Farm Progress Show: otra vuelta de tuerca

En la muestra se vieron mejoras en materiales, en la inteligencia de los vehículos y en agricultura de precisión; los productores argentinos vuelven a invertir en equipos.

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Challenger 1000: Agco presentó su flamante tractor no articulado, con potencias de 396 a 517 HP.

Challenger 1000: Agco presentó su flamante tractor no articulado, con potencias de 396 a 517 HP.

12deSeptiembrede2016a las07:45

Todo es verde al costado de las rutas interestatales 88 y 80 que cruzan de este a oeste los estados de Illinois y Iowa, en los Estados Unidos, y que a lo largo de 540 kilómetros unen Chicago con esta ciudad. El paisaje se completa con el gris metálico de los cuantiosos silos, la silueta de los clásicos barns americanos y la abundante maquinaria agrícola que transita los campos. Así, en una suerte de road trip organizado por John Deere a través del corazón maicero del país del norte, más de 100 hombres y mujeres vinculados al campo argentino (entre productores, contratistas y concesionarios) visitaron entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre la edición 2016 del Farm Progress Show, la muestra del sector más importante de los Estados Unidos.

El verde y amarillo se impuso en el horizonte. En el stand de John Deere sobresalía una cosechadora S670 con cabezal maicero plegable de nueve surcos. En el mercado estadounidense cuesta unos US$ 430.000 la base y el cabezal suma otros US$ 111.000. El objetivo de este sistema es simplificar el traslado de la máquina entre campos y por la ruta.

También lucía un tractor 9620R y un 8370RT, la versión con orugas del modelo 8370R que llegará a la Argentina a unos US$ 370.000 y que cuenta con 370 HP, GPS, piloto automático, opción de suspensión delantera, ruedas duales adelante y atrás, transmisión infinitamente variable y hasta heladera en la cabina.

Completaban el stand (entre otros tantos vehículos) una pulverizadora R4038 (desde US$ 365.000) y la sembradora ExactEmerge, que permite hasta duplicar la velocidad de siembra a 16 km/h gracias un sistema de cepillos que guía la semilla hasta la tierra con mayor precisión (desde US$ 180.000). Si bien esta tecnología ya había sido presentada en ediciones anteriores, tuvo algunas mejores y llamó la atención de los presentes por su capacidad de mejorar la eficiencia y los rindes.

"Hay años de grandes saltos y otros, como este, en los que se ven gradualidades en las tendencias. Sobre todo en el tamaño de las cosechadoras, que son cada vez más grandes en los Estados Unidos, porque se achican las ventanas de las cosechas", analizó Fernán Zampiero, gerente Comercial de John Deere Argentina, quien también destacó los avances en el uso de materiales cada vez más livianos (como el aluminio), en la inteligencia de los equipos y en todo lo referido a agricultura de precisión.

Justamente la inteligencia de las máquinas fue un punto alto de la muestra. De hecho, Case exhibió el concept de un vehículo 100% autónomo. Basado en el tractor Magnum, tiene 370 HP, y no cuenta con cabina. Se puede manejar desde una aplicación en un teléfono inteligente o en una tableta. Según comentaron desde la empresa, no hay en el horizonte fecha de inicio de producción, pero la marca aprovechó el Farm para medir la opinión de los productores. Lo mismo hizo con la marca New Holland (que pertenece al mismo grupo), pero con una versión cabinada sobre la base del T8 de 435 HP. Otro conceptual que resaltó fue un tractor T6 con combustibles alternativos. Según la empresa, puede usar metano, biometano, propano y biopropano, reduce los costos operativos entre un 20% y 40%, tiene la misma potencia con menos emisiones, tiene un 80% menos de contaminantes y cumple con el standard Tier 4B.

Por su parte, Apache mostró la pulverizadora AS1220, mientras que Agco presentó por primera vez su flamante Challenger 1000, un tractor no articulado de 396 HP a 517 HP, que estará disponible en el mercado norteamericano hacia fines de año y costará entre US$ 367.000 y US$ 525.000. Ford y Chevrolet no dejaron pasar la oportunidad de exhibir sus chatas. La marca del moño dorado mostró distintas versiones de sus líneas Silverado y Colorado, mientras que la del óvalo destacó las F250 con flex fuel (US$ 50.790) y la F150 en su alternativa King Ranch (con máximo equipamiento, a US$ 63.405).

Vuelve la inversión

Sin embargo, no todo lo exhibido llegará a la Argentina. "El 80% acá no lo necesitamos", le puso números Guillermo Toselli, vendedor del concesionario Diesel Lange, que tiene casa central en Realicó (La Pampa) y sucursales en Santa Rosa, General Pico, San Rafael, General Villegas y Trenque Lauquen. "Es un buen año", añadió sobre 2016.

