Crece la región como productora de alimentos

A la parte sur de América parece haberle correspondido la de ser la generadora de buena parte de los alimentos que se consumen en el resto del mundo.

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Crece la región como productora de alimentos
25deAbrilde2014a las08:27

Con la globalización, las grandes regiones del mundo se van especializando en distintas producciones: tecnología, servicios financieros, equipamiento pesado, herramientas y, aunque el corte no es absoluto ya que en todos los casos hay porcentajes variables de las distintas actividades en cada país y región, se va perfilando una gran definición. Y en este contexto, a la parte sur de América parece haberle correspondido la de ser la generadora de buena parte de los alimentos que se consumen en el resto del mundo.

Varios son los factores que contribuyen: una gran variedad de climas y terrenos, un porcentaje alto de tierras aptas para los cultivos y una baja contaminación en general debido a lo relativamente nuevo de muchas de estas actividades y a la poca presión que, hasta no hace mucho, se había aplicado sobre las zonas productivas.

Sin embargo, el principal factor probablemente sea la baja densidad poblacional que permite que varios países sean excedentarios en sus producciones de alimentos, situación se que se ve favorecida también por los continuos avances tecnológicos que posibilitan crecimientos extraordinarios.

Esto determina que, a pesar de las grandes extensiones de China, India o África, esos grandes territorios sean también deficitarios en materia de comida, por limitantes climáticas, de suelos no aptos y/o por la inmensa población que tienen y que, en la medida que siguen creciendo económicamente, exige cada vez mayores volúmenes para abastecerse.

De ahí que el Cono Sur se esté perfilando fuertemente como "el gran proveedor", liderado por Brasil con su gran extensión, y la ayuda para nada menor de la Argentina, que también cuenta con una gran extensión, poca población y, tal vez, la mayor trayectoria de la región en materia de producción de granos, leche y carne vacuna; así como Chile la tiene ahora en vinos y frutas, Colombia en café, Perú en arroz, entre otros.

Estos antecedentes, a los que se sumaron los crecientes temas ambientales, de comidas sanas, orgánicas, determinaron que la región fuera uno de los objetivos importantes de los capitales externos que, incluso, hasta volvieron a comprar tierras en la zona para la producción agroindustrial.

Así, las inversiones extranjeras directas (IED) tuvieron una etapa de incremento sostenido hasta 1998, especialmente, en Chile, la Argentina y Brasil. A partir de entonces, las sucesivas crisis macroeconómicas y las indefiniciones en el proceso de integración (Mercosur) crearon un ambiente desfavorable para la Argentina. Igual, Brasil continuó atrayendo capitales, captando entre 1990 y 2000 el 60% de la IED destinada a la región, incrementándose fuertemente en el período 2001-2004 hasta llegar al 91,7%. Solamente en el año 2004 las IED al país vecino eran el 89,6% del total.

Por supuesto que no fueron los únicos beneficiados (ver cuadro Inversiones), aunque tales capitales se orientaron a actividades distintas según las posibilidades de cada país.

• Argentina: cereales, oleaginosas, carne vacuna, cueros, frutícolas, caña de azúcar, algodón, lácteos, vegetales, pesca.

• Bolivia: azúcar, arroz, soja, sorgo, ganadería, girasol, café, coca, maíz, trigo, papa, cebada, quinua, hortalizas. 

• Brasil: soja, algodón, habas, café, carnes (vacuna, aviar y porcina), lácteos, maíz, azúcar, frutas. 

• Chile: cereales, frutas, verduras, maderas, vinos, minería, madera. 

• Colombia: café, hidrocarburos, minerales, flores, banano, carnes. 

• Paraguay: electricidad, carnes, leche, granos, lanas, quebracho, otras maderas. 

• Perú: minería, pesca, agricultura. 

• Uruguay: carnes, lanas, lácteos, trigo, arroz, soja, cueros. 

• Venezuela: petróleo, agricultura de subsistencia, ganadería y pesca. 

Aunque hubo varios antecedentes en distintas partes, el proceso de crecimiento sostenido en materia alimentaria, el verdadero despegue comenzó hace unos 25 años, y fue liderado por la Argentina y Brasil, los socios mayoritarios y promotores de la integración regional en el Mercosur, que desde el vamos tuvo una fuerte impronta productiva y exportadora agroindustrial. Sin embargo, a lo largo de los últimos años ambos presentaron una evolución dispar. Los principales factores que marcaron esas diferencias se encuentran en el comportamiento de los mercados internacionales, las innovaciones tecnológicas adoptadas, los capitales invertidos y, sobre todo, la incidencia de las políticas internas de cada país.

De todos modos, el alza de los precios internacionales de los productos agropecuarios, especialmente en los últimos 7-8 años y en particular de la soja, indujo a un nuevo proceso de fuertes inversiones de capital en ambos países, destinado a la producción agrícola para expandir las exportaciones extrazona, aunque el resto de la región también se vio beneficiado por la tendencia. 

Debido a esto, sin duda, las industrias alimentarias se constituyeron en una de las actividades más dinámicas de la mayoría de los países que integran el Mercosur y el resto de la región. De todos modos, si bien los países de la zona muestran un dinamismo creciente en la materia, no todos tuvieron los grandes incrementos de productividad, tecnología y exportaciones que marcaron al Mercosur, con eje en Argentina-Brasil. 

Tomando solamente la soja, la expansión fue constante en casi toda la región en los últimos 20 años. De hecho, la CEPAL reconoce que ambos países, por su peso en los mercados internacionales y las posibilidades de expansión interna, tienen potencialmente más peso que los países de la región que firmaron en años recientes acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea. 

En la última década, la expansión sojera, gracias a las nuevas tecnologías y metodologías de producción en los países miembros, llevaron a que Brasil, Paraguay, Uruguay y hasta Bolivia ampliaran extraordinariamente su producción sin desplazar otros cultivos y actividades productivas, como sí lo hizo la Argentina. El trigo, la ganadería, el maíz, el algodón y otros cultivos sufrieron en la Argentina el avance de la soja. 

Además, mientras productores locales iban a producir a los países vecinos con capitales y know how, en general no hubo productores de la región que vinieran a producir en la Argentina, aunque sí a comprar genética animal, algo de genética vegetal (semillas) y maquinarias.

De todos modos, salvo alguna excepción circunstancial, como Venezuela, se espera que el proceso se siga consolidando y ampliando a alimentos con más proceso, marca, hasta colocar definitivamente a la región como la "gran góndola" del mundo.

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