Desafíos en la formación de profesionales del agro

Cómo formar diseños curriculares hoy para profesionales que se desempeñarán en 2030, fue el tema que abordaron los decanos de cuatro facultades de Ciencias Agropecuarias en Maizar 2015.

Por
Fue durante la segunda jornada del Congreso Maizar 2015, Construyendo Futuro.

Fue durante la segunda jornada del Congreso Maizar 2015, Construyendo Futuro.

02deJuliode2015a las09:04

Rodolfo Golluscio planteó el problema que implica para una institución como la UBA, tener un ingreso irrestricto, gratuito y de alta calidad académica. “Encontrar esas tres cosas juntas es muy raro en el mundo. Así planteado, es una universidad gratuita para el estudiante pero muy cara para la sociedad. La Fauba está entre las primeras 50 mejores facultades de agronomía del mundo, y eso nos obliga a inculcarle al alumno que tiene una deuda con la sociedad”, señaló en la segunda jornada del Congreso Maizar 2015, Construyendo Futuro.

Por otro lado, insistió en la necesidad de propender hacia el diseño de agroecosistemas sustentables, entendiendo este concepto en toda la amplitud que implica: ambiental social, microeconómica y macroeconómica, que no siempre conducen a soluciones convergentes.

“La función de la universidad no es establecer qué tipo de producción alienta, sino generar los conocimientos para crear alternativas  de formación profesional. Estamos formando profesionales ahora para que cambien el mundo en 2030”.

Jorge Galota, decano de la UCA, se preguntó cuál es el futuro y perfil de nuestro claustro docente para los próximos diez años. “Estamos en un estadio de plantearnos la pregunta, y hemos abordado respuestas parciales acerca de las actitudes, habilidades, capacidades y conocimientos que le vamos a dar a los ingenieros del 2030, que hoy tienen 10 años”.

“Desde la universidad, los cambios curriculares tienen un ritmo que a nuestra propia dinámica le cuesta mucho ir acompañando. En general uno se siente muy huérfano al recibirse respecto de su formación profesional”.

Para resolverlo, propuso desarrollar competencias específicas, replanteando por ejemplo la división entre teoría y práctica, y también generales, como la responsabilidad del futuro graduado y esimular el pensamiento crítico.

“Hoy el paradigma educativo está roto: ¿hay que educar para lo laboral o para lo social? Por ahora seguimos con preguntas y respuestas parciales”.

Carlos Rossi, decano de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, comentó que el

80% del alumnado de esa casa de estudios son primera generación de universitarios en sus familias.

“Las fortalezas de las carreras de Ciencias Agrarias hoy es que son tecnológicamente muy sólidas. En general, forman bien en la tecnología. En general a las materias se les ponen títulos muy generales para tener libertad de adaptarlas a los contenidos”.

Mientras la mayor demanda mundial de alimentos aparece como oportunidad.

“Como debilidades, aparecen las críticas a los sistemas de producción agropecuaria en cuanto al ambiente, la biodiversidad, la salud, aunque muchas de ellas son mitos. Pero tenemos que hacer foco y énfasis en los temas medioambientales y en el cambio climático y sus consecuencias en los sistemas productivos”.  

Leonardo Galaburry dijo que en la UB empiezan a hablar de agronegocios desde el primer año de la carrera. “Tenemos que preparar profesionales para que puedan preparar los insumos y los productos. Cómo hacemos para que los productores de trigo puedan exportar harinas segregados desde origen, generar alternativas para los tambos, agregar valor en origen”.

Temas en esta nota