La energía puesta en la educación

Una escuela secundaria del interior de Buenos Aires produce biogás a partir de residuos orgánicos para los vecinos sin acceso a la red pública.

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12deJuliode2018a las08:23

Un grupo de alumnos de una secundaria de Vela logró producir biogás con materias orgánicas. Ahora están diseñando un prototipo que se pueda replicar para producción hogareña. Así quieren proveer una alternativa a las garrafas para  los vecinos sin acceso a la red pública.

El proyecto empezó como una idea en el aula y se convirtió en experimento de biodigestor con desechos de comida. Al año siguiente y ya como actividad voluntaria, el grupo ajustó tornillos y logró producir gas con bosta de caballo como biomasa. Ahora en el tercer año de experimentación, están usando residuos de cosecha de soja para generar gas. Los alumnos de la escuela secundaria 5 de María Ignacia Vela, Tandil, se apropiaron un proyecto del curso de física y lo transformaron en iniciativa sostenible y solidaria.

“La idea no nació como emprendimiento, si no como experimento de física en clase”, explica Claudia Distefano, la docente que instigó el acercamiento de los adolescentes a las energías renovables. En 2016, la profesora propuso a su grupo de 4° año elegir una fuente sustentable sobre la cual trabajar para los próximos meses. “Algunos hicieron hornos solares o calentadores para el agua. Y un grupo empezó con la idea de generar biogás con residuos”, detalla la maestra de la normal n°5 Sargento Cabral.

La producción de biogás es una de las mayores apuestas en energías renovables actualmente en la Argentina. Según el INTA, se estima que el país tiene la capacidad de producir 14,4 mil millones de metros cúbicos anualmente, lo que permitiría suplantar la importación de gas natural a nivel nacional. Actualmente, hay más de 100 plantas de biogás en funcionamiento y la generación energética industrial sustentable está en crecimiento.

La producción de oro con residuos

Lo particular de la propuesta de la escuela de Tandil es la generación de este tipo de energía con recursos casi nulos. En el primer año del experimento, los alumnos trabajaron con desechos de comida en biodigestores que elaboraron bajo la supervisión de Distefano.

“Armamos el prototipo con un bidón de agua, canillas y válvulas de gas”, declara la maestra. A medida que se sucedieron los intentos, fueron limando las asperezas, corrigiendo la temperatura, las proporciones del relleno orgánico, aislando el prototipo y controlando que no entre aire y que no salga gas. Con el tercero biodigestor, lograron inflar un globo con biometano. “Los alumnos vieron un resultado concreto y fue un fuerte incentivo”, recuerda la maestra.

Lo que empezó como un trabajo práctico terminó siendo una actividad colectiva  en la cual hoy alumnos de 4°, 5° y 6° años participan en sus tiempos libres. “Ahora estamos construyendo un invernáculo para el biodigestor porque el frío afecta la fermentación”, relata Juana Marín, estudiante de 5° año que acompaña el experimento desde el año pasado. “Estamos buscando asesoramiento ya para poder, en 2019, llevar este sistema a la gente de nuestro pueblo”, adelanta la alumna.

La energía del futuro en Argentina en pleno crecimiento

Lucas Landolfo es ingeniero agrónomo de la Dirección de Bioenergía del ‎Ministerio de Agroindustria de la Nación y sigue con interés el proyecto de la secundaria de Vela. “El biogás tiene un potencial infinito en Argentina. Hay países como Dinamarca que se propusieron dejar de importar gas de acá a 2040 e importan residuos orgánicos para fermentar. Acá tenemos todo”, sentenció el experto. “Además de la producción energética, el desarrollo de este sector permite también diversificar la actividad económica en el campo”, aportó Landolfo.

El ingeniero agrega que este tipo de generación energética también es accesible para pequeños productores que entre 4 o 5, pueden dividir costos y riesgos y así tener biodigestor para su abastecimiento y eventual venta de energía a la red pública.

Por el momento, Landolfo se mostró optimista acerca del proyecto de los alumnos de la escuela de Vela. “Saben lo que están haciendo, están encaminados”, apreció. “A nosotros nos importa mucho este tipo de iniciativa porque necesitamos técnicos ya”, adelantó el experto en bioenergía sobre una de las industrias del futuro para el campo argentino.

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