Control de R. subtilis: el muestreo del suelo define las estrategias

El control de ésta y de otras plagas es fundamental para el estado del cultivo. En este sentido se recomienda hacer una buena distribución de los puntos de control.

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Presencia de Rhyssomatus subtilis en vainas de soja

Presencia de Rhyssomatus subtilis en vainas de soja

02deEnerode2015a las15:23

El muestreo de suelos sirve para estimar la población de Rhyssomatus subtilis que estará presente durante la próxima campaña, lo cual permite planificar estrategias para el manejo de esta plaga.

Se recomienda establecer un punto de muestreo cada 10 hectáreas y que estos distintos puntos se encuentren bien distribuidos en el lote, ya que los de la cabecera suelen arrojar valores más elevados de la plaga.

En cada punto elegido, se debe identificar la línea original de soja y marcar la estación de muestreo de 50 cm de largo por 30 cm de ancho (15 cm para ambos lados de la línea original de soja), con 10 cm de profundidad.

En estas dimensiones se encuentran más del 95% de los estados hibernantes de la plaga (larvas y/o pupas). Este volumen de suelo se puede tamizar con zaranda de 5 mm x 5 mm, para luego contabilizar el número de larvas y/o pupas presentes.

Entre mayo y septiembre, el estado predominante es el de “larva hibernante” y, desde octubre, el de “pupa en suelo”.

Para estimar la población de los adultos de R. subtilis presentes en el cultivo de soja, se recomienda el empleo del “paño vertical”.

Debe tenerse en cuenta que “en etapas vegetativas (hasta V7)”, la escasa canopia del cultivo obliga a los adultos de R. subtilis a protegerse del sol en las horas de mayor insolación. Por ello, debe complementarse el monitoreo con la revisión de brotes, hojas secas, rastrojo y el suelo, a fin de lograr estimar con mayor exactitud los niveles de adultos presentes en el cultivo.

Insecticidas curasemillas

Esta estrategia es la más adecuada para el control de adultos en las primeras etapas del cultivo, permitiendo su correcta implantación con un menor impacto en el medio ambiente.

Entre las alternativas comúnmente empleadas se encuentran algunos “neonicotinoides” (tiametoxam, imidacloprid y acetamiprid) y la mezcla comercial de “fipronil más ethiprole”.

El período de control efectivo de esta herramienta es de 20 a 25 días después de la siembra (DDS), pero disminuye con el incremento de los niveles de este picudo.

Aplicaciones foliares

Pasado el efecto del insecticida curasemillas, se debe recurrir a las aplicaciones foliares de insecticidas.

Se obtuvo un buen control de los adultos de R. subtilis a partir del uso de principios activos como fipronil, organofosforados, piretroides y mezclas de estos con neonicotinoides, lo cual permite rotar los principios activos.

El período de protección brindado por estos insecticidas está condicionado por las nuevas emergencias de los adultos desde el suelo.

Hay que tener en cuenta que en la actualidad existen insecticidas comúnmente usados en el cultivo de soja que no logran controlar a los adultos de R. subtilis; entre ellos, pueden mencionarse a los IGR (insect growth regulators), los carbamatos y las diamidas.

Fuente: La Gaceta de Tucumán

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