En el Litoral, la falta de rentabilidad afecta la cosecha de los cítricos

El costo por producirlos supera al precio pagado por los productos. No se cosecharían 80 millones de kilos de naranjas y mandarinas.

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Los citricultores se lamentan por la “ausencia” de medidas de socorro por parte del Estado.

Los citricultores se lamentan por la “ausencia” de medidas de socorro por parte del Estado.

07deOctubrede2015a las17:33

Los argentinos que se conmovieron con la triste imagen de millones de kilos de peras y manzanas que se pudrían en las chacras de la Patagonia norte, ahora deberían volver su mirada hacia el Litoral, donde hay cerca de 80 millones de kilos de naranjas y mandarinas que tampoco serían cosechadas esta año por falta de rentabilidad, según estimaciones de los propios productores.

Es algo más del 5% de la oferta nacional. Los citricultores de Corrientes y Entre Ríos ya habían advertido a principios de septiembre que su actividad se encontraba en una situación terminal, pues cobraban por cada kilo de fruta solo 0,50 pesos, cuando el costo de producirla llegaba a 1,50 pesos. Ahora desde Federcitrus, la entidad nacional, se advirtió que al menos 50.000 toneladas de mandarinas y 30.000 toneladas de naranjas quedarían colgando de los árboles.

Es fruta que no se podría exportar por falta de competitividad, pero tampoco se podrá volcar a un mercado interno saturado, que paga este año precios menores a los de 2014.

El año pasado la Argentina produjo unas 486.000 toneladas de mandarinas y poco más de un millón de toneladas de naranjas. A diferencia de las peras y manzanas del Alto Valle, que tienen como principal destino la exportación, el 50% de la producción de mandarinas y el 65% de las naranjas se destina al consumo local.

Pero los negocios con el extranjero son claves para sostener un sector que solo en el Litoral cuenta con 2.000 productores y genera 40.000 puestos de trabajo. Este año los envíos han caído fuertemente porque la Argentina persiste con un dólar barato mientras sus principales clientes -especialmente Rusia y la Unión Europea- devaluaron fuertemente sus monedas. Es decir, convertidos a pesos los valores de exportación también resultan menores a los de 2014.

Como sucede en muchas otras economías regionales, los citricultores se lamentan por la “ausencia” de medidas de socorro por parte de un Estado y denuncian que, por el contrario, el gobierno insiste en aplicarles una “asfixiante presión tributaria” y hasta se apropia de recursos que no le pertenecen al demorar sin mayores explicaciones la devolución del IVA a las firmas exportadoras.

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