Llega el turno del trigo

El contexto de la política interna volverá a condicionar el área sembrada. Se espera que a mediados de mes comiencen a implantarse los primeros lotes.

Por |
Habría una caída del 20 por ciento del área en lo que representa la zona triguera por excelencia de la Argentina.

Habría una caída del 20 por ciento del área en lo que representa la zona triguera por excelencia de la Argentina.

24deAbrilde2015a las07:36

Comenzando el mes de mayo, se empieza a definir la intención de siembra para la próxima campaña de trigo en nuestro país. Se espera que a mediados de mes comiencen a implantarse los primeros lotes hacia el norte del territorio nacional, completando el grueso de los trabajos hacia el mes de agosto en el sudeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

En esta última región, la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, fue el primer organismo en analizar la superficie a implantarse, y pronostica una caída del 20 por ciento del área en lo que representa la zona triguera por excelencia de la Argentina.

Desincentivados

Productores atribuyen este hecho al desincentivo a nivel precios que asfixia los márgenes e impide que la siembra de este cereal sea rentable. No obstante, por cuestiones meramente agronómicas, la implantación se hace necesaria en algunos casos, lo que limitará las severas caídas en el número global a nivel país. Habiendo alcanzado su superficie mínima histórica durante la campaña 2012/2013, el trigo logró recuperarse en los dos períodos subsiguientes y este año nuevamente será víctima de una menor intención de siembra.

Previsión zonal

Los primeros guarismos nacionales indican que este año la superficie total a implantarse sería de 4,1 millones de hectáreas versus 4,6 millones en el ciclo 2014/2015. A priori, la disminución de la participación de la provincia de Buenos Aires sería compensada con el incremento del área en Córdoba y Santa Fe.

Recordemos que tanto la comercialización de trigo como la del maíz en Argentina están estrechamente vinculadas a las políticas al respecto, ya que tienen un impacto considerable en el consumo interno, a diferencia de la soja.

Este manejo hace que las ventas sean liberadas a cuentagotas bajo el sistema de ROE (Registro de Operaciones de Exportación), que tantos dolores de cabeza han causado al sector, principalmente en una campaña de precios más que acotados por la abundancia internacional y donde este mecanismo no hace más que desincentivar la competencia, “planchar” los precios y, peor aún, generar falta de mercados de colocación de la mercadería.

Es que en mismas fechas del ciclo pasado, desde el Gobierno nacional se buscó incentivar la producción de este cereal.

Parálisis

Sin embargo, cuando las tareas de siembra se acercaban al final se anunció la medida de que “los cupos de exportación serían otorgados recién con un número concreto del volumen producido”, lo que generó una real parálisis en el circuito y flujo comercial habitual.

Cabe destacar que la semana próxima se llevará a cabo el tradicional encuentro que reúne a los principales interesados en la cadena triguera. Bajo el manifiesto lema “Apostemos al trigo” la Federación de Acopiadores intentará dar un marco de esperanza sobre todo al sur bonaerense, donde los cultivos de “fina” son el principal motor productivo y económico.

*Analista de Mercados y Desarrollo Comercial en fyo

Temas en esta nota