Frente al boom exportador, la ganadería deberá sortear un 2016 con una menor oferta
La política de estímulo a la exportación puede generar un bache en el consumo interno que deberá ser reemplazado por las carnes sustitutas, dicen los expertos.
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Para los exportadores, los $ 50 por kilo de carne en gancho a que llegó el novilllo de exportación son un "disparate".
En las últimas dos semanas, los precios de la carne enloquecieron. El triunfo de Mauricio Macri en el ballottage presidencial pareció confirmar los buenos pronósticos para el sector, no sólo por el fin de la hostilidad oficial hacia el campo, sino porque explícitamente había prometido eliminar las retenciones y los permisos de exportación (ROE). Además, la liberación anunciada del tipo de cambio significa una mejora para el sector exportador y, por consiguiente, para la ganadería, que agrega así una demanda más fuerte para sus animales, cuando hasta ahora eran los frigoríficos de consumo interno los que podían pagar más por animal. Este regocijo de expectativas ocurrió justo en un momento de tensión entre el pico de demanda interna por las Fiestas, y una típica retención de hacienda hasta el año siguiente para diferir impuestos en los balances.
Para los exportadores, los $ 50 por kilo de carne en gancho a que llegó el novilllo de exportación son un "disparate", y hacen que ni los nichos más rentables sigan siéndolo, como la Cuota Hilton para la UE o el kosher para Israel.
En parte por esta licuación del negocio, en parte como gesto de colaboración antiinflacionaria con la nueva administración, varias de las grandes plantas exportadoras acordaron parar plantas y dar vacaciones desde mediados de mes y hasta los primeros días de enero. Se lo prometieron incluso a un alto funcionario entrante. Aunque hoy se exporta apenas el 6% de la carne producida, el retiro de estas empresas de la puja imprimirá una presión bajista.
Más madres y más gordos
Fuera de esta coyuntura complicada, los expertos no ven que los cambios en el negocio vayan a ser tan abruptos. La quita del 15% de retenciones que la carne exportada paga desde hace una década significará una mejora inmediata en la ecuación exportadora, que venía percibiendo $ 8,2 por dólar exportado. Pero los animales que quieren en el exterior, a diferencia de aquí, son grandes, justo los que escasean. "Cuando se tomen todas las medidas, nos vamos a encontrar con que no hay novillos y se ha perdido trazabilidad. Hay algo de novillitos, pero no se ha generado un circuito de recría", indicó el consultor Víctor Tonelli. Miguel Gorelik, director de Valor Carne, coincide: "El proceso de aumento de las exportaciones va a ser gradual, y va a haber que esperar que los novillos, una de las categorías que más se redujo, vuelvan a aparecer".
