Sembrar en el noroeste bonaerense, una novela con final abierto
"Si en algún momento deja de llover en los próximos días, trataremos de empezar a implantar soja en las lomas", la esperanza de los productores de la zona.

En las zonas anegadas se complica el avance de la siembra.
Los agricultores del noroeste bonaerense, del sur de Córdoba y del norte de La Pampa están azorados: el almanaque avanza sin pausa y la siembra de granos gruesos sigue en pausa, en stand by. "Todos los planes de siembra volaron por el aire", admite Juan Balbín, productor de Cañada Seca, en el partido de General Villegas. "Si en algún momento deja de llover en los próximos días, trataremos de empezar a implantar soja en las lomas", se esperanza.
Rumbo a ninguna parte
"Los campos se secan rápido cuando hay dos o tres días de sol, pero no se ven avances porque llueve todas las semanas", lamenta. Este patrón climático genera una incertidumbre absoluta, que obliga a tomar decisiones día a día. "Se llega al extremo de pulverizar y sembrar el mismo día aprovechando un momento con piso en un lote, frente a un desarrollo explosivo de malezas. Balbín dice que el año pasado al 1º de noviembre tenía el 60% de la soja sembrada; este año el porcentaje es cero.
Misión peligrosa
Quedan 40 días para sembrar y los productores no podrán implantar cualquier cultivo sino los que permiten los herbicidas con acción residual aplicados antes de las lluvias. "Sembrar granos gruesos luego de fin de año es lo más parecido a una tómbola", grafica un productor cordobés. Balbín estima que de las 750.000 hectáreas del partido de Villegas puede quedar hasta el 50% sin sembrarse si no mejora el clima.
