Hasta 1.200 kilos más de soja por hectárea

Con cultivo antecesor de cobertura se pueden obtener hasta 1.200 kilos más de soja por hectárea. Experiencia en un lote con 10 años de siembra directa.

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Cultivo de avena implantado para medir el efecto de los cultivos de cobertura invernales sobre el agua del suelo. (Laboratorio Humus)

Cultivo de avena implantado para medir el efecto de los cultivos de cobertura invernales sobre el agua del suelo. (Laboratorio Humus)

09deMayode2014a las06:56

Al pensar en los cultivos de cobertura se nos plantean algunas preguntas: ¿Por qué hacer un cultivo que no voy a cosechar? ¿Por qué “sacarle” agua del perfil al próximo cultivo estival? ¿Es un gasto o una inversión?

Ahora, si la información disponible indica, con fundamentos, que los cultivos de cobertura aseguran más humedad disponible, distribución de agua continua, mayor aporte de materia orgánica, se cubren ampliamente los costos de inversión y, por si algo faltara, se obtienen mejores rindes (hasta 1.200 kilos más de soja por hectárea). ¿No cabría hacerse aquellos interrogantes?

Para contestarlos cabría tener en cuenta los siguientes aspectos:

Los fuertes vientos y lluvias torrenciales se llevan el rastrojo de la cosecha anterior y queda el suelo desnudo. La acción de la gota de lluvia y el viento rompe los agregados del suelo, produciéndose pérdidas de las partículas más finas por erosión.

Al existir cultivos en crecimiento, se fija el rastrojo del cultivo anterior, disminuye la erosión, lo que evita pérdidas de suelo y de nutrientes.

En la zona subhúmeda del país, la compactación subsuperficial  bajo siembra directa en suelos de textura franco limosa y franco arcillo limosa aumenta con los años.

En suelos bajo siembra directa se ha comprobado que el aporte de materia orgánica al suelo proviene de raíces. Las raíces de gramíneas abren macroporos en sentido vertical  y favorecen la infiltración de agua en el suelo.

Un caso concreto

En  la Cátedra de Química Agrícola de la Universidad Católica de Córdoba y el Laboratorio Humus estamos realizando desde hace cuatro años un trabajo para medir el efecto de los cultivos de cobertura invernales sobre el agua del suelo. Se lleva a cabo en la localidad de Colonia Josefina, cercano a la ciudad de San Francisco. Es un lote que se maneja con siembra directa  hace 10 años. La textura del suelo es franco arcilla limosa, se mide el agua útil hasta los dos metros de profundidad.

Los cultivos que se evaluaron fueron trigo, avena y garbanzo. Se optó por el garbanzo para evaluar los efectos de las raíces de una leguminosa  en el suelo. La conclusión fue que no es la mejor para cobertura, por el costo de la semilla.

Los mejores resultados se encontraron en avena, por consumir menos agua que el trigo por materia seca producida en la zona estudiada. La avena se sembró los primeros días de mayo y se secó en el mes de septiembre (o sea, no se cosechó: el fin fue la cobertura).

La siembra puede realizarse después de la cosecha del cultivo estival hasta fines del mes de mayo. La densidad de siembra utilizada fue de 50 kilos por hectárea para trigo y avena.

Con avena, más humedad

Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que el suelo con una avena como cultivo de cobertura posee una distribución de agua continua en el suelo, mientras que en el suelo con barbecho desnudo se produce una disminución de agua marcada en la profundidad de 0,30-0,60 metros.

El suelo con avena presentó mayores niveles de humedad en la profundidad de 0,30-0,60 metros post secado del cultivo de cobertura, sin la ocurrencia de precipitaciones. En los meses que se registraron precipitaciones, el contenido de humedad a esta profundidad fue mayor en el suelo con avena.

En un mismo lote se comparó soja sembrada sobre cultivo de cobertura (avena) y soja sembrada sobre suelo desnudo durante la campaña 2012/2013. El agua útil en la profundidad de 0,30-0,60 metros en el mes de marzo de 2013 fue de 51,71 milímetros para la soja sobre avena y 7,07 milímetros para la soja sobre barbecho limpio (desnudo).

Materia orgánica y rindes

Lo encontrado para el agua útil se corresponde con los valores de materia orgánica en esa profundidad. El suelo con soja sobre avena presenta 2,47 por ciento  de materia orgánica mientras que la soja sobre suelo desnudo presenta 1,88 por ciento en la profundidad de 0,30-0,60 metros. Esto significa 23.010 kilos por hectárea menos de materia orgánica en el suelo desnudo.

En un suelo con dos años de cultivo de cobertura (trigo-avena), el rendimiento de soja fue sobre suelo desnudo 3.803 kilos por hectárea y sobre cultivo de cobertura 5.010 kilos por hectárea para esta campaña aún no finalizada. Todo, en secano.

Las diferencias de rendimiento (1.200 kilos) cubren ampliamente los costos del cultivo de cobertura (450 pesos por hectárea): resultan, claramente, una inversión y una ganancia.

La avena como cultivo de cobertura invernal impide la compactación en la profundidad de 0,30-0,60 metros en estos suelos y mejora la infiltración.

La presencia de una capa compactada subsuperficial reduce la profundidad efectiva de suelo. Cuando se saturan los primeros 0,30 metros, el agua aflora y escurre (erosión), inundando suelos vecinos o el propio suelo si no existe pendiente.

Cobertura, una solución

Esta es la problemática actual en muchos suelos de la provincia de Córdoba; por ello, resulta importante plantear al cultivo de cobertura como una solución.

La preocupación acerca del agua que consume el cultivo de cobertura invernal es minimizada si la práctica se realiza correctamente; es decir, secándolo antes de que empiece su máximo consumo de agua.

Cabe aclarar que nada impide que, si las condiciones climáticas y de mercado del año se presentan favorables, se tome la decisión de llevar los cultivos invernales a cosecha. Doble beneficio.

Los resultados encontrados hasta el momento en este trabajo coinciden con los enunciados en el año 2010, cuando se estudiaron suelos de otras zonas de Córdoba y de Santiago del Estero. Se puede aseverar que la presencia de cultivos durante todo el año aumenta los valores de materia orgánica, reduce la erosión (viento y agua), mejora las propiedades del suelo en las regiones estudiadas y hace sustentable la práctica de siembra directa.

La autora es ingeniera agrónoma, especialista en suelos y fertilización; Cátedra de Química Agrícola Universidad Católica de Córdoba; directora del Laboratorio Humus; info@humuslab.com

Evaluaciones

Suelo y agua. La Cátedra de Química Agrícola de la Universidad Católica de Córdoba y el Laboratorio Humus realizan desde hace cuatro años un trabajo para medir el efecto de los cultivos de cobertura invernales sobre el agua del suelo. Se lleva a cabo en la localidad de Colonia Josefina, cercana a la ciudad de San Francisco. Es un lote que se maneja con siembra directa hace 10 años. La textura del suelo es franco arcilla limosa, se mide el agua útil hasta los dos metros de profundidad.

Trigo, avena y garbanzo. Los cultivos que se evaluaron fueron trigo, avena y garbanzo. Se optó por el garbanzo para evaluar los efectos de las raíces de una leguminosa en el suelo. La conclusión fue que no es la mejor para cobertura, por el costo de la semilla. Los mejores resultados se encontraron en avena.

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