El cluster de maquinaria agrícola aguantó un año muy bravo

La caída en el precio de los granos, que erosionó el margen de los productores y contratistas, fue uno de los factores que contrajó las ventas de equipos agrícolas y forrajeros.

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El cluster “fierrero” aguanto un año bravo.

El cluster “fierrero” aguanto un año bravo.

17deEnerode2015a las09:16

Las fábricas de maquinaria agrícola, que generan más de 80.000 puestos de trabajo en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, cerraron el 2014 con una caída del 16% en la venta de unidades, en comparación con el 2013, por la baja en la cotización internacional de los granos, que le quitó margen de inversión a los contratistas -los principales clientes del cluster fierrero- y a los mismos productores.

La estimación surge de un estudio del ingeniero Mario Bragachini (INTA Manfredi), un referente en el análisis del mercado fierrero. Es el mismo porcentaje que había reconocido, con los datos de los primeros nueve meses del año, el Informe de Coyuntura de la Industria de la Maquinaria Agrícola que en forma trimestral publica el Indec.

En este contexto, Bragachini explica que gran parte de la capacidad de compra de los contratistas y productores se la llevó la caída de los precios internacionales de los granos y la leche en polvo, y además advierte que el margen de ganancia de las fábricas -y también de los concesionarios- se vio reducido ante lo “peleado” de los negocios.

En algunos rubros, la frenada fue más brusca. Las ventas de sembradoras y picadoras de forraje retrocedieron un 40%, respecto de 2013. Las cosechadoras, un 35%; y las pulverizadoras más de un 30%.

La proyección de Bragachini, porque todavía se están cerrando los números del cuarto trimestre, es que las ventas en el mercado interno alcanzarán los 1.380 millones de dólares en el 2014. En dólares, es un 8% menos que el 2013.

La brecha con la caída en la venta de unidades (que fue del 16%) -explica Bragachini- se relaciona con la tendencia de los contratistas argentinos a priorizar los equipos más grandes, para ganar eficiencia y competitividad, con más tecnología de agricultura de precisión y de mayor valor. “Los equipos vendidos fueron los de mayor tamaño y potencia, con mayor adopción de equipamiento electrónico en los autopropulsados (autoguía satelital)”, destacó el referente del INTA.

La transición hacia el “más grande, mejor”, también explica, en parte, que se vendan menos tolvas autodescargables. “Es que crecieron significativamente en toneladas y sistemas de rodados, lo que originó menores ventas en unidades pero con la misma inversión que en el 2013”, contextualizó Bragachini.

El 80% de las compras de maquinaria se financió con créditos del Banco Nación, de los bancos de las provincias y de las entidades privadas, según la estimación del INTA. “Esta oferta crediticia, junto a la habilidad de las empresas de negociar líneas de crédito propias sostuvieron el mercado, los puestos de trabajo y la posibilidad de buscar una recuperación en el 2015”, planteó Bragachini.

Pero en los últimos meses, las tensiones entre los productores y el Gobierno nacional, que decidió no habilitar créditos del Banco Nación a los agricultores que guarden soja en los silos, es un factor que puede complicar un posible repunte del sector en el primer tramo de este año.

Con la mirada puesta en el mediano plazo, Bragachini indica que el cluster de maquinaria agrícola necesita diversificarse y seguir apuntando a la internacionalización para seguir creciendo en el mercado externo (ver Los desafíos para poder exportar más ).

En la Argentina, según los datos del INTA, hay unas 60 plantas casi exclusivas de sembradoras y otro tanto de pulverizadoras, dos rubros en los que los fabricantes nacionales lograron innovaciones importantes por la competitividad del modelo de siembra directa y la apuesta a nuevos materiales (por ejemplo, los barrales de carbono en las pulverizadoras).

El problema es que hay demasiados jugadores en este nicho del mercado. “No existe una situación similar en ninguna otra parte del mundo, lo cual requiere una rápida diversificación para sostener las fuentes laborales”, advirtió el experto del INTA.

Una alternativa, en la opinión de Bragachini, es incorporar más fábricas que produzcan los equipos que necesitan las pymes agropecuarias para producir alimentos e insumos para otras cadenas. “En el rubro de la maquinaria de procesos agroalimentarios hay una balanza comercial negativa de 600 millones de dólares, porque una gran cantidad de estos equipos se importa. Cada millón de dólares representa unos 65 puestos de trabajo genuinos”, concluye Bragachini.

Un punto que reconoce este estudio, es que las fábricas de maquinaria agrícola lograron atravesar el 2014, en general, sin suspensiones ni una pérdida significativa de puestos de trabajos. Ahora, hay plantas que extendieron las licencias, con largas vacaciones en enero y febrero, y hay versiones de probables “suspensiones”, una amenaza latente para un sector que consiguió un fuerte desarrollo en los últimos 12 años.

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