Ecos del derrumbe de la soja

La caída en los precios de la soja tiene sus repercusiones en diversos sectores de la economía nacional. Bajan las ventas en los comercios y se paralizan inversiones.

Por
Camiones de granos paralizados en la ciudad santafecina de Armstrong por la menor actividad en el campo.

Camiones de granos paralizados en la ciudad santafecina de Armstrong por la menor actividad en el campo.

22deOctubrede2014a las18:20

En el Mercado de Chicago, la soja pasó de 558,06 dólares por tonelada a fines de mayo a 334,46 a fines de septiembre y este escenario se refleja en otros ámbitos de la economía argentina donde las ventas se vieron contraídas y las inversiones se transformaron en un lujo.

Con ingresos restringidos, el productor invierte menos y esto repercute en toda la actividad.

Por la baja del precio, el productor se resiste a vender la soja que almacena de la última cosecha, y la que vende lo hace con cuentagotas para gastos cotidianos o comprar insumos de la nueva campaña. Sin ventas, los transportistas no tiene qué llevar en sus camiones. Asimismo, a los productores se les abrieron interrogantes en la nueva siembra que ya ha empezado.

En los pueblos vinculados al agro, hay temor por la pérdida de empleos, algo que, según los productores, ya se está dando.

De más está decir que este cimbronazo en los precios afecta aún más a productores chicos.

AÑOS DORADOS

En Armstrong y Las Parejas, dos ciudades del sur santafecino con poco más de 12.000 habitantes, centro del mayor polo de fabricación de maquinaria agrícola y de tierras ricas y altamente productivas, hubo una época en que la soja generó una revolución, como en prácticamente toda la pampa húmeda.

Fue entre 2004 y principios de 2008. Con la bonanza de los altos precios internacionales, el productor invertía y con él se beneficiaba la actividad comercial local; las industrias de maquinaria agrícola no daban a basto, y hasta faltaban operarios para cubrir puestos. A pasos acelerados crecían los proyectos de construcción. Todas las actividades vinculadas con el agro vivían un frenesí.

En 2008, la pelea del Gobierno con el campo por las retenciones móviles enfrió ese clima, algo que se agravó en los últimos años.

Fuente: Diario La Nación - Autor: Fernando Bertello 

Temas en esta nota