¿Quién apuesta al novillo pesado?

La carne argentina tiene un valor claramente desaprovechado si observamos el undécimo puesto que se ocupa en la tabla de países exportadores.

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¿Quién apuesta al novillo pesado?
26deAbrilde2014a las07:56

Que la carne argentina se haya colado esta semana en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos en medio de la primera audiencia entre los fondos buitre y los representantes legales de nuestro país por el cobro de más de 1300 millones de dólares de deuda sorprende y merece alguna reflexión.

Que el juez John Breyer, al argumentar sobre los activos argentinos que pueden ser embargables en el exterior, puede hacer una alusión a nuestros "famosos y sabrosos bifes" prueba una vez más que la marca o imagen que tienen las carnes argentinas como la mejor del mundo sigue intacta. Es más que probable que el juez Breyer no haya probado nunca un bocado de nuestras carnes. No importa. En su imaginario, el producto argentino derrota hasta a sus Bone-In Rib Eye, un corte muy popular en los Estados Unidos.

En ese intangible hay un activo que tiene un valor claramente desaprovechado si observamos el undécimo puesto que se ocupa en la tabla de países exportadores. Algo así como si un equipo grande y con el mejor plantel se fuera al descenso.

El especialista Ignacio Iriarte suele contar en sus conferencias la publicidad que realizó en diarios y revistas la prestigiosa cadena gastronómica Smith & Wollensky. "Seis restaurantes en el mundo pueden preparar un bife perfecto; cuatro están en la Argentina", haciendo referencia a que los dos restantes eran sus locales de Chicago y Nueva York. "Que una de las parrillas más importantes de Estados Unidos se sirva de la imagen de la carne argentina es una muestra del poder de ésta a nivel mundial", dice Iriarte.

¿Cuántos millones de dólares podría llegar a valer nuestra marca? ¿Cuántos negocios se podrían generar con esta imagen ganadora y, por lo visto, inoxidable? Los 93.290 millones de dólares que vale la marca Google o los 79.210 millones de Coca-Cola tienen una traducción inmediata en más ventas y ganancias.

Pero esta lógica empresaria no corre para la ganadería argentina, que se maneja con otros parámetros contaminados de ideologías y mitologías varias. Como si no existiera un proceso productivo. Como si a partir del apareamiento y reproducción casi infinita del toro con las siete vacas que trajeran por primera vez a la pampa húmeda en 1556 los hermanos Goes, bajando por el río Paraná desde Brasil, se haya impuesto un realismo mágico. Una ficción alejada de la realidad por la que se pagaron costos tan altos como la reciente destrucción del stock vacuno y el cierre de frigoríficos.

Pero la demanda insatisfecha de proteínas sigue ofreciendo nuevas oportunidades de negocios. Dos podrían concretarse en el corto plazo: el ingreso al mercado europeo con la cuota americana y la apertura china para vender cortes enfriados.

Los trámites que requieren los europeos para ingresar en la "cuota americana", para carne suplementada con arancel cero, se encuentran en la etapa final. Así se podrían obtener precios superiores a los pagados por la cuota Hilton, hasta en un 20%. Por la paz y el arreglo firmado entre YPF y Repsol, las trabas políticas pasarían a ser un recuerdo y se acelerarían los tiempos de la aprobación europea. El otro mercado que se abriría sería el de China para los cortes enfriados, con y sin hueso, y menudencias. Actualmente se exporta sólo cortes congelados de menor valor. De cambiar los protocolos sanitarios a tiempo, llegaría el anuncio de la apertura en la visita que realizará a nuestro país el presidente de China, Xi Jinping, el 19 de julio.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) acompaña ambas gestiones, y su presidente, Gonzalo Álvarez Maldonado, se muestra optimista.

Y cabe preguntarse: con la imagen que tienen las carnes argentinas, la apertura de estos mercados y el cambio de gobierno para el 2015, ¿no llegó el momento de comenzar a preparar novillos pesados de exportación?

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