Las ventajas de 20 años de siembra directa

Este sistema agrícola incrementa los rendimientos, captura más carbono y aprovecha mejor el agua.

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Con casi 28 millones de hectáreas cultivadas en siembra directa, este sistema productivo es de adopción masiva en la Argentina.

Con casi 28 millones de hectáreas cultivadas en siembra directa, este sistema productivo es de adopción masiva en la Argentina.

02deAbrilde2015a las07:36

Un ensayo de casi 20 años, que llevaron adelante especialistas del INTA Manfredi en Córdoba, determinó que la siembra directa (SD) combinada con la rotación bianaual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal, incrementa la captura de carbono y permite la acumulación de agua en el perfil.

Con casi 28 millones de hectáreas cultivadas en siembra directa, esta sistema productivo es de adopción masiva en la Argentina y tiene varias ventajas que quedaron demostradas en este estudio, como mejorar la infiltración del agua en el suelo, disminuir su evaporación desde la superficie y crear una condición que favorece la acumulación y conservación del agua en el perfil.

“La siembra directa, junto con una rotación de cultivos con alta frecuencia de gramíneas y una fertilización balanceada, crea las mejores condiciones para la captura de carbono, lo que se traduce en incrementos en rendimiento y en aportes de residuos (rastrojos) al suelo”, explicó Carolina Alvarez, técnica del INTA Manfredi y una de las investigadoras del ensayo.

Contribuye a mejorar los rendimientos

Luego de 18 años de analizar las variables de rendimiento y agua útil acumulada en el suelo y estimar los aportes de carbono de los residuos vegetales en soja y maíz, los especialistas concluyeron que la siembra directa es un sistema de manejo que contribuye a aumentar los rendimientos de los cultivos porque mejora la condición hídrica del suelo.

Además, cuando se combina con la rotación bianaual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal la captura de carbono se incrementa notablemente lo que se traduce en un balance de carbono más favorable y un esquema agronómico más sustentable.

En esta línea, Alvarez explicó que en el 61% de los años analizados los mayores rendimientos en soja se obtuvieron en siembra directa con rotación maíz, mientras que el resto de los años los resultados más bajos fueron para labranza reducida en monocultivo.

En cuanto a los rendimientos promedio del maíz, el sistema de manejo en siembra directa fue un 27% superior que en siembra directa con un cultivo de cobertura y labranza reducida. “Nuevamente se observó que los beneficios de la SD sobre la condición del suelo y la conservación del agua se traducen en rendimientos más altos”, destacó la técnica.

Contenido de agua en el suelo

El contenido de agua en el suelo bajo los distintos tratamientos previos a la siembra de soja fue superior en la rotación soja-maíz en comparación a un planteo de monocultivo de la oleaginosa. “Esto se debe a que el rastrojo de maíz, por su mayor volumen, mejor cobertura y mayor duración, es más eficiente en la captación y conservación el agua que el rastrojo de soja”, aseguró Alvarez.

En el caso del maíz, los sistemas bajo SD resultaron ser más eficientes en el almacenamiento de agua en el suelo, al acumular entre un 25% y un 50% más de agua que el sistema con laboreo del suelo. “Al igual que lo observado en el monocultivo de soja, los tratamientos con cultivo de cobertura presentaron el mayor coeficiente de variación entre años, en contenido de agua”, indicó la técnica del INTA Manfredi.

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