Trigo 2015, entre deseos y obligaciones

Productores ya comenzaron a evaluar qué superficie destinarán a la campaña de granos finos y, en particular, al trigo, a pesar de un horizonte incierto.

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El año electoral mantiene expectantes a los productores de trigo, que deben definir su intención de siembra.

El año electoral mantiene expectantes a los productores de trigo, que deben definir su intención de siembra.

26deDiciembrede2014a las07:54

Mientras avanza la siembra de la cosecha gruesa que para la soja ya tiene implantada una superficie superior al 77% de los 20,6 millones de hectáreas destinadas a esta oleaginosa, y otro tanto ocurre con el maíz, que lleva una cobertura superior al 60% de los 3 millones de hectáreas con intención de siembra, los productores ya comenzaron a evaluar qué superficie destinarán a la campaña de granos finos y, en particular, al trigo, a pesar de un horizonte incierto que se ve por la falta de decisiones políticas.

Sin embargo, los analistas y, en particular, los empresarios vinculados a la producción de semillas de cebada y trigo recomiendan llevar adelante la siembra de trigo por una cuestión técnica.

Motivos por los cuáles hay que hacer trigo

"Tenemos motivos fundamentales por los cuales no hay que dejar de hacer trigo. Uno es por una cuestión técnica, porque los campos de la Argentina necesitan tener una rotación. En el norte rotan con maíz y en nuestra región, el sudeste y en el sur de Buenos Aires, si no rotamos con trigo, ¿con qué lo hacemos?". La reflexión es de Eduardo Costa, presidente de Buck Semillas, durante una reciente presentación de las nuevas variedades de trigo que saldrán al mercado en 2015. 

El encuentro del que participaron unos 300 productores se desarrolló en el campo experimental que la Semillera tiene en la localidad La Dulce, en cercanías de Necochea, en el sudeste bonaerense. 

La vida útil de un campo es finita si se hace soja sobre soja. La cebada es un buen cultivo y a veces la soja o la cebada "nos pueden dar alguna alegría para el bolsillo, pero después de tres o cuatro campañas, uno comienza a ver que esos campos, de a poquito, se van deteriorando", indicó Costa. "Por eso, de alguna manera, debemos hacer trigo a pesar que hoy los números no cierran. Sin embargo, sigo siendo optimista", opinó el ejecutivo del sector. 

La próxima campaña de trigo se venderá con un nuevo Gobierno, aunque no se sabe quién será el ungido para ejercer la presidencia argentina entre 2016 y 2020. "De todas maneras y, en el supuesto caso que haya un nuevo Gobierno y tenga ganas de hablar, lo único que le pediría es que abra la exportación, para que los exportadores puedan competir con los molineros y de ser así, hoy estaríamos recibiendo 30 o 40 dólares más por el trigo con valores más bajos. No podemos dejar de sembrar trigo", insistió Costa.

"Es penoso ver que la Argentina perdió el mercado de Brasil. Es nuestro vecino y el único socio al que le podemos vender toda nuestra exportación de trigo, independientemente de que se pueda colocar trigo en Chile o Perú. No necesitamos pensar en que tenemos que ir a otro lado si sólo entre los países vecinos podemos colocar nuestra producción excedente y con un incentivo de volver a los 14 o 15 millones de toneladas, el panorama cambiaría muchísimo", lamentó el ejecutivo de la semillera.

El trigo hoy tiene un arancel del 23% y la soja del 35%; es posible, entonces, que por eso estén limitadas las exportaciones del cereal, que tira abajo su precio. Pareciera ser que el mensaje del Gobierno es ese", concluyó el referente de la agroindustria.

Herramientas

Pese al momento que el cultivo fino atraviesa, hay una serie de herramientas que el productor podría aprovechar para asegurarse precio, calidad, volumen y llegar a buen puerto para la próxima gruesa, pero en el medio, deberá tener en cuenta aspectos claves como el manejo de los suelos, empleo eficiente de los fitosanitarios y, sobre todo, evitar financiarse con los bancos porque las tasas de interés son del 30% y evitar girar en descubierto.

En este sentido, el asesor de los grupos CREA de la cuenca Mar y Sierra, Jorge González Montaner, dejó una serie de recomendaciones para los productores, desde el escenario ofrecido por la semillera Buck. La cosecha de trigo alcanzará a los 11,5 millones de toneladas, con una superficie cubierta de unos 4 millones de hectáreas, y un rendimiento promedio de 2.800 a 2.900 kilos por hectárea, aunque en algunos lotes de Entre Ríos, los rindes arrancaron con 1.500 hasta 2.300 kilos por hectárea.

El asesor técnico recordó que los mejores lotes pueden alcanzar hasta 8.000 kilos por hectárea, un crecimiento importante si se tiene en cuenta que en la década de 1980 no se pasaban de los 5.000 kilos por hectárea. "Esto es un mérito de la genética, pero para eso se debe nutrir bien a los sistemas, que es más de lo que estamos haciendo hoy, y no funciona con precios de $ 1.000 la tonelada", consignó el asesor en diálogo a Ámbito del Campo.

González Montaner opinó, sin embargo, que para justificar esa inversión habría que tener un trigo de u$s 200 o de $ 1.660 a $ 1.670 y contar con un sistema que permita obtener esos 8.000 kilos y que sea la media de la cuenca Mar y Sierra. En la última semana completa del año, la exportación ofreció por el trigo con descarga en Bahía Blanca $ 1.220 y sin descarga contra entrega u$s 144, mientras que sobre Arroyo Seco y San Martín, u$s 140 a pagar en enero-febrero y u$s 125 a pagar entre febrero y marzo, de acuerdo con el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. 

Interrogantes

Por su parte, Alejandro Marcolongo, responsable de Producción de Buck Semillas, dio cuenta de un verdadero interrogante para la próxima campaña fina que se iniciará en el próximo otoño ya que, según su opinión, "las condiciones de precios actuales no son muy favorables": "pensemos que la próxima cosecha se va a comercializar con el Gobierno entrante y todo depende mucho de los mensajes que den los candidatos con más posibilidades de ganar las elecciones. Si dejaran un mensaje claro referido a la liberación del comercio del cereal o una baja de las retenciones, las expectativas seguramente serían diferentes", aventuró el técnico.

Lo importante, para mejorar la situación del trigo, es que además de desregular el comercio haya una sana competencia entre la molinería y la exportación, para dar un mensaje claro, porque hoy el productor tiene una quita de 50 o 60 dólares por tonelada vendida, situación que desalienta cualquier inversión en el cereal.

La falta de un mensaje claro desalienta además un aumento de la superficie destinada a este cultivo e incluso podría repetirse el escenario de hace dos años, cuando faltó trigo y como consecuencia de la ausencia de oferta, el precio del cereal alcanzó a $ 3.500 y $ 4.000 la tonelada, pero el verdadero negocio no lo hicieron los productores.

Si bien es cierto que es muy temprano para hablar de una intencionalidad de siembra, a pesar de la falta de certezas, el productor muestra interés por sembrar más trigo, hace consultas, quiere comercializarlo y lograr un buen precio, 

En cuanto a los desafíos para las empresas productoras de semillas, más allá de la coyuntura, hay casos como la compañía de La Dulce, que trabaja en la obtención de nuevas variedades a partir de la cruza de trigos franceses con variedades argentinas, apuntando a mejorar la calidad panadera con altos rindes, lo cual ya se solucionó con la incorporación de germoplasma de calidad.

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