Entre el campo y la ciudad

Los prejuicios constituyen la base de la relación entre el campo y la ciudad. Matías Longoni e Iván Ordoñez insistieron en la falta de comunicación como la génesis de todos ellos. “Debemos proponerle a la sociedad urbana un proyecto colectivo que muestre que si le va bien a uno, le va bien al otro”, coincidieron.

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25deAbrilde2016a las16:30

La comunicación o mejor dicho, la falta de ella, entre el campo y la ciudad fue una de las temáticas abordadas en el último panel de la Jornada de Malezas que el Ministerio de Agroindustria e INTA organizaron el 20 de abril en la Estación Experimental de Oliveros.

Matías Longoni, periodista de Clarín y Bichos de Campo, e Iván Ordoñez, Lic. en Economía especializado en Agronegocios, tuvieron en sus manos dicha exposición pero previamente dialogaron en exclusiva con Agrofy News y esto nos contaron.

“Hay que bajar los índices de soberbia”

Manifestó Longoni al ser consultado por lo que se había hecho mal a lo largo del tiempo, y agregó: “Muchas veces el agro comunica desde una posición de soberbia: ‘Nosotros hacemos las cosas bien, somos el motor de la economía, somos la Patria’, frases muy altisonantes para quien está hacinado en una ciudad y muchas veces ni siquiera ve el sol”, sostuvo, al momento que añadía: “No es casual, entonces que a la sociedad urbana le suenen casi como una cachetada”.

Desde este punto de vista, el periodista propuso la necesidad de que el sector agropecuario deje de comunicarse a sí mismo como “El Salvador” y proponga a la ciudad un proyecto colectivo que apunte al beneficio de ambos sectores: “El agro como posibilidad de desarrollo”, resumió.

El campo sólo comunica hacia adentro

En sintonía con ello, Longoni insistió en que el principal error que da origen a los prejuicios es que el campo sólo comunica hacia adentro: “Si se desarrolla una nueva tecnología para el control de malezas, los productores se enteran el mismo día, lo cual hace entender que es falso que no haya comunicación”, manifestó en diálogo con Agrofy News, y agregó: “Lo que sí hay es un problema de comunicación hacia los sectores urbanos”.

Y reflexionó: “Tantos años de incomunicación han generado claros prejuicios en ambas direcciones, y esos prejuicios muchas veces son el caldo sobre el cual algunos políticos toman decisiones que no tienen costo social para ellos”, y ejemplificó: “El cierre de las exportaciones de carne implican para el hombre de campo un atentado contra el trabajo, el proceso productivo y biológico; para la gente de la ciudad, una defensa para sus bolsillos”.

En pocas palabras, el periodista apostó a la necesidad de fomentar la comunicación del campo hacia la ciudad para echar por tierra los prejuicios creados hasta ahora y lograr que “el agro se desarrolle en el contexto de un país que avanza a la par del sector y no a costas de él”.

Productor de alimentos y fuente de trabajo

De acuerdo a los dichos de Iván Ordoñez en entrevista exclusiva con Agrofy News, es esencial que podamos explicarle a la sociedad urbana que el sector agropecuario no sólo es una fuente productora de alimentos, sino también generadora de empleos de calidad.

En palabras de Ordoñez: “Tenemos que entender que hay que comunicar a la sociedad urbana que estamos aplicando conocimiento a la producción de alimentos, para producir más, de mejor calidad, de mayor variedad y con más regularidad de abastecimiento”.

Cuando la sociedad urbana piensa en la producción de alimentos se remonta 200 años en la historia, cuando sólo se alimentaba a un grupo familiar ampliado. “Hoy, a través de un sistema completo de agronegocios, producimos alimentos, fibras y energías para 7.500 millones de personas, que en 2050 serán 9.500 millones”, sostuvo el Lic. en Economía.

Y agregó: “Si logramos que los urbanos entiendan eso, primero podremos explicarles que la aplicación de conocimiento tiene sus ventajas en la producción de alimentos más baratos, de mejor calidad y cantidad; pero además, podremos mostrarles que los agronegocios son una fuente de empleo de calidad”.

En pocas palabras, a pesar de que suele decirse que menos es más, la falta de comunicación que reinó hasta ahora ha llevado a una serie de prejuicios que habrá que desterrar y la única receta para lograrlo parece ser precisamente la comunicación.

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