Nutrición para rendir al máximo

Tanto el cultivo de maíz como el de soja, requieren una correcta aplicación de fertilizantes que permita una mejor absorción de nutrientes, para que los cultivos puedan expresar su máximo potencial. Daniel Germinara, representante de Yara, detalló los aspectos más importantes.

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Desde Yara ofrecen diferentes productos que responden a las necesidades de cada cultivo

Desde Yara ofrecen diferentes productos que responden a las necesidades de cada cultivo

03deDiciembrede2014a las15:11

“A la hora de hablar de nutrición, el análisis del suelo es fundamental, porque permite determinar qué hay y cuánto hay, y en función de eso saber qué aplicar y en qué dosis”, explicó Daniel Germinara, Jefe de Producto de YaraVita en entrevista exclusiva con fyo, y definió las características nutricionales del cultivo de maíz y soja.

MAÍZ

De acuerdo a los dichos del representante de Yara, el cultivo de maíz de primera, tardío o de segunda, necesita una complementación de la nutrición para expresar todo su potencial genético de los híbridos actuales.

Maíz de primera y segunda

“Con el maíz de primera se logran los mayores rendimientos, por lo tanto la fertilización juega un rol básico y fundamental”, detalló Germinara y agregó: “En el de segunda, que se siembra aproximadamente en la misma época del tardío, el escenario es similar, porque va a crecer en un lote donde ya estuvo implantado otro cultivo que extrajo nutrientes hasta el momento de la cosecha, por lo tanto allí, la dosis de fertilizantes no se puede reducir”.

En pocas palabras, tanto en maíz de primera como de segunda, la aplicación de fertilizantes constituye un papel preponderante.

Maíz tardío

Una de las diferencias del maíz tardío con el de primera es que el tardío presenta un menor potencial de rendimiento pero mayor estabilidad. Por este motivo, “la necesidad de fertilizante es un poco más baja, porque con este maíz el lote tiene más tiempo de mineralizar nutrientes debido a que su barbecho es más largo”.

Asimismo, Germinara hizo hincapié en dos desafíos que presenta el maíz tardío. A este respecto expresó:

  • Este cultivo crece muy rápido producto de las condiciones ambientales, por lo tanto la decisión de la fertilización también debe ser a este ritmo, para no correr el riesgo de perder la oportunidad de "entrar" al cultivo a aplicar nitrógeno porque el cultivo ya creció demasiado.
  • Otro desafío se relaciona con la eficiencia de uso de un nutriente como el nitrógeno. La mayoría de los fertilizantes nitrogenados presentan un problema que es la pérdida por volatilización que significa que parte del nitrógeno que se aplica se va a la atmósfera. De acuerdo a nuestros estudios, puede perderse hasta un 40%. Lo que significa que alrededor de la mitad de la inversión se desperdicia en la atmósfera.

Frente a este último desafío, Yara ofrece a los productores YaraBela Nitrodoble: “Un fertilizante nitrogenado que prácticamente no presenta pérdidas por volatilización”, explicó Daniel Germinara en diálogo con fyo, y agregó: “Esto permite aplicarlo en cobertura en cualquier momento sin correr el riesgo de pérdidas e implica una mayor eficiencia de la inversión en nutrientes en un cultivo”.

SOJA

En lo que a soja se refiere, la nutrición también juega un papel fundamental pero a diferencia del maíz, este cultivo tiene la posibilidad de fijar el nitrógeno que necesita de manera bilógica. Sin embargo, “hay maneras de complementar la nutrición con otros componentes, como fósforo o azufre, y se recomienda aplicarlos al momento de la siembra o un poco antes”.

En este sentido y observando las respuestas positivas de la soja a las aplicaciones de fertilizantes foliares, desde Yara han desarrollado un producto efectivo y beneficioso para las diferentes regiones productivas del país.

La respuesta de la empresa fue YaraVita Glytrac: “Un fertilizante foliar que se aplica en estadíos reproductivos y cuya combinación de nutrientes (calcio, zinc, boro y nitrógeno) fijan estructuras reproductivas. Es decir, permite que más vainas se fijen a las plantas y tenga un impacto positivo en el rendimiento”, manifestó Germinara y enfatizó en que la mayor productividad osciló entre un 4 y un 8%.

“Pudimos ofrecer al mercado de Argentina, un producto efectivo y seguro para el cultivo de soja”, concluyó.

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