Anticipan que la cotización de la soja aumentará lentamente

Organismos internacionales proyectan que la cotización de la oleaginosa aumentará lentamente y no tendrá una caída “estrepitosa” , como la de los últimos meses.

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Fuente: BCR

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14deOctubrede2014a las10:52

La fuerte caída en el precio de la soja, que en las últimas semanas se viene comercializando alrededor de los 2.200 pesos la tonelada en Rosario y apenas supera los 230 dólares en el mercado de futuros (posición mayo), trazó una sombra de incertidumbre sobre el horizonte de la cadena de la oleaginosa, que es estratégica para la economía argentina.

La buena noticia es que a pesar de que el viento a favor ahora no sopla, por el impacto de la cosecha récord que se está trillando en Estados Unidos, las proyecciones de organismos serios, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), anticipan que la cotización de la oleaginosa aumentará lentamente y no tendrá una caída “estrepitosa” durante los próximos diez años. En este escenario influirá el peso de la demanda asiática, especialmente China, que seguirá demandando los “porotos”, harinas proteicas y el aceite de soja, los productos del cluster sojero que en su gran mayoría se embarcan en las terminales portuarias del Gran Rosario.

“Que organismos reconocidos como la OCDE y la FAO no planteen escenarios catastróficos para los precios del complejo oleaginoso, es auspicioso en el medio del fuerte desaliento e incertidumbre actual. Esperemos que la realidad confirme estas estimaciones para el bien de nuestra economía, tan dependiente del complejo oleaginoso”, plantea Julio Calzada, jefe de los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

A partir del análisis de los dos últimos informes de Perspectivas Agrícolas de la OCDE-FAO (se publicaron en 2013 y 2014), Calzada repasa las tendencias que se proyectan hacia el 2024.

Un punto interesante es que los técnicos de FAO/OCDE habían previsto el derrumbe de los precios en el 2014. Es que la severa sequía de 2012 en Estados Unidos, que pelea el primer lugar del podio sojero con Brasil (la Argentina es el tercer productor global), había generado precios muy altos para la oleaginosa durante el 2012 y buena parte del 2013, por la caída en el stock global y la presión de la demanda asiática.

“Suponiendo rendimientos normales en todas las regiones productoras, la producción mundial de semillas oleaginosas deberá repuntar en las campañas comerciales de 2013 y 2014, dando lugar a una brusca reducción de precios internacionales de semillas oleaginosas y sus productos”, habían proyectado los expertos de FAO/OCDE.

Lo alentador para la Argentina -dice Calzada- viene cuando el informe adelanta que después de esta corrección, “se espera que los precios aumenten lentamente con base en una fuerte demanda para consumo humano y para combustible del aceite vegetal y en una demanda de harina oleaginosa para forraje”.

Lo que esto quiere decir es que la demanda de soja y sus derivados no baja un cambio, porque se va a seguir utilizando para alimentar más cerdos y peces (con harinas proteicas) en China -que tiene una clase media en franco ascenso-, producir biodiésel y aceite, entre otros usos.

Las proyecciones de precios de las perspectivas de 2014 de FAO/OCDE anticipan, además, que se espera que el precio de la soja en 2015 y 2016 se amesete en una banda que va de U$S 493 la tonelada a U$S 511.

“Y a partir de 2017 se produciría una lenta recuperación, que los llevaría de U$S 507 la tonelada en ese año a U$S 521 en el 2023. Si bien los precios no recuperarían los excelentes registros de los años 2007, 2010, 2011 y 2012, cuando se alcanzaron precios promedios de 580 U$S la tonelada, de ninguna manera caerían a valores tan bajos como los del 2005, cuando la tonelada valía U$S 268”, señala el economista de la BCR.

Como toda proyección, el escenario climático y productivo de las cosechas de EE.UU., Brasil y Argentina puede mover el amperímetro, para arriba o para abajo, como está sucediendo ahora. Pero estas estimaciones confirman que la demanda del cultivo -con eje en los países asiáticos- y la de todos sus subproductos se mantiene firma y eso es lo que debería volver a inflar las velas del polo de procesamiento de la oleaginosa en la Argentina, uno de los más competitivos del mundo.

Fuente: Clarin Rural

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