad de los distintos sectores económicos no mejore".
"La rentabilidad del sector agropecuario está muy baja por el alza de costos, que suben más que proporcionalmente a los ingresos, y a medida que nos alejamos de los puertos, la rentabilidad se transforma en quebrantos", sostuvo.
Para Ambrosetti, "lo que se espera es que se tomen medidas integrales, pero en un escenario como el que transitamos muy complejo y donde no hay certidumbre de las medidas que continuará tomando el gobierno, no se producen inversiones, se limita al mínimo toda la comercialización no sólo de granos, de insumos estratégicos, de maquinaria".
"La postura de los empresarios es esperar y ver qué pasa, cómo va evolucionando toda la economía, porque una devaluación lo único que hace es impulsar la inflación, ya que estamos en un país cerrado, sin medidas que alienten la inversión", advirtió.
Aclaró que no se refiere sólo al panorama que atraviesa el productor agropecuario, sino toda la economía: "Nadie sabe a qué valor se pueden reponer los insumos importados, arreglar un tractor puede ser complicado", manifestó.
"Es muy difícil para un empresario tomar decisiones con tanta incertidumbre, la inflación de enero según los privados quedó en 5 por ciento", señaló Ambrosetti.
