Maíz tardío: nuevas estrategias de manejo de enfermedades emergentes

Actualmente, la superficie sembrada con maíz tardío es del 60 %, lo que crea un ambiente extraordinario para la emergencia de enfermedades y demanda nuevas estrategias para hacerles frente.

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09deFebrerode2018a las08:58

Encontrar soluciones para incrementar los rendimientos fue el eje con el cual se desarrolló el Simposio de Enfermedades en el Cultivo de Maíz. El encuentro, organizado por BASF, tuvo lugar en el Hotel Pullman del City Center Rosario y contó con la participación de productores, técnicos y asesores de diferentes regiones productivas.

En el marco de la jornada, referentes de distintos puntos del país disertaron acerca de las enfermedades fúngicas más importantes en el maíz, el manejo en las diferentes zonas, así como el contexto y las novedades de este cultivo.

Es la primera vez que BASF lleva a cabo un simposio sobre esta temática. Teofilo Bustingorri, gerente de marketing de la empresa, explicó a Agrofy News que esto se debe a que desde hace algunos años el cultivo de maíz viene creciendo muchísimo en superficie y la problemática de enfermedades empieza a ser cada vez más importante.

“Nos pareció muy importante unir a toda la comunidad científica con la cual ya venimos trabajando desde hace años en todo lo que es desarrollo de tecnología para el control y manejo de las enfermedades en maíz. Nos pareció bueno hacer un pantallazo desde el norte hasta el sur para ver cuál es la condición de cada región, cuáles son las enfermedades que están apareciendo y qué estrategias se llevan a cabo”, expresó el gerente.

Enfermedades emergentes en maíz tardío

“Este último tiempo el cultivo de maíz sufrió un cambio sustantivo. Pasó casi al 60 % la superficie sembrada como maíz tardío, eso significa haber trasladado un escenario productivo que se hacía en siembras tempranas a 3 meses después. Esto permite suponer que el clima local ha cambiado”, así expresó el Ing. Marcelo Carmona, fitopatólogo de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) en su disertación.

El especialista explicó que esta situación generó dos cuestiones importantes: por un lado, que el número de granos deja de ser importante en maíz tardío y empieza a ser más relevante el llenado y el peso, y por otro lado, se creó un ambiente extraordinario para que haya más presión de enfermedades. “El maíz tardío es mucho más susceptible a enfermedades foliares y de raíz y tallo de espiga”, expresó el ingeniero.

Consultado acerca de cuáles son las enfermedades que tienen más impacto económico el fitopatólogo expresó que las tradicionales que siempre estuvieron son roya común y tizón,. “Esta es una de las más importantes porque se puede perder entre 50 y 60 %, pero ahora están bajando desde el NOA hacia la zona núcleo lo que es cercóspora, lo que es mancha blanca o complejo de la mancha blanca, que son enfermedades por un lado muy destructivas, que hay que saber llegar a tiempo y en el caso de mancha blanca hay también una dificultad por su propia naturaleza donde los fungicidas no funcionan muy bien”.

Respecto a qué medidas tomar ante las altas temperaturas y el estrés hídrico que afectan a los cultivos, Carmona expresa directamente: “Lo que el productor necesita es que llueva. El estrés hídrico  lo que está haciendo es deteriorar todo el sistema fisiológico y metabólico de la planta” y agrega: “Sabemos que el maíz es una planta carbono 4 que tiene más posibilidades de resistencia a un estrés térmico pero aun así, como llevamos tantos días sin lluvias, ya hay problemas de lotes que están sufriendo un estrés importante”.

Por último, en relación a las estrategias de aplicación de fungicidas, el ingeniero explica: “El fungicida viene a coronar una serie de pasos previos, estos son: un buen establecimiento de la planta, un buen status, un buen vigor, buen área foliar, que no haya estrés. Si uno aplica un fungicida en una planta con estrés es en general contraproducente e incluso va a rendir menos o es tirar el dinero. La condición imprescindible para pensar en fungicidas es que se reestablezca el agua”.

I+D, la clave para el futuro

“Todos los años BASF invierte goblalmente entre 500 a 600 millones de euros, es decir entre el 9 y 10 % de la facturación neta anual, en investigación y desarrollo. Cada 10 dólares que cuesta un bidón, un dólar vuelve y se reinvierte en investigación. Eso nos posiciona como la empresa global líder en registros en patentes”, resaltó Hernán Ghiglione, gerente de Investigación y Desarrollo de BASF para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

Consultado acerca de los nuevos desarrollos en materia de tecnología, Ghiglione adelantó: “Pensando exclusivamente en el cultivo de maíz tenemos en este momento 8 moléculas nuevas en desarrollo que van a ser lanzadas entre este año y  diez años para adelante, de un total de 25 moléculas. Estamos trabajando en todos los cultivos y el de maíz es un cultivo estratégico para nosotros”.

“En el simposio estamos evaluando la mejor estrategia de acuerdo a las zonas para manejo de enfermedades de maíz. Nosotros puntualmente estamos recomendando Opera, es un producto bastante conocido, tiene algunos años en el mercado, y lo recomendamos para proteger buenos rendimientos”, expresó el gerente de I+D.

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