Cómo asegurar el éxito en los cultivos de verano

Cultivos de verano: apostando a maíz y soja. Principales aspectos para llevar adelante los cultivos que se vienen.

Por |
Apostando a maíz y soja.

Apostando a maíz y soja.

24deDiciembrede2016a las10:20

Los principales cultivos de verano en el sudeste bonaerense son soja, girasol y maíz. Sus proporciones en la rotación varían según el ambiente, relacionado principalmente a la profundidad de suelo y topografía, y de las relaciones de precios que entre ellos se establece.

Históricamente el maíz se realizaba en los suelos profundos -debido a su mayor susceptibilidad a estrés-, mientras que la soja ocupaba ambientes con menores precipitaciones o suelos con presencia de tosca cercana a la superficie. El girasol integra las rotaciones de ambos ambientes, aunque con mejor desempeño en suelos profundos, que le permiten a sus raíces explorar el suelo y presentarse como un cultivo muy estable. En las últimas campañas, los avances en la genética y manejo del maíz permitieron incluirlo en ambientes más restrictivos, antes impensados para el cultivo. Esto constituyó uno de los mayores cambios en las rotaciones de la región.

El manejo se debe ajustar lote a lote para lograr cultivos exitosos. Todo comienza con una correcta caracterización del ambiente, a fin de poder definir estrategias productivas. Éstas pueden ser ofensivas -cuando se busca ubicar las etapas donde los cultivos definen el rendimiento en el período de máxima radiación solar, y lograr una máxima intercepción de la misma-, o pueden ser más defensivas -procurando ubicar dichas etapas en épocas de menor estrés ambiental y con estructuras de cultivo que conserven los recursos-. Las primeras pretenden alcanzar máximos rendimientos en ambientes de alto potencial y las segundas lograr pisos elevados y estabilidad entre campañas. El manejo de la fecha y densidad de siembra, la genética y la arquitectura del cultivo son fundamentales para alcanzar dichos propósitos.

Cultivos de verano: apostando a maíz y soja

Fechas de siembra, densidad y distancia entre surcos

Los planteos en ambientes de alto potencial contemplan siembras tempranas, de mediados de octubre para maíz y girasol y de la primera quincena de noviembre para soja. Las densidades a lograr son cercanas a las 65.000 plantas/ha en maíz de secano (70.000 bajo riego), 50.000 plantas/ha en girasol y 300.000 plantas/ha en soja. Las estrategias defensivas para ambientes más restrictivos, involucran siembras tardías, en la segunda quincena de noviembre para maíz y soja, con densidades de  30.000 y 250.000 plantas/ha, respectivamente. En girasol, la siembra en ambientes de menor calidad se realiza a comienzos de noviembre con 40.000 pl/ha.

La distancia entre surcos variará de acuerdo a la velocidad con que pretendamos que el cultivo cubra el suelo. Así, en planteos ofensivos se busca que el cultivo cierre el surco lo antes posible, a fin de interceptar una mayor cantidad de radiación, mientras que en los defensivos se pretende demorar dicho proceso para reducir la transpiración del cultivo y conservar el agua en el suelo. En términos prácticos, en la zona no se han visto diferencias entre siembras de maíz y girasol a 70 o 52 cm. de distancia entre surcos. Para soja, se buscan distancias entre 40 y 52 cm. en ambientes restrictivos y cercanos a 35 cm en ambientes de alto potencial. Siembras a menor distancia en este último ambiente predisponen al cultivo a mayor ataque de patógenos.

Nutrición

La adecuada nutrición de los cultivos se logra partiendo de un diagnóstico de la disponibilidad de los nutrientes, mediante análisis de suelo.

Los nutrientes que mayormente limitan el rendimiento son nitrógeno –en maíz y girasol- y fósforo, y en los últimos años ha aumentado la frecuencia de cultivos con deficiencia de azufre y zinc -lotes de maíz para éste último-.

En nitrógeno, la dosis a aplicar se debe ajustar considerando principalmente la disponibilidad inicial en el suelo, el potencial de mineralización y el rendimiento objetivo. Para fósforo, las probabilidades de respuesta a su aplicación aumentan cuando el P-Bray es menor a 10 ppm, aproximadamente, para los tres cultivos. En este caso, la dosis a aplicar se define según se pretenda que el nutriente sea suficiente para el cultivo o se busque recomponer/mantener su nivel en el suelo. Para azufre, trabajos realizados en maíz y soja muestran respuestas positivas a la fertilización cuando la disponibilidad del nutriente en forma de sulfato fue menor a 40 kg/ha (0-60 cm). En maíz, se observaron caídas en el rendimiento del cultivo cuando la disponibilidad de zinc fue menor a 1 ppm (0-20 cm).

Manejo de adversidades biológicas

La principal herramienta para manejar las adversidades es el conocimiento de las plagas, los insectos benéficos, el cultivo, el ambiente y la interacción entre ellos; logrando un buen diagnóstico basado en un monitoreo adecuado.  

Las principales malezas en estos cultivos se dan al comienzo del ciclo: rama negra, cerraja, crucíferas, pasto cuaresma, pata de gallina, y hacia el fin del ciclo quínoa, chinchilla, y chamico, entre otras. El manejo se debe realizar lote a lote ajustando la arquitectura del cultivo -acercando hileras si es necesario-, y aplicando un uso adecuado de los controles químicos.

El manejo de las enfermedades comienza con un buen análisis de semilla y la selección del cura semillas más adecuado. Los principales hongos de suelo son fusarium y rhizoctonia.

Las enfermedades más importantes en el cultivo de soja son Cercospora kikuchii en primer lugar, seguida por Septoria glycine y Cercospora sojina. También están presentes Cancro por Diaporthe Phaseolorum Var, Caulivora y Sclerotinia, entre muchas otras que ocurren ocasionalmente. En maíz suele presentarse la Roya del Maíz (Puccinia sorghi) no generando importantes mermas en rendimiento y el Tizón Foliar (Exserohilum turcicum) con menor presencia e importancia. En girasol las más importantes son Mancha Negra del Tallo (Phoma macdonaldii), Mancha Foliar (Alternaria heliantii), y Sclerotinia (Sclerotinias clerotiorum). De manera más ocasionalmente: Roya Negra (Puccinia helianthi) y Verticillium (Verticillium dahliae); y con fuerte presencia todos los años pero bajo impacto en rendimiento: la Roya Blanca (Albugo tragopogonis).

Las plagas pueden dividirse según el momento del ciclo en el cual realizan daño al cultivo en implantación. Las principales son babosas y bichos bolita, así como orugas cortadoras y el complejo de gusanos de suelo.

En el cultivo de maíz se observa poca importancia de plagas -a diferencia de otras zonas- teniendo como principal a la Isoca de la Espiga (Helicoverpa zea). En soja, la plaga más importante en los estadios vegetativos y reproductivos es la Isoca Medidora (Rachiplusia nu), otras defoliadoras -en menor proporción y con daños ocasionales de trips-, tucuras, arañuela roja y el complejo de chinches. En girasol la plaga más importante -aunque no todo los años es problema-, es la Isoca Medidora (Rachiplusia nu), y otras isocas defoliadoras. En  las últimas campañas se ha vuelto muy importante la Mosquita del Capítulo del Girasol (Melanagromyza minimoides) principalmente en los estadios reproductivos.

Debemos manejar nuestros cultivos de maíz, girasol y soja con conocimiento y pasión.  Siendo conscientes de que no estamos realizando un cultivo, estamos produciendo comida.

* Divito, G. (ATR Regional Necochea)
* Bilbao, E. (Socio Regional Necochea)

Temas en esta nota