Empresas sustentables: tres casos exitosos

“El lema de la empresa es producir más con menos. Trabajamos mucho con la eficiencia en el uso de agua y nutrientes", comentó Mauricio Davidovich, gerente para Argentina de Ingleby Farms & Forests.

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Empresas sustentables: tres casos exitosos presentados en el Congreso CREA.

Empresas sustentables: tres casos exitosos presentados en el Congreso CREA.

23deSeptiembrede2016a las08:51

“Cuando comencé a buscar establecimientos para la empresa en la que trabajo, fue todo un desafío, porque entre los requisitos que me solicitaron estaba el hecho de que los campos seleccionados fuesen lindos”.

Así lo indicó Mauricio Davidovich, gerente de producción de la filial local de la compañía danesa Ingleby Farms & Forests, que produce 45 productos agropecuarios diferentes en nueve naciones.

“El lema de la empresa es producir más con menos. Trabajamos mucho con la eficiencia en el uso de agua y nutrientes. Nos preocupamos por el suelo. Me enorgullece mucho que un compañero de trabajo me felicite por lo bien que están las raíces de un cultivo de colza. Queremos ser verdes pero no con números rojos”, explicó en una mesa redonda en  la cual se presentaron tres casos destacados de empresas agropecuarias sustentables.

“Por protocolo no podemos emplear determinados fitosanitarios. Producimos, por ejemplo, maíz sin usar atrazina”, remarcó. Además, miden el impacto ambiental generado por las aplicaciones de fitosanitarios por medio de un programa, denominado Ripest, que fue diseñado por investigadores de la Fauba.

“¿Ustedes trabajarían en sus empresas? Es una pregunta que todos los empresarios debemos hacernos. Eso me movilizó a realizar algunos cambios en mi organización”, indicó el empresario agrícola Teddy Cotella, quien certificó un campo salteño con el protocolo de soja Round Table Responsible Soy (RTRS).

La certificación de origen europeo RTRS –que se obtiene por medio de auditorías– requiere verificar el cumplimiento de toda normativa tanto municipal como provincial y nacional que debe cumplir la empresa agropecuaria, además de controlar pautas de seguridad e higiene, buenas prácticas agrícolas y acciones de compromiso con la comunidad, entre otros aspectos.

El proceso involucra a todas las personas relacionadas con la empresa: tanto personal propio como contratado, proveedores y clientes. Por ejemplo: en el caso de un proveedor de insumos, puede evaluarse el cumplimiento de los plazos acordados, los reclamos realizados en el último año y el conocimiento de los productos comercializados, entre otros factores.

Luego del “conflicto del campo” (2008) la familia Meichtry, propietaria de Arrocera San Carlos, una empresa ubicada en la localidad chaqueña de La Leonesa, comenzó a recibir, por parte de grupos ecologistas, acusaciones de contaminación con agroquímicos.

“Más de una década de investigaciones junto con el INTA parecía tener valor. Tampoco un estudio de impacto ambiental. Y todo por una falta de comunicación.  Al no saber, es natural que las personas tengan miedo”, indicó Martín.

Entonces propuso a su padre comenzar a producir peces para demostrar que el uso adecuado de fitosanitarios no genera un impacto nocivo en el ambiente. La idea inicialmente pareció descabellada. Pero luego se demostró que era posible rotar arroz con pacú.

Lo que se inició como una aventura –no había experiencias sobre el tema– terminó con la generación de una cadena de valor que incluye la producción de juveniles de pacú, recría, engorde con alimento balanceado propio, faena, industrialización y comercialización de muchos alimentos, entre los cuales se incluyen filetes congelados de pacú sin espinas y bocaditos tipo nuggets.

Además de locales propios, la empresa cuenta con franquicias en las cuales se comercializan los productos elaborados con pacú. También se distribuyen en la red de carnicerías de Friar (grupo Vicentín), restaurantes, hoteles, pescaderías y Carrefour.

La empresa, gracias al crecimiento de la cadena de valor promovido por el pacú, emplea actualmente de manera directa a 130 personas, además de generar trabajo para muchas personas dedicadas al transporte y comercialización de los productos.

“Ser rentable y social y ambientalmente responsable no es suficiente. También es necesario trabajar en comunicación para mostrar lo que cada uno hace”, concluyó Martín.

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