Sin embargo, coinciden todos los consultados, en el país hubo cuatro o cinco años de atraso en cantidad y calidad en materia de maquinaria agrícola por faltante de producto por las restricciones del gobierno kirchnerista para comercializar y porque el productor no invertía por la baja rentabilidad del sector. "Lo que hicimos durante esos años fue vender tractores de baja potencia, de unos 90 HP, cuando en realidad la demanda promedio en la Argentina es de unos 150 o 160 HP", completa Toselli. Fue la misma estrategia de César Sánchez, a cargo de la sucursal de Avellaneda (norte de Santa Fe) de Agronorte. "Faltaba producto y faltaba quien compre. Por eso nos volcamos a tractores chicos para pasar los años malos", dijo.

Sin embargo, el humor cambió con la llegada del nuevo gobierno. "Cambió el clima de negocios, si bien todavía no se concretó en un boom de ventas. Este año es de transición, de reacomodamiento", explicó Zampiero, quien estimó para la industria un crecimiento 15% al 20% en 2016 respecto de los 5000 tractores y 600 cosechadoras vendidos en 2015: durante ese año las ventas de maquinaria agrícola al mercado interno sumaron $ 9419 millones y las exportaciones generaron US$ 139 millones. Para 2017 calcula otro avance del 10%. "Mejora la rentabilidad, pero los costos aumentan y los precios bajan: los números del productor siguen siendo ajustados. En los próximos tres años hay que crecer y ponerse al día", completa el ejecutivo de John Deere, firma que en la Argentina fabrica motores (que se exportan a toda la región), tractores (Serie 5 de 45 a 90 HP) y cosechadoras (Serie S) en su planta de Granadero Baigorria, provincia de Santa Fe, donde trabajan 600 empleados directos y 200 indirectos, que se suman a los 1200 que integran la red de 27 concesionarios (con un total de 90 bocas). La planta sumará desde el año próximo la producción de un nuevo tractor, el 6J, con potencias de 110 HP hasta 205 HP.

"El horizonte es buenísimo. Cambió mucho, sobre todo en maíz y trigo, que sirve para la rotación de cultivos. En soja no cambió tanto", aporta Miguel Ángel Gastaldi, productor de Entre Ríos, zona muy golpeada por falta de agua, el año pasado, y por exceso, este 2016. "Según la zona, se perdió entre el 20% y el 100% de la cosecha", añade. En febrero cambió dos cosechadoras usadas por una nueva: una S670, más eficiente y con más tecnología, a unos US$ 660.000. La decisión la tomó tras las buenas expectativas generadas por el cambio de gobierno. "Si el tiempo acompaña, hay para crecer bastante", se entusiasma, y el sentimiento es compartido por la mayoría de sus colegas, como César Longarini, productor de la zona de Casares, Lincoln y 9 de Julio.

"Nos perdimos cuatro o cinco años de avances. Hasta las elecciones no se sembraba maíz y después no alcanzó el grano. Este año hubo buen rinde", dice Héctor Cernuda, productor de la zona de Trenque Lauquen, quien destaca también "la vuelta de los más jóvenes al campo, que se habían alejado influenciados por el relato K". Cernuda es otro de los que apuesta con inversiones concretas: en noviembre último se hizo de una nueva cosechadora, que financió con crédito del Banco Nación a una tasa del 22% en pesos. Es que, según Zampiero, entre el 70% y 80% de las cosechadoras se venden financiadas, lo mismo que entre el 20% a 30% de los tractores. Por eso John Deere cuenta con una financiación a siete campañas con una tasa promedio del 9% en dólares. "Entre diciembre y febrero no estaba la opción del Nación, con lo cual ocho de cada 10 ventas fueron con nuestra alternativa", explica Pablo Micetich, gerente en John Deere Financial, quien añade que entre enero y marzo se suele concretar el 40% de las ventas anuales.

Sin embargo, también se encienden luces amarillas. "Algunos contratistas están complicados y trabajan casi a pérdida. Hay un mínimo que establece FACMA [Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas], pero se suele cerrar por un 20% menos por la competencia que hay, y con eso a veces no cubren las amortización de las máquinas", explica Andrés Marra, productor de la zona de Río de Cuarto. "Quedó mucha gente fuera del circuito. Y se compite mucho por precio, con lo cual el margen está muy justo", coincide Gastaldi. "Según el rinde, entre 30% y 33% le dejo al dueño del campo; es uno de cada tres camiones", explica Ángel Basan, contratista de la zona de Reconquista, Santa Fe.

El dólar también fue un tema de debate entre los hombres de campo. Si bien algunos sugerían que "podría estar un poco más alto", pero en general creen que como sector ya fueron muy favorecidos por las políticas del nuevo gobierno. "El dólar así está bien. No podemos pedir más", reconoció Juan Antonio Martínez, productor de la zona de Elena, Córdoba. Sí, en cambio, anotan en la lista de pendientes otros sectores que demandan más ayuda del estado, como los tamberos y feedloteros, por nombrar algunos.

Con todo, la conclusión queda en boca de Zampiero: "La inversión ya arrancó, pero fuerte no. Hay optimismo con cautela. No se puede hacer en un año lo que no se hizo en cuatro".

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