Tras las derrotas, en la Rosada concentran todo en Buenos Aires

El Gobierno se conformaba anoche con el caudal de votos de Perotti, tercero en Santa Fe. Esta tarde el PJ bonaerense reúne a todos los precandidatos a gobernador.

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La Casa Rosada hace más de un mes abrió el paraguas.

La Casa Rosada hace más de un mes abrió el paraguas.

20deAbrilde2015a las08:37

Las encuestas ya anticipaban una derrota del oficialismo en Santa Fe y Mendoza. A falta de sorpresa, la Casa Rosada hace más de un mes abrió el paraguas al asegurarse su chivo expiatorio, al jubilar al histórico operador todoterreno del PJ, Juan Carlos "Chueco" Mazzón, por el armado K en esos distritos. Por eso, previendo lo que vendría, apenas una semana después de festejar con desmedidos bombos y platillos una victoria cuasi ajena en la Salta del peronista Juan Manuel Urtubey, el Gobierno se llamó a silencio con los comicios de ayer.

El único que admitió que el ojo presidencial estaba posado en las PASO de ayer fue el titular de Diputados, Julián Domínguez. "Sigue atentamente todo lo que pasa", contó sobre Cristina Fernández de Kirchner el precandidato a gobernador bonaerense. Lo hizo desde el búnker del precandidato oficialista en Santa Fe, Omar Perotti. En cambio, los reemplazantes operativos de Mazzón, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el secretario General de la Presidencia, Eduardo "Wado" De Pedro, evitaron el viaje.

Sin embargo, hacia fuera de la Quinta de Olivos, la mandataria se mostró alejada de la realidad electoral. Con un posteo en la web, post-lectura de diarios, Cristina Kirchner denunció un "modus operandi de carácter global". Bajo el título "Todo hace juego con todo", la Jefa de Estado relacionó distintos episodios internacionales, con el rol de los fondos buitre de Paul Singer, la AMIA, la DAIA, los lobbys norteamericanos y la muerte del fiscal Alberto Nisman, hace tres meses.

Perdido por perdido, no obstante, puertas adentro el oficialismo igual buscó ver el vaso medio lleno. Por un lado, celebraban (es un decir) que Perotti superara el 20%, aún muy por debajo de la pelea arriba eclipsada por el PRO con Miguel del Sel y la interna socialista-radical del Frente Progresista Cívico y Social. En 2011, el actual ministro de Defensa, Agustín Rossi, arañó los 23 puntos.

Y por el otro, con intereses en juego, por la sintonía entre el gobernador mendocino Francisco "Paco" Pérez y su par bonaerense Daniel Scioli, la Ola Naranja se conformaba anoche con destacar que las PASO del kirchnerismo (que llevaba tres candidatos con el senador Adolfo Bermejo como favorito) pudiera evitar que sobrepasara la barrera del 50% la alianza radical (única tras la Convención de Gualeguachú) con el macrismo y el massismo que llevaba en la boleta a Alfredo Cornejo.

Con el amargo sabor de la derrota, por partida doble, la Rosada mirará hoy el cónclave auspiciado por el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza. El intendente de La Matanza convocó a la sede partidaria nacional para esta tarde a sus pares precandidatos a gobernador de una provincia que concentra el 38% del padrón nacional. A la docena de postulantes invitados (desde Domínguez, pasando por el titular de Anses Diego Bossio y el intendente Juan Patricio Mussi hasta el aún no indultado por sus coqueteos renovadores Martín Insaurralde), se sumarán dirigentes camporistas, funcionarios, legisladores e intendentes. Más allá de postular, una vez más, su lealtad a Cristina Kirchner, el objetivo primordial del matancero para la reunión es acordar criterios en la estrategia de la pronta campaña en la primaria de agosto con un perokirchnerismo provincial que aún conserva las heridas que le dejó el huracán massista en 2013. No habría definiciones de fórmulas mientras un sector pejotista viene comulgando con sintetizar una acordada única boleta K, resistida por candidatos y sus aspiraciones a prueba de encuestas. Hoy es fantasía, salvo que haya dedo presidencial.

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