Más del 50% del maíz argentino se sembró en fechas tardías en la última campaña

Lo aseguró Juan Lariguet, gerente de Semillas de Dow AgroSciences Argentina. Los desafíos de la agricultura argentina lo incluyen como un sistema cada vez más consolidado.

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¿Es posible obtener altos rindes de maíz tardío?, fue una de las preguntas que se planteó en el congreso.

¿Es posible obtener altos rindes de maíz tardío?, fue una de las preguntas que se planteó en el congreso.

18deSeptiembrede2017a las10:15

La ecofisiología clásica sostiene que el maíz sembrado temprano es el que puede obtener el mayor potencial. “La diferencia se da cuando se interactúa con el ambiente y se trabaja en una agricultura de escala en lugar de una de ensayos en parcelas”, explicó Juan Lariguet, Gerente de Semillas de Dow AgroSciences Argentina.

¿Es posible obtener altos rindes de maíz tardío? Ante la pregunta formulada en el Módulo 1 del congreso, diferentes trabajos realizados durante la última campaña por el equipo técnico de Dow AgroSciences e investigadores, apuntaron a develar el interrogante que se suma al desafío de investigar al maíz tardío.

Los especialistas de Dow AgroSciences que organizaron el congreso, propusieron que Argentina puede hacer crecer los rendimientos de maíz tardío, al mismo nivel de los del maíz temprano, sin necesidad de hablar de rendimientos potenciales.

Más de la mitad del maíz argentino se sembró en fechas tardías en la última campaña. Y dadas las condiciones de anegamiento que se ve en muchas provincias del país, el maíz tardío es la clave para poder ocupar esos ambientes”, expresó Lariguet, aclarando que las fechas de siembra tempranas son todas aquellas que se dan hasta principios- mediados de octubre, y las fechas tardías son aquellas que parten desde del 20 de noviembre.

Fernando Andrade, investigador del INTA Balcarce y del Conicet, habló acerca de los factores limitantes y las posibilidades de mejora del rendimiento y estabilidad del maíz tardío. “La población demanda cada vez más cantidad, pero también calidad. La demanda sigue creciendo, pero hay que desacoplar la producción del impacto ambiental. Pensemos que la agricultura produce el 30% global de gases de efecto invernadero (Emisiones GEI)”, enunció Andrade.

Asimismo, agregó: “La comunidad científica asegura que no debe haber aumento de superficie cultivada, sino que el incremento de la producción debe pasar por un aumento de rendimiento por unidad de insumo y recurso disponible. Solo así se podrá reducir el impacto ambiental. Estos desafíos requieren innovación, y el maíz tardío es un ejemplo. La clave pasa por el conocimiento del ambiente para obtener excelentes resultados”.

Entre las posibilidades de mejora del maíz tardío, Andrade sostuvo que es vital “adecuar el manejo del cultivo, la densidad de plantas, la nutrición y la fecha de siembra. Consideremos que el rendimiento potencial del maíz tardío cae en la medida en que atrasamos la fecha de siembra; a más latitud, más caída”.

El hecho de que un maíz tardío puede alcanzar el mismo rendimiento medio que uno temprano, se suma a la estabilidad que aporta el maíz tardío, y como sostuvo Gustavo Maddonni, de la cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), “esa estabilidad es explicada desde una base más alta de peso de grano, lo que hace que el maíz tardío, en la sumatoria de los años, termine dando en promedio, mejores rendimientos que el temprano. El tardío fija los pisos, y eso es clave en el sistema productivo argentino. Tengamos en cuenta que el maíz se produce en zonas donde existen ciertas limitantes de agua”.

“El llenado del maíz tardío esquiva a problemas climáticos. Lo interesante a ver es que con 6000 granos obtenemos casi 120 quintales por hectárea. La clave: que la fecha de siembra no determine una caída en el número de granos y que se pueda sostener el rendimiento con mayor peso”, concluyó Maddonni.

Desmitificando el mito de que el maíz tardío no puede obtener alto potencial de rinde

Otra de las respuestas a esa misma pregunta formulada en el módulo 1 - ¿Es posible obtener altos rindes de maíz tardío? - es que el maíz tardío nace como un concepto de subsistencia a una situación muy mala que atravesaba el cultivo en Argentina, donde sólo se hacía maíz para mantener las rotaciones que permitieran tener, por lo mínimo, un sistema agrícola viable.

El maíz era visto como un cultivo de baja inversión. Eso, sumado a que el potencial teórico del tardío es menor que el temprano, es lo que generó el pre concepto de que no se podía llegar a altos rendimientos en maíz.

Sin embargo, el desarrollo de elementos genéticos con tolerancia a enfermedades, generaron una ganancia genética que puede aportar altos rendimientos en maíces tardíos. Sobre este tema -ganancia genética en fechas de siembras tardías- disertaron Claudio Razquin de la Universidad Nacional de Villa María, Córdoba, y Lucas Vitantonio, becario de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Razquin presentó un trabajo que medía la tasa de ganancia genética, de materiales de Dow AgroSciences de fechas de siembras tardías en el INTA Manfredi, Córdoba, en el período 1999- 2016.

“El trabajo determinaba la tasa de ganancia genética de maíces liberados de Dow, cultivados bajo diferentes densidades de plantas. Concluimos en que el mejoramiento genético y las prácticas agronómicas optimizadas para un sistema agrícola son los principales factores que explican el incremento de los rendimientos de grano a lo largo del tiempo. Sin embargo, la información acerca del impacto del mejoramiento genético sobre la ganancia de rendimiento en fechas de siembra tardías es poco conocida”, comentó Razquin.

