Cuatro películas argentinas sobre el campo para no perderse

El cine argentino contemporáneo eligió el universo campestre de distintas latitudes de nuestro país como contexto para emplazar sus historias y construir sus personajes.

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11deAbrilde2017a las08:47

El campo argentino ha sido siempre objeto de variadas manifestaciones artísticas; en los reconocidos cuadros de Florencio Molina Campos, los versos del Martín Fierro de José Hernández, o en las coplas de Atahualpa Yupanqui se describen con poesía  los extensos paisajes pampeanos, la vida rural y sus costumbres

Pero la representación de lo rural no termina ahí, en los últimos años el séptimo arte hizo también su aporte. El cine argentino contemporáneo eligió al universo simbólico campestre de distintas latitudes de nuestro país como contexto para emplazar sus historias y construir sus personajes. 

Dejamos en esta nota cuatro films premiados para tener en cuenta a la hora de elegir qué película disfrutar en el tiempo libre.  

El invierno (2016)

En esta historia Evans es un viejo y solitario capataz que se dedicó toda su vida a la esquila de ovejas en un campo Patagónico. Pronto llega al establecimiento Jara, un joven correntino que se destaca entre la peonada, con quien establece un vínculo distante. Pasado un tiempo Evans es despedido y Jara el elegido por el encargado del campo para remplazarlo.  Este cambio no será fácil para ninguno de los dos. Cada uno, a su manera, deberá sobrevivir al siguiente invierno. 

Este drama es una coproducción franco-argentina donde se abordan temas como el desarraigo, la ambición y la soledad del campo. Dirigida por Emiliano Torres y protagonizada por el actor chileno Alejandro Sieveking y el misionero Cristian Salguero, fue rodada en El Chaltén, El Calafate y Río Gallegos, con extensos paisajes rurales que se lucen en cada toma.

El Invierno, fue una de las películas más reconocidas del 2016, con el Premio Especial del Jurado y Mejor Fotografía en la 64° Festival de San Sebastián Sección Oficial; Mejor Actor en 25° Festival de Biarritz Competición Oficial entre otros reconocimientos.

El último verano de la boyita (2009)

Jorgelina, una nena rosarina que está a punto de alcanzar la adolescencia elige pasar las vacaciones junto a su papá en el campo que tienen en Entre Ríos en vez de viajar a la costa con su madre y hermana mayor. Allí juega y entabla un vínculo con Mario, hijo del capataz, criado en la chacra.  Mario es educado como un varón, pero su verdadera naturaleza se irá manifestando a los largo de la historia. 

En esta película se ponen en juegos los mandatos sobre el estereotipo del “varón de campo”, y cómo impactan en el pasaje de la niñez a la adolescencia. Se destaca también la mirada sensible de su directora, Julia Solomonoff, para mostrar con simpleza los trabajos de campo,  momentos recreativos como la doma y carrera de potros, la relación entre el capataz y el propietario que llega de la ciudad, la pulpería del pueblo; todo  en el marco del calor de un verano entrerriano.  

Arreo (2016)

Y de las aguadas entrerrianas nos vamos a Mendoza, especialmente a Malargüe, con un documental  que indaga la vida cotidiana de una familia de puesteros en plena cordillera de Los Andes con imponentes imágenes y testimonios. Arreo cuenta la historia de Eliseo Parada y su esposa, puesteros trashumantes del sur cuyano, quienes deben enfrentar la amenaza que representa el “progreso” para su única fuente de sustento, y la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo más sus propios hijos mantendrán esta tradición pastoralista, transmitida de generación en generación.

En el documental Eliseo canta refranes, décimas improvisadas y rancheras sobre los placeres de la vida cotidiana del arriero. Vuelca todo su carisma  en qué componer para compartir su realidad con “los de la ciudad”. 

 Además de llevar a las ovejas y cabras de los campos de invernada a los de veranada, el protagonista real de esta historia narra que siempre “hay algo para hacer”: cuidar a las chivas en tiempo de parición, ahijar a los chivitos, buscar a las cabras que se escapan, amansar caballos, trenzar lazos, hacer el pan, y mucho más. Dirigida por el mendocino Néstor "Tato" Moreno es una película para ver con unos buenos amargos al lado. 

 

 

 El ciudadano Ilustre (2016) 

Es una de las películas estrellas del 2016, que ya superó el medio millón de espectadores. Cuenta la historia de un Daniel Mantovani, un escritor argentino, Premio Nobel de Literatura, que hace cuarenta años abandonó Salas, su pueblo natal, y partió hacia Europa, donde triunfó escribiendo nada más y nada menos que sobre esta pequeña localidad bonaerense y cada uno sus personajes. En el pico de su carrera, es nombrado por el intendente de Salas como Ciudadano Ilustre, razón que lo lleva a volver por primera vez.  

Si bien aquí el campo no está presente en paisajes y ambientes como en los casos anteriores, se representan con ironía aquellos personajes típicos que se encuentran en un pueblo cuya actividad económica principal es la agropecuaria. Se destaca también la contradicción fuerte entre el estilo de vida tradicional de sus habitantes en comparación con el perfil del intelectual, snob y con aires de superioridad, que representa el protagonista, interpretado por Oscar Martínez. Lo acompañan Dady Brieva y Andrea Frigerio como actores principales de esta comedia de humor ácido y que ganó el premio Goya a la mejor película iberoamericana y que está dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat.  

 

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