Cae el stock, se cumplen los pronósticos
Hace apenas dos meses atrás, los ganaderos y empresarios del sector hacían pública su presunción de que el stock en Salta caería entre un 35% y un 40%.

Publicado el informe de la segunda campaña de vacunación contra aftosa 2013 en nuestra provincia, se estarían cumpliendo los pronósticos que apostaban a una baja superior al 35%. En realidad, no es algo que llegue a sorprender a quien maneje un poco los indicadores productivos que se vienen manifestando desde el año 2008 en adelante.
El manifiesto estancamiento registrado en el desarrollo ganadero de Salta en los últimos años hacía sospechar que un mínimo trastorno de cualquier índole impactaría negativamente, pasando factura a la falta de políticas adecuadas para el sector, dejando a la vista de todos la impericia, inexperiencia y falta de manejo de una realidad que, tarde o temprano, saldría a la luz.
Hace apenas dos meses atrás, los ganaderos y empresarios del sector hacían pública su presunción de que el stock provincial caería entre un 35% y un 40%.
La respuesta de nuestros funcionarios del área no se hizo esperar. Se atrevieron a calificar de irresponsables a quienes tiraban cifras, las cuales no responderían a ningún análisis serio. Con esta respuesta, ponían otra vez al desnudo su ignorancia en el manejo y tratamiento de indicadores propios de la actividad.
El análisis de esos indicadores, que es moneda corriente en cualquier producción medianamente seria, busca anticipadamente la respuesta a una futura inversión. El productor no “timbea” con su patrimonio. Si piensa algo y lo hace público, seguro sabe por qué lo dice, se lo puede llamar y consultar, acordar o disentir, pero nunca faltarle el respeto.
Sería bueno recordar aquí que en el año 2009, desde la Secretaría de Asuntos Agrarios, se afirmaba que en cinco años Salta duplicaría su stock. El error de cálculo superó el millón de cabezas. A mediados de 2011, se anunciaba que se terminaría ese año con un aumento de stock superior al 20% y se terminó el año con un descenso del stock. El error de cálculo fue de trescientas mil cabezas. Esto sí fue irresponsable e irrespetuoso, como lo es ahora seguir “estimando cifras”.
El análisis
Queda claro que los números analizados corresponden a las cabezas vacunadas en la segunda campaña, no hablamos del rodeo provincial. Solo comparamos algunos departamentos ganaderos y el total provincial de cabezas vacunadas en la misma campaña del año inmediato anterior con la recientemente publicada.
Estimamos que este descenso en las cifras no obedece solo a muertes, sino también al éxodo en busca de forraje. Este podría ser el caso de Anta.
Observamos que en esta segunda campaña no se vacunan vacas. Vemos el parte de prensa de Coprosa y nos enteramos de que se adopta “para la campaña 2014 la misma que en 2013, es decir en una campaña menores y en la otra mayores” (El Tribuno 23-03-2014). Aquí se abren dos interrogantes sin respuesta lógica:
Si en la primera campaña 2013 vacunaron ganado mayor, ¿cómo se explica que figuren casi 300 mil terneros y terneras vacunados?
¿Por qué se adopta la modalidad vacunal de mayores y menores alternados, si la estrategia programada para 2014 y publicada por Senasa dice claramente que nuestra provincia tiene dos campañas, una totales y otra por establecimientos de riesgo? En ningún momento se habla de estratos por edad o categoría. Alguien informa mal o equivoca el procedimiento.
El resultado de la segunda campaña 2013 es de todas formas un indicio que presume con buena cuota de certeza lo que se espera.
Otro dato curioso que aporta el informe es que retorna a la vieja costumbre de informar por orden alfabético por provincias, dejando de lado el adoptado en 2012 que nos dejaba en comprometida situación sanitaria.
Así como no hubo antes explicación para imponer la modalidad de informe por “riesgo”, no la hay ahora para abandonarla, por lo que igual que otros hechos pasa a ser una “simple” anécdota.
