Brasil: la cuenta regresiva se llenó de incógnitas y tensión

El cierre de la campaña electoral brasileña adoptó connotaciones dramáticas. Instalaban una enorme incógnita acerca de cuál sería el rival de Dilma en un probable balotaje.

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Brasil: la cuenta regresiva se llenó de incógnitas y tensión
03deOctubrede2014a las06:30

El cierre de la campaña electoral brasileña adoptó ayer connotaciones dramáticas. La difusión de la última encuesta sugería que la presidenta Dilma Rousseff no llegaría a triunfar en la primera vuelta del domingo, pero instalaban una enorme incógnita acerca de cuál sería su rival en un probable balotaje: ¿Marina Silva o Aécio Neves?

Por si eso fuera poco, al cierre de esta edición comenzaba en la influyente TV Globo el último debate presidencial, el de mayor audiencia y en el que todos esperaban poder captar algún gesto fuera de cálculo, alguna palabra equivocada capaz de terminar de torcer el panorama. Participaban los siete principales candidatos, sobre un total de once.

El último sondeo de Datafolha mostró a la presidenta, Dilma Rousseff, sin cambios en el primer lugar con respecto al relevamiento de dos días antes, con una intención de voto del 40%. Mientras, la ecologista Marina Silva siguió en caída, aunque ya no tan aguda, y pasó del 25% al 24%. El socialdemócrata (conservador) Aécio Neves pasó del 20 al 21%. Un mes atrás la diferencia entre ambos orillaba los 15 puntos.

¿Son cambios menores? Para nada. Por un lado, Dilma detuvo su recuperación reciente, lo que la aleja de la posibilidad de evitar el balotaje. Por el otro, sus dos principales competidores están en un empate técnico, lo que abre una enorme incógnita sobre quién acompañaría a aquella a la segunda vuelta del domingo 26.

Ahora bien, ¿qué significan estos números para lo que sigue? David Fleischer, un estadounidense nacionalizado brasileño y uno de los principales analistas políticos de este país, le dijo a Ámbito Financiero que "la ventaja que muestran las últimas encuestas puede ser considerada un buen margen para Dilma de cara a la segunda vuelta". ¿Juego definido entonces? Eso, definitivamente no.

En el PT no ocultan su preferencia: que Neves supere a Marina, porque suponen que con él sería más fácil polarizar el balotaje como una puja entre pobres contra ricos, pueblo y oligarquía. Las simulaciones de las firmas encuestadoras vaticinan, con una elección y toda otra campaña de por medio, una ventaja de 7 puntos de la mandataria sobre cualquiera de los dos.

Pero esa idea petista tiene motivos. Otro analista político, Thiago de Aragao, le dijo a este enviado que "una gran mayoría de los votos de Aécio irían a Marina en el segundo turno. El elector de Aécio es naturalmente anti-Dilma. Aunque no tenga una gran admiración por Marina, en general, ese elector entiende que 'cualquier cosa es mejor que Dilma'".

Mientras, horas antes del debate que se desarrollaba al cierre de esta edición para captar al remanente 7% de indecisos, abundaron los cruces duros entre los tres.

Rousseff ofreció un "Gobierno nuevo, de ideas nuevas", consciente de que lo que mostró en los últimos cuatro años no alcanza para encantar a los brasileños. Pero Marina, siempre de modos suaves, esta vez se calzó los guantes y le mandó decir en su último spot televisivo que "miente quien dice que no sabía que había robos en Petrobras, miente quien dice que no sabe lo que está pasando con la corrupción en este país".

Neves, el preferido de los mercados, también tocó esa cuerda y le reclamó a la mandataria que explique su rol en esos escándalos. Imposible que no se anticipara una batalla campal en los estudios de Globo.

Mucho y muy importante se juega en estas elecciones. ¿Logrará el PT prolongar hasta los 16 años su permanencia en el poder? ¿Cómo hará Brasil para relanzar su crecimiento, mediocre en la era Rousseff? ¿Con mayor intervención estatal, con orientación del crédito por parte del Gobierno, con fortalecimiento del mercado interno? ¿O, como propone la oposición, con recortes del gasto, reformas estructurales, desregulación y apertura comercial? En el medio, ¿qué pasará con el gran legado de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma, esto es la inclusión a gran escala, el hambre (casi) cero, la mejora impactante de los indicadores sociales, el ascenso de 40 millones de personas al consumo y la clase media?

Hay claramente en juego dos modelos. Consultado por este diario acerca del dilema entre mercado interno y apertura comercial, Carlos Eduardo Abijaodi, director de Desarrollo Industrial de la poderosa Confederación Nacional de la Industria (CNI), entregó una respuesta que da qué pensar. "Si no hay reformas en Brasil, ni el mercado doméstico se va a mantener. El propio Gobierno sabe que no se puede mirar sólo al mercado doméstico, que éste, sobre todo si pierde el de la Argentina, que se está reduciendo, no sustenta nuestra industria, ni trae innovación, ni tecnología, ni inversión, ni agrega nada. Tiene que haber una transformación de Brasil".

Pero también hay mucho en juego para la región. ¿El resultado será el anticipo de un mantenimiento o de un reflujo del ciclo progresista en la región, que comenzó, al menos en lo más importante, con el triunfo de Lula en octubre de 2002? Y con respecto al Mercosur, ya lo dijimos, tanto Marina como Aécio asumen como propia la propuesta empresarial de deshacer la unión aduanera y convertirla en una simple zona de libre comercio. "Hasta donde podamos ir juntos iremos, pero no podemos permanecer atados si hubiera, por ejemplo, acuerdos bilaterales con algunas regiones del mundo", dijo ayer mismo Neves en Río de Janeiro. ¿Habrá que resignarse nomás a un Mercosur bonsái, en el que la Argentina perdería el acceso preferencial a un mercado de 200 millones de habitantes?

Más de 142 millones de brasileños están llamados a votar el domingo en urnas electrónicas. Elegirán presidente y vicepresidente. Al total de los 513 diputados federales y a 27 de los 81 senadores. A los 27 gobernadores y a los parlamentos estaduales. Comienzan a definirse cosas importantes y profundas. A ajustarse los cinturones.

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