Mi hijo, el agrimensor

Esta semana se conmemoró el Día del Agrimensor instituido 55 años atrás y conversamos con quienes ejercen esta profesión heredada de varias generaciones.

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El 23 de abril se celebró el Día del Agrimensor.

El 23 de abril se celebró el Día del Agrimensor.

27deAbrilde2018a las14:36

El 23 de abril de 1963, el Gobierno de La Rioja dictó el decreto que instituyó al agrimensor como oficial público. Es el profesional que ha recibido los conocimientos universitarios técnicos, legales, teóricos y prácticos para el ejercicio del arte de interpretar, medir y delimitar superficies de la tierra con tecnología de última generación.

Con motivo de homenajearlos, Agrofy News entrevistó a una agrimensora y a un agrimensor, quienes expresaron el trasfondo que conlleva esta profesión.

La ingeniera agrimensora Ana Elvira Di Renzo, quien trabaja en el Colegio de Profesionales de la Agrimensura de la Provincia de Santa Fe y pertenece a la segunda generación de agrimensores de su famila, contó: “Somos una familia de agrimensores con 50 años en esta profesión. Mi papá es ingeniero geógrafo, mi hermano es agrimensor y yo hace 15 años me recibí. Desde chica observaba en mi papá la libertad y flexibilidad que brinda esta profesión, lo acompañaba a medir como ayudante y disfrutaba mucho verlo trabajar.”

Haciendo honor a su oficio, el ingeniero agrimensor Walter Meier está tomando mediciones con su papá de tercera generación de agrimensores “De muy chiquito con 8, 9 años mi papá me llevaba a medir, me gustaban las matemáticas y bueno seguí la carrera que hoy me gusta mucho, y estoy contento con la elección”.

La agrimensura es una disciplina autónoma que estudia los objetos territoriales a toda escala, focalizándose en la fijación de toda clase de límites. El agrimensor se nutre de la matemática, geometría, trigonometría, física, ingeniería, topografía, geomorfología, geodesia, fotogrametría, cartografía, computación y tecnología satelital para el relevamiento territorial.

Respecto a la formación, Di Renzo opinó: “La carrera cambió muchísimo durante los últimos años. Creció bastante el trabajo con la implementación de la ley Internacional de Catastro número 26209 y con ello aumentó el trabajo. Como docente de las materias de Geomática y Sistemas de Información Territorial me sorprende la cantidad de alumnos que se suman a la carrera, especialmente mujeres, ya que inicialmente éramos pocos y se la relacionaba más con un trabajo de hombres”.

Cabe destacar que el agrimensor está presente en todo tipo de obras de ingeniería, tales como vías de comunicación, transporte (caminos, rutas, autopistas, ferrocarriles), hidrográficas, puentes, diques, edificios, aeropuertos, vías de distribución de energía, gasoductos, montajes industriales, rurales, optimización de los recursos agrarios, agricultura de precisión, preservación del medio ambiente, explotaciones mineras e industriales.

Igualmente para la ingeniera: “Es una profesión donde la ética es un valor fundamental ya que muchas cuestiones que aportamos son datos indispensables para solucionar un conflicto territorial, apunta al orden del territorio. Además, el agrimensor vela por la seguridad en el tráfico inmobiliario”.

Desde el punto de vista del ingeniero Meier, la profesión es muy amplia: “El mercado solicita todo lo que es mensura, el establecimiento de límites jurídicos pero también tiene que ver con la parte geométrica del espacio, de los terrenos, desde los trabajos en el campo hasta lo que es fotogrametría, fotografía aérea, relevamiento con drones, basado en técnicas matemáticas que nos da la profesión; la materialización de límites de los derechos reales, la topografía industrial. Además, otras tareas no tan comunes como la determinación de cuencas o la tasación de inmuebles urbanos y rurales”.

Por último, Ana Di Renzo expresó su deseo en cuanto al agrimensor en la sociedad: “Quiero que el agrimensor sea reconocido como una persona responsable y analítica que trabaja todos los días para acompañar el crecimiento de la sociedad de forma que sea ordenado y justo”.

Por su parte, Walter Meier anheló que la profesión sea reconocida como hace 50 años atrás: “Como a mi abuelo que tenía mayor reconocimiento por el trabajo que lo involucraba, hoy las tecnologías han sacrificado mucho nuestro  trabajo pero eso no significa que no sea importante. Es un trabajo que le brinda una solución a la sociedad en algunos sectores recupera importancia y en otros ha perdido un poco”.

 

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