Trasferencia del conocimiento para el crecimiento de una empresa rural

A medida que una pequeña empresa rural va creciendo, enfrenta una dificultad principal: cómo hacer para transferir toda la inteligencia del negocio que está acumulada en la cabeza del dueño al resto de la organización.

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Lo complicado es que, al crecer los equipos de trabajo, ese saber llegue a los nuevos colaboradores de manera clara y efectiva.

Lo complicado es que, al crecer los equipos de trabajo, ese saber llegue a los nuevos colaboradores de manera clara y efectiva.

30deOctubrede2015a las12:30

Esta tarea de educar a los colaboradores en cómo se deben hacer las cosas es primordial para mantener la calidad y el buen resultado de la operación. Sin embargo, choca con un problema grave: normalmente los dueños no tienen el tiempo necesario ni tienen las capacidades adecuadas para hacerla, por lo que el esfuerzo se hace tortuoso y muchas veces ineficaz.

Una forma simple y efectiva de compartir el know-how de los dueños es transferir ese conocimiento a los procesos de la empresa, de forma tal que los colaboradores “aprendan haciendo”. Una cadena de procesos bien definida es la mejor escuela posible, ya que no sólo sirve como guía del trabajo cotidiano sino que a la vez facilita la delegación y el control de las tareas.

Normalmente el “saber hacer” de una empresa reside en pocas personas que a través de la experiencia han ido descubriendo las mejores prácticas para resolver los problemas de cada función. Si la empresa ha sido medianamente exitosa ese conocimiento “ya está” en la organización, lo complicado es que, al crecer los equipos de trabajo, ese saber llegue a los nuevos colaboradores de manera clara y efectiva.

¿Cómo transferir el conocimiento?

Despersonalizar el conocimiento

El ideal es “despersonalizar el conocimiento” y llevarlo a un sistema que sea simple, compartido y accesible por todos, transformar la inteligencia individual en inteligencia grupal. Los procesos son justamente esa “forma de hacer las cosas” que la empresa ha aprendido en el tiempo.

Definir la inteligencia

Cada empresa debe definir su “inteligencia” sobre cada uno de sus procesos y esa inteligencia expresará una valoración de la relación de costo/beneficio que existe entre el método de trabajo usado y el resultado esperado.

Organizar procesos

La mayor ventaja de contar con procesos bien definidos es la posibilidad de revisarlos y mejorarlos metódicamente. Cuando un proceso no alcanza los resultados esperados es más fácil observar los puntos de fallo, analizar sus causas y las posibles soluciones y, sobre todo, convocar a los propios gestores a que metódicamente mejoren la tarea que tienen en sus manos.

La organización por procesos facilita la mejora continua y la participación de los colaboradores favoreciendo el “aprendizaje en equipo”, pilar de una organización inteligente.

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