Vitantonio comparo resultados de genotipos antiguos y nuevos. “Tras 50 años de mejoramiento, analizamos que se ganaron 5.650 kilos por hectárea. Los resultados de genotipos de 1965 hoy rinden 8.000 kilos por hectárea, mientras que genotipos más modernos rinden 14.00 kilos. En fechas tardías se ven diferencias. El genotipo más antiguo rinde más en alta densidad, mientras que los nuevos ganan en rendimiento a la baja densidad”.

En cuanto la relación maíz- soja y el impacto del maíz tardío en las rotaciones, Ricardo Melchiori del INTA Paraná y María José Galdeano, asesora técnica del grupo CREA Charata, Chaco, coincidieron en que “toda soja hecha en una buena rotación a base de maíz obtiene un plus de rendimiento sobre una soja hecha en un esquema de mala rotación, por lo cual tener un maíz estable que rinda y que sea económicamente viable, generará una mayor rentabilidad sobre todo el sistema agrícola”.

El panel de cierre de preguntas estuvo moderado por Emilio Satorre, profesor titular de la cátedra de cerealicultura de la FAUBA.

La clave de un buen manejo de maíz tardío

El módulo 1 respondió todo lo referente a la construcción del genotipo o híbrido de maíz tardío. Pero también es clave saber manejarlo y sacarle el mayor provecho en los diferentes ambientes que existen en la Argentina.

Los especialistas que disertaron en el módulo 2, precisamente orientaron su análisis al manejo agronómico del maíz tardío. Anibal Cerrudo, del INTA Balcarce, se refirió a la densidad de siembra y al manejo en ambientes marginales. “En análisis de materiales tardíos, notamos que se eleva la producción en todos los ambientes; se escapa de la fecha de estrés, y la floración ocurre en febrero, una fecha mucho más favorable. En cambio, el efecto del estrés en fechas tempranas es extremadamente alto, por eso conviene tener materiales tardíos que, aunque dan una ventana de rentabilidad un poco menor, la misma será más segura”, explicó Cerrudo.

“La nobleza del maíz hacia la eficiencia del uso del agua, sumado a un esquema de manejo de bajas densidades, permitió que se abran nuevas fronteras agrícolas en el sudoeste de Buenos Aires, y así, donde antes era impensado la agricultura, hoy se hacen maíces que permiten una integración al sistema ganadero de la región, e inclusive se exportan desde el puerto de Necochea”, expresó.

Gustavo Ferraris, del INTA Pergamino y Gustavo Elías, integrante del departamento técnico de Yara, empresa sponsor del congreso, hablaron acerca de la eficiencia de uso de nutrientes en siembras tardías. “El conocimiento es clave a la hora de aplicar nutrición a los cultivos. El efecto del zinc no debe ser descuidado. Hay que aplicarlo en fecha temprana porque eso optimiza el potencial de rendimiento de un material de siembra tardía”, enunció Elías.

Hay que salir del esquema mental de que el maíz tardío no necesita niveles de fertilización. Requiere menos aplicación, porque hay menor mineralización del nitrógeno en la fecha en que se lo siembra, pero eso no significa que no requiera nitrógeno”, sostuvo Ferraris.

El maíz tardío, manejado adecuadamente desde la fertilización, en el norte de Buenos Aires, encuentra mejores rendimientos que un maíz temprano. Un buen planteo nutricional responde de la misma manera que en cualquier maíz, y en el tardío no es la excepción. La diferencia es que se arranca desde una base más alta de nitrógeno pro la fecha de siembra”, desarrolló el especialista del INTA Pergamino.

A modo de racconto cronológico, Ferraris explicó que “el maíz tardío surgió como un sistema a partir de una crisis, como lo fueron los ciclos del período 2005-2006 a 2013-2014, donde predominaron años secos sumado a una crisis de nitrógeno, lo que, sumado al contexto comercial del maíz y los valores de los insumos, nos llevó a la necesidad de plantear un sistema que estabilizara rendimientos y bajara costos”.

Algo que está creciendo de manera constante desde que hubo un cambio coyuntural en la economía del campo argentino, es la agricultura por ambientes, algo que Dow AgroSciences ha dado a llamar como “agricultura digital”, que apunta a utilizar las herramientas informáticas disponibles, y cruzarlas con información que los técnicos generan a campo para obtener la mejor recomendación sitio específica.

Gustavo López, de López y Asociados, habló de Agricultura por ambientes, tecnologías recomendadas e impacto sobre rendimiento y rentabilidad. “El trabajo que evalué sobre varios campos en el oeste de Córdoba y centro de Santa Fe, muestra que se generó mayor eficiencia desde el punto de vista de márgenes brutos, gracias al buen uso de recursos tales como semillas, fertilizantes y fitosanitarios. Lo que se busca es la eficiencia en todos los ambientes”, dijo López.

En referencia a la eficiencia del uso del agua, Alberto Quiroga y Daniel Funaro del INTA Anguil, dejaron de manifiesto la importancia de llegar a las fechas de siembra tardía con perfiles cargados. “La probabilidad de obtener un maíz exitoso nos la da el hecho de poner en esa fecha de siembra un menor requerimiento en milímetros, los cuales pueden ser cubiertos en el oeste de Buenos Aires y La Pampa, si utilizamos un maíz sembrado desde fines de noviembre hasta diciembre. Es clave utilizar mediciones de napas para analizar la carga de los perfiles”, sostuvo Quiroga.

El panel de cierre de preguntas estuvo moderado por Pablo Calviño, Consultor privado.

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