La industria del vino sufre un tipo de cambio igual a la convertibilidad

La industria del vino está sufriendo económicamente por el efecto de políticas macroeconómicas nacionales, especialmente la política de atraso cambiario.

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Las autoridades han reconocido este hecho, pero sólo han paliado el problema con algunos subsidios.

Las autoridades han reconocido este hecho, pero sólo han paliado el problema con algunos subsidios.

26deMayode2015a las08:21

La industria del vino ha hecho con gran esfuerzo una transformación muy relevante en los últimos 20 años, que le había permitido ser muy competitiva en el mundo. Los cambios se fueron concretando lentamente debido a las resistencias que implicó el cambio de estructuras, pero ahora la industria del vino está sufriendo económicamente por el efecto de políticas macroeconómicas nacionales, especialmente la política de atraso cambiario decidida por la actual gestión. Las autoridades han reconocido este hecho, pero sólo han paliado el problema con algunos subsidios.

El cambio estructural de la industria del vino se basó en varios factores, entre los que merecen destacarse los siguientes:

  • Transformación muy importante de los viñedos, hacia variedades de mucha mayor calidad. Este proceso aún no ha finalizado. También la tecnología de producción mejoró mucho, y como ejemplo puede citarse el sistema de riego.
  • Cambio radical en las bodegas hacia la producción de vinos de mucha mayor calidad y valor, reconocidos en los principales mercados del mundo.
  • Mejora del marketing, tanto local como internacionalmente. Se logró una muy buena "liturgia" del vino argentino.
  • Creación de organizaciones privadas que orientan, promueven y fomentan la industria exportadora vitivinícola, tratando de detectar y crear oportunidades en los mercados mundiales.
  • Política de tipo de cambio real alto, definida por el Gobierno como un pilar del modelo económico, que ayudó a penetrar mercados con un buen posicionamiento y rentabilidad.
  • Los vinos franceses, que son el benchmarking del mercado mundial, junto con los vinos italianos, españoles, alemanes y europeos en general, se encarecieron en el mercado norteamericano por la revaluación del euro, que de 0,85 dólares por euro llegó a costar casi 1,60 y luego se estabilizó en 1,35 dólares por euro en los últimos años.

Al trabajar con eficiencia, se logró una buena penetración en los mercados internacionales, principalmente en el norteamericano, que es uno de los más importantes del mundo. En los últimos años los vinos argentinos pudieron encontrarse bien posicionados en las principales góndolas de venta en las ciudades más grandes del mundo. Fue un gran éxito que premió el esfuerzo de muchos años. Y pese a las dificultades cambiarias, se estaba haciendo el mismo esfuerzo en los mercados del sudeste asiático, que están creciendo a pasos acelerados.

Sin embargo, hay varios factores que están complicando este desarrollo. El primero es el tipo de cambio real, que se ha venido deteriorando y actualmente está muy bajo. Éste es el principal factor explicativo de las exportaciones de nuestro vino, que tiene que competir en el mundo por calidad, pero también por precio en dólares.

Para calcular el tipo de cambio real hemos tomado como deflactor la inflación argentina y, para la internacional, el IPC de Estados Unidos. Es necesario tomar la inflación de los otros mercados, pues también algo, aunque poco, aumenta el precio en esos países.

Se puede comprobar que ya estamos tan complicados como en el final de la convertibilidad, (años 2000/2001), cuando un peso valía un dólar, pero después de la crisis el precio efectivo fue de tres 3 pesos por dólar. El tipo de cambio real bajó, sobre la base año 2000=100, de 300 puntos en 2002 a sólo 100 puntos nuevamente ahora; la devaluación de 23% de enero de 2014 fue un respiro transitorio. El tipo de cambio de 2007 puede considerarse razonable y podría ser un target a recuperar.

Además de este problema interno, el euro se ha devaluado significativamente y ya no hay que pagar 1,35 dólares por euro sino sólo 1,1 dólares, lo que ayuda muy fuertemente (en un 25%) a los vinos europeos, especialmente a los franceses.

Es fundamental solucionar este problema ahora para no desperdiciar el esfuerzo de 20 años de trabajo. De lo contrario, se seguirán perdiendo los mercados que con tanto esfuerzo se logró conquistar. A una parte de los vinos argentinos les cuesta mucho incrementar los niveles de exportación, pues los costos internos expresados en dólares oficiales, con los que se liquidan las exportaciones, han crecido mucho más que los precios en dólares en góndola en los mercados internacionales.

En tanto, el consumo interno se ha mantenido activo, la producción siguió creciendo con la dinámica sumada de consumo interno más exportación al ritmo anterior, pero el costo en dólares impidió muchas operaciones de venta a otros países, por lo que en este momento se acumuló un fuerte sobre stock de vinos. Como no se han corregido las distorsiones del tipo de cambio, la exportación se ha estancado y se están verificando serios problemas financieros y de ocupación en las regiones productoras este año.

Adicionalmente al problema del tipo de cambio, tampoco se han logrado mejoras comerciales que sí tienen otros países. Por ejemplo, se tendría que negociar con China un acuerdo como el que logró Chile de arancel cero para las exportaciones de vinos de ese origen al país asiático. Los vinos argentinos pagan un 14% al entrar en China, lo que es una diferencia muy grande.

Sin un tipo de cambio realista es muy difícil desarrollar y mantener los mercados externos. Cuesta mucho dinero en calidad del vino, en diseño de imagen de cada marca, en publicidad y promoción acceder a un mercado como por ejemplo el norteamericano, y después no hay más remedio que ir perdiéndolo porque, con una inflación arriba del 28% anual, el Gobierno, debido a consideraciones políticas, hace un ajuste administrado del dólar de exportación, del dólar oficial, que no guarda ninguna relación con la evolución verdadera de los costos.

Las pérdidas para las economías regionales que se esperan para este año, tanto económicas como en ocupación de personal, son muy importantes y el Gobierno tiene que hacer un esfuerzo para solucionar la situación exportadora y poder mantener la relación comercial con el mundo.

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