Sequía: por qué en soja hay rindes que van de 800 a más de 5500 kilos por hectárea

El jefe de la agencia Inta, Juan Pablo Ioele, explica los motivos de los resultados dispares de esta campaña. Esta cosecha se reflejó el impacto del estrés hídricos en las etapas claves del cultivo.

09deAbrilde2018a las10:29

Jefe de la agencia INTA Corral de Bustos, Juan Pablo Ioele, en el sur de la provincia de Córdoba. La campaña 2017/18 ha sido dispar, con un inicio con excesos hídricos y luego un enero, febrero y marzo de bajas precipitaciones. Dentro de este marco, existió una gran variabilidad en cuanto a los resultados.

Variabilidad que se explica, principalmente, por la economía del agua acompañando al cultivo, ya sea por presencia de la napa cercana, como también por lotes con una excelente capacidad de almacenaje producida por años de buenos manejos en cuanto a rotación y fertilización.

La cuenta del déficit hídrico es clara. Si las necesidades de un cultivo de soja en la zona núcleo oscilan entre 500 mm y 600 mm y las precipitaciones durante su ciclo no llegaron, desde noviembre a marzo, a los 300 mm, el agua necesaria para alcanzar los altísimos rendimientos obtenidos en algunos lotes salió del agua almacenada en el perfil.

Además, cuando se trata de años secos, donde los milímetros no acompañan las necesidades del cultivo, es donde se nota ese plus del lote bien manejado.