Desafíos que plantea el clima en la producción argentina
Las prácticas para mitigar los efectos de los excesos hídricos deben orientarse a incrementar la cantidad de gramíneas de invierno y de verano en las rotaciones.

El INTA analiza los desafíos que plantea el clima.
Cuando se producen tormentas que descargan grandes volúmenes de agua en poco tiempo, no hay suelo que lo pueda absorber. Sin embargo, existen estrategias que ayudan a minimizar los efectos de los anegamientos. Especialistas del INTA coinciden en que la clave está en incrementar la cantidad de gramíneas sembradas y el tiempo que permanecen en los campos: mantener los suelos cubiertos de verde durante todo el año.
Hasta hace 25 años, en la región Pampeana los suelos eran sembrados –en su mayoría– con pasturas. Destinadas principalmente a la alimentación del ganado vacuno, cubrían el campo todo el año y consumían el agua por evapotranspiración, por lo que las napas freáticas tenían menor recarga y estaban alejadas de la superficie. Así, la intensificación gradual, con una clara inclinación hacia la agricultura en los suelos más aptos, derivó en el crecimiento de la región sin criterios de planificación territorial.
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, aseguró: “Del pastizal natural y monte nativo pasamos a un uso del territorio sin análisis de los riesgos hidrológicos, con escasas redes de monitoreo y alerta y con muy poco desarrollo de la infraestructura necesaria para adaptarnos a la variabilidad del clima”.
La ecuación es simple: cuando se reemplaza una pastura por un cultivo anual, la capacidad de absorción del suelo se reduce a la mitad debido a que el agua que cae no se evapotranspira, recarga el acuífero y hace subir las napas.
Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos del INTA, señaló: “Lo que hagamos con los suelos puede influir en la gravedad de la inundación”. En este sentido, aseguró que “no es lo mismo que caiga agua sobre un suelo saturado a que lo haga en uno con buena capacidad de infiltración gracias a las rotaciones de cultivos”.
Esto se debe a que, según Taboada, “el hecho de que durante mucho tiempo un solo cultivo ocupe un lote derivó en el ascenso de napas”. En este sentido, la inclusión de cultivos de cobertura –gramíneas y leguminosas– es una alternativa para mejorar las propiedades físicas del suelo y mantenerlo ocupado durante todo el año.
