¿Está Argentina preparada para los fertilizantes de 2025?

Mike McLaughlin, investigador de la Universidad de Adelaida reveló las combinaciones entre fertilizantes y bioestimulantes para mejorar los nutrientes de los suelos.

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Mike McLaughlin durante el Simposio Fertilidad 2017.

Mike McLaughlin durante el Simposio Fertilidad 2017.

06deJuniode2017a las08:39

En la 13° edición del Simposio Fertilidad 2017 organizado en Rosario por Fertilizar Asociación Civil y el IPNI Cono Sur, los productores argentinos pudieron informarse acerca de las investigaciones en fertilizantes que se desarrollan en la prestigiosa universidad australiana de Adelaida.

El disertante internacional Mike McLaughlin, de origen irlandés, quiso dejar como principal mensaje que “las ideas que nosotros vemos en cuanto a nuevas tecnologías o nuevos productos de fertilizantes hoy, que aparecen en revistas científicas, necesitan un período de diez años para desarrollarse y ser llevadas a campo, y que muchas de esas ideas finalmente no van a lograr llegar a tener un uso comercial porque que necesitan al menos diez años de desarrollo”.

En su opinión, el desafío para el científico del suelo es “saber cómo nosotros podemos medir esa cuenta de Banco que es el suelo y como va a ir cayendo esa reserva de nutrientes del suelo a medida de los años”. Para ello, estableció que las mejoras en la fertilización vendrán de la mano de la nanotecnología y los bioestimulantes, dos herramientas que posibilitarán mejores formulaciones y una mayor absorción de los nutrientes por parte de las plantas.

Al respecto del tratamiento de los suelos, el especialista explicó: “Hay dos componentes, uno es el fertilizante que uno aplica pero también el fósforo originario de ese suelo. Entonces si el fósforo es originalmente fértil y los niveles de fertilidad son altos uno puede estar extrayendo de esa cuenta fósforo, pero siempre hasta un punto en el que vamos a tener que comenzar a devolver. Entonces tenemos que focalizarnos en evaluar y medir cómo va cayendo ese fósforo del suelo para ver cómo intervenir”.

McLaughlin aclaró que no existe una única vía para mejorar la eficiencia de uso del fósforo del fertilizante, y se requieren estrategias integradas que combinen suelo-ambiente-sistema agrícola. “Las remociones en los sistemas bajo pastoreo son menores de fósforo que en los sistemas de cultivo anuales, lo que tenemos que ver ahí son las remociones en la carne o en la leche que eso lo podemos conocer y trabajarlo de la misma manera en los sistemas de cultivos”, subrayó.

El suelo argentino en riesgo

Consultado por la situación en Argentina, McLaughlin diagnosticó “los desbalances de nutrientes que hay, el hecho que se remueva mucho más de lo que se aplica, es como una cuenta de banco, si seguimos sacando vamos a llegar a cero, y por ejemplo, en el caso del potasio que el balance es tan negativo esa cuenta nos va a llevar que se pierda cada vez más y que el potasio sea cada vez más deficiente”.

A los productores les aconsejó “ser cuidadosos con los ‘productos mágicos’, microorganismos o tecnologías que pretenden resolver este problema fácilmente, hacer análisis de suelo, conocer el balance de nutrientes, y trabajar conjuntamente consultando al agrónomo local” y enfantizó “más importante que el análisis de suelo que usamos es que dispongamos de calibraciones con ese análisis de suelo. Mientras nosotros usemos la calibración que tengamos y ese análisis de suelo, va a estar bien”.

Los fertilizantes del futuro

El cientista del suelo expresó que en 2025 espera que hayan fórmulas de fertilizantes más efectivas y eficientes, desde la ciencia de los materiales hasta el uso de polímeros que sincronicen más la oferta de nutrientes del fertilizante con la demanda de la planta. De tal manera, indicó “probablemente veamos combinaciones de esos nuevos productos asociados con bioestimulantes, estimulantes del crecimiento de los cultivos”.

En este sentido, anunció la aparición de dos patentes que se espera que en dos o tres años estén disponibles en el mercado: la primera la presentó en el Simposio y es la de fertilizantes con zinc solubles en agua, y la segunda que no presentó es una que contiene boro.

Finalmente, en cuanto al costo a futuro de los fertilizantes declaró que se verá un incremento en el valor, vinculado a su costo de producción. “Las actuales oscilaciones de precios dependen muchas veces de si China o India están vendiendo o comprando, pero producir fertilizantes requiere de costos de energía, que vemos que siempre fueron crecientes, por lo que es de esperar que vuelvan a subir”, señaló Mike McLaughlin.

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