Qué aportes ofrecen las impresiones 3D a la agroindustria

El INTA dijo presente en Agroactiva, con un espacio en el stand del ministerio de Agroindustria de la Nación. Allí, mostraron los alcances de esta tecnología pujante.

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06deJuniode2017a las08:38

Mientras Mauro trabajaba en la puesta a punto de la máquina, antes de hacerla funcionar, unos cuantos curiosos se acercaron al espacio del INTA, dentro del stand de 2.400 metros cuadrados que el Ministerio de Agroindustria montó para la edición 2017 de Agroactiva. Nadie quería perderse el espectáculo. Es que allí, dos impresoras 3D cautivaron la atención de buena parte de los visitantes, quienes se amontonaron para verlas funcionar. Aunque este tipo de tecnologías llevan años desarrollándose, y suelen tener difusión en medios de comunicación, para muchos fue la primera oportunidad de observarlas en vivo. Y además, pudieron conocer los aportes que pueden ofrecer para la agroindustria.

“Lo que hacemos acá es aplicar una tecnología que ya es usual en el mercado buscándole aplicaciones para la agroindustria y para los trabajos de investigación del INTA de todo tipo: desde lo que es prototipado rápido, que es el concepto básico de este tipo de tecnologías, hasta la fabricación de piezas de diseño propio hechas por la institución”, le explicó a Agrofy News Mauro Pinotti, asistente de Sistemas de Información y Comunicación de INTA Central.

En concreto, Pinotti detalló que desde el Instituto encontraron aplicaciones prácticas con impresoras 3D en agroindustria relacionadas a investigaciones puntuales. “Hasta el momento, los que más interés mostraron fue la gente de Agricultura Familiar, que han venido con algunos diseños de máquinas más pequeñas, o que ven con esto un acceso más fácil al prototipado de las máquinas. Pero las aplicaciones son infinitas”, señaló el ingeniero en Telecomunicaciones.

En general, los usos más populares de impresiones 3D están relacionados a la medicina, con prótesis ortopédicas. Aunque existen posibilidades más novedosas, como el proyecto que impulsa la Facultad de Ciencias de la Alimentación, para crear una impresora 3D que haga alimentos.

“Más allá de todas las funciones que hasta ahora probamos, el límite con estas tecnologías es la creatividad. Porque está disponible, es hardware libre y está todo en internet”, continuó quien, además, trabaja junto al INTA en proyectos de agro-educación. Este es uno de los aspectos más relevantes de la impresión 3D. Los planos para construir, tanto las impresoras como las piezas que ellas producen, pueden descargarse de manera gratuita a través de internet. Esto modifica sustancialmente los modos actuales de producción y adquisición de bienes.

“A medida que expanda esta tecnología podrá ocasionar cambios en la manera en que se distribuyen los productos en el mundo. Porque imprimir una pieza va a costar lo mismo en cualquier parte”, contó el especialista. De esta manera, una empresa -de maquinaria agrícola, por ejemplo- podría ofrecer como valor agregado para sus modelos discontinuos el diseño de las piezas en su página web. Luego, el usuario las descarga y las imprime, obteniendo así el repuesto original. “Es algo totalmente factible. Y probablemente, hacia eso se vaya”, aseguró Pinotti.

El ingeniero del INTA también dio especificaciones sobre el plástico que las impresoras utilizan, que representan otra oportunidad para la agroindustria. “Existen 220 tipos de filamentos plásticos. Nosotros utilizamos el PLA (ácido poliláctico) que es un derivado del almidón de maíz. Además, estamos avanzando sobre la posibilidad de generar PLA con otros Almidones. En principio, son materiales biodegradables derivados de subproductos derivados agropecuarios, generalmente de algún desecho o algo relacionado a la biomasa, que baja los costos de la producción de objetos y aparte, es muy entretenido. Hay un mercado grande en lo que es impresión 3D. Más que el futuro, ya es un presente concreto”, cerró Pinotti.

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