El trabajo clave y poco conocido para que la soja rinda más y hasta supere los 70 qq/ha: "Lo único que nos frena es la lluvia"
Stine abrió las puertas del campo de mejoramiento y mostró todo el proceso detrás de las variedades que rinden cada vez más
A pocos años de la llegada de Stine a la Argentina con marca propia, de la mano de Ignacio Rosasco, el semillero privado más grande del mundo se consolida en el país con más rinde y la premisa de que la genética es clave para mejorar la rentabilidad del productor.
Cruzamiento de soja en el campo de Stine
Bajo este marco, Stine abrió las puertas del "corazón" del programa de investigación en soja y maíz. En esta campaña, Stine apunta a realizar 130.000 cruzamientos de soja, con un objetivo de 10.000 nuevas combinaciones genéticas por año, y un volumen total cercano a 180.000 variedades sembradas entre Venado Tuerto y Tucumán. En paralelo, el programa de maíz -con 75 personas dedicadas- ya alcanzó más de 290.000 polinizaciones, trabajando sobre híbridos de todos los ciclos, o como los llaman en el equipo: “cortos, petisos y bestias”, en referencia a los ciclos cortos, intermedios y largos.

A esto se suma una red de más de 100.000 parcelas en evaluación en casi 40 localidades, que validan en campo real el diferencial de cada avance genético.
De esta forma, la recorrida que realizó Agrofy News por los campos de investigación y desarrollo de Stine permite difundir un trabajo clave y poco difundido que realizan cientos de personas a diario. Esto permite que algunas variedades hasta superen los 70 qq/ha.
Bautista Cafiero, Jefe de Soja de Stine Argentina, contó que solo en el campo de cruza en Venado Tuerto hay sembradas 1500 variedades de soja que se usan como parentales para otras nuevas, tomando como base las mejores variedades del mercado.

"Es el inicio de todas las nuevas variedades. Se seleccionan los parentales, salen de las redes y de testigos internos del programa de I+D. Se combinan con un trabajo manual, con una pinza especial, sobre el pimpollo de la hembra. Tiene un trabajo de trazabilidad muy importante desde esta instancia hasta que llega a ser variedad pre-comercial seis años después", detalló.

Las sojas de este campo están sembradas en cuatro fechas distintas para ampliar la ventana de polen de cada una. Y en países como Brasil y Estados Unidos también se ralizan cruamientos y multiplicación, lo que deriva en un programa 360.
"El único momento en el que la semilla no está en un proceso de mejoramiento es porque está en un avión o en un barco. Siempre hay algo cruzándose, mejorando y siendo evaluado para ofrecerle al productor lo mejor en cuanto a su ambiente y objetivo", destacó a Agrofy News Manuel Rosasco, gerente general de Stine Argentina.
Sobre el trabajo de cruzamientos, Cafiero agregó: "Estamos desde diciembre hasta finales de febrero, lo único que nos frena es la lluvia. Desde las 10 hasta las 15 aproximadamente. Hay un equipo que realiza cruzamientos todos los días, se busca el pimpollo de la variedad hembra y las flores del macho. Se realiza el cruzamiento sobre la planta. A los 10 días se chequea si ese cruzamiento comenzó a formar la vaina de la nueva variedad".
Luego, en unos años, se comienza a incrementar el volumen para producir la semilla pre-básica. Todo se controla con marcadores moleculares y aplicaciones de protocolo para revisar que tenga activa determinada tecnología.

"En el camino del cruzamiento, a llegar a la variedad comercial, a la par de que se multiplica y purifica, se selecciona en las localidades según el grupo de madurez en un ensayo comparativo de rendimiento hasta que llegan a lo que se conoce como variedades comerciales", agregó.
Agrofy News pudo conocer de cerca este trabajo que es solo una parte (y muy importante) para que la soja rinda cada vez más.
Stine va por todo en Argentina
Así lo contó Lucas Crimella, gerente de soja en Stine Argentina